08 Junio 2026

Biobíochile.cl | La victoria con trampas de la ley de etiquetado

En una nota publicada el 5 de junio de 2026, la docente Claudia Rojas, de Nutrición y Dietética UNAB, explicó lo que ha pasado en 10 años con la aplicación de este marco legal.

En junio del 2016, Chile inició una innovadora política pública con el objetivo de combatir los índices de obesidad y se convirtió en el primer país del mundo en implementar un sistema de etiquetado de advertencia en alimentos.

A una década de la Ley de Etiquetado, el balance obliga a mirar dos realidades en paralelo, ya que existe una “victoria con trampas”, porque, si bien los productos han disminuido ingredientes como el azúcar, han incorporado edulcorantes artificiales.

Por otro lado, los índices de obesidad no han disminuido, sino lo contrario. El último Mapa Nutricional de la JUNAEB, publicado en 2025, revela que 5 de cada 10 estudiantes evaluados tienen sobrepeso u obesidad.

¿Qué cambió en 10 años con la ley de etiquetado de alimentos?

Por un lado, la ley de etiquetado generó cambios concretos en la industria alimentaria y en la visibilidad de la información nutricional. Por el otro, en el país, 7 de cada 10 adultos presentan malnutrición por exceso.

“La normativa tuvo buenas intenciones y logró avances importantes, aunque insuficientes”, señaló en un comunicado Claudia Rojas, académica de la Escuela de Nutrición y Dietética de la Universidad Andrés Bello.

Entre los logros que rescata está la reformulación de productos: todos los grupos de alimentos mostraron cambios en la declaración de nutrientes críticos, siendo el azúcar total el que experimentó la mayor reducción, cercana al 15%, con las bebidas azucaradas y los lácteos liderando esa caída.

“Ya estamos más familiarizados con conceptos como yogur sin azúcar añadida, que no tiene sacarosa pero sí lactosa natural”, explica, aunque advierte que esa familiaridad no siempre se traduce en comprensión real, especialmente entre personas diabéticas.

Una victoria con trampas

El problema concreto es que muchas reformulaciones reemplazaron el azúcar por edulcorantes no calóricos, lo que aumentó la exposición de niños y adolescentes a estos aditivos de forma frecuente y prolongada.

Según datos recientes, el consumo de edulcorantes no calóricos subió de 37% a 43% en la población, en sentido contrario a lo que recomienda la Organización Mundial de la Salud, que apunta a reducir gradualmente el gusto por lo dulce.

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