27 Abril 2026

Biobio | Desayunar «a la rápida» en la oficina: por qué no deberías seguir con este peligroso hábito

Álvaro Carrasco, académico de la carrera de Nutrición y Dietética de la U. Andrés Bello, sede Santiago, explicó los problemas de tomar desayuno "a la rápida".

En una nota publicada el 27 de abril por Biobío Chile, el académico de la carrera de Nutrición y Dietética de la U. Andrés Bello, sede Santiago, Álvaro Carrasco advirtió los peligros de tomar desayuno «a la rápida».

Desayunar “a la rápida” en la oficina es un hábito común que seguro realizaste hoy o estás pensando en realizar mañana temprano, pero sigue leyendo esta nota para averiguar por qué es una mala idea.

Desayunar “a la rápida” o, simplemente, postergarlo hasta llegar a la oficina, se ha vuelto una práctica frecuente entre trabajadores que enfrentan jornadas extensas, traslados largos y agendas apretadas. Sin embargo, este hábito cotidiano, muchas veces normalizado,puede tener efectos concretos en la concentración, la memoria y el estado nutricional durante el día laboral.

“El desayuno corresponde a la primera ingesta del día y cumple un rol fundamental en la reposición de energía tras el ayuno nocturno”, explica Álvaro Carrasco, académico y supervisor clínico de la Escuela de Nutrición y Dietética de la Universidad Andrés Bello.

Según el profesional, esta comida debería aportar entre un 20% y un 25% de los requerimientos energéticos diarios para asegurar un adecuado funcionamiento físico y cognitivo, información del experto que coincide con los estudios e investigaciones al respecto.

Por lo tanto, cuando el desayuno se omite, retrasa o reemplaza por alimentos de baja calidad nutricional, comienzan a manifestarse efectos negativos en el desempeño, especialmente durante las primeras horas de la jornada.

“Se observa una disminución de la concentración, la atención y la memoria”, advierte Carrasco, apuntando directamente a una práctica frecuente: desayunar en la oficina sin planificación previa.

Desde el punto de vista fisiológico, el cerebro depende principalmente de la glucosa como fuente de energía. Por eso, una ingesta insuficiente o desequilibrada afecta el rendimiento cognitivo.

“Desayunar en el trabajo suele estar asociado a la falta de tiempo en el hogar, lo que favorece la elección de alimentos rápidos, muchas veces ultraprocesados y con alto contenido de azúcares simples y grasas saturadas”, señala el académico.

Puedes leer la nota completa en este enlace.