Bienestar DGDE UNAB fortalece su rol formador con certificación en innovadora estrategia de prevención en salud mental
El equipo de Bienestar de la Dirección General de Desarrollo Estudiantil (DGDE) participó en una inédita formación nacional de “Formadores de Gatekeepers”, iniciativa organizada por la Unidad de Salud Mental de la SEREMI con apoyo del Ministerio de Salud.

La actividad buscó fortalecer las capacidades de nuestro equipo para la detección temprana, apoyo y derivación oportuna en situaciones de riesgo en salud mental dentro de la comunidad universitaria.
La instancia reunió a 32 participantes provenientes de diversas instituciones de educación superior y organismos públicos, entre ellos Gendarmería, Servicio Nacional de Reinserción Juvenil (ex Sename), el Ministerio de Educación, la Universidad Central, la USACH y la UNAB. La capacitación, basada en el modelo DAS (Detección, Apoyo y Seguridad) de prevención del suicidio, fue desarrollada por investigadoras chilenas de Imhay (Núcleo Milenio para Mejorar la Salud Mental de Adolescentes y Jóvenes) y contempló 24 horas de formación especializada, incluyendo el entrenamiento para formadores.
En representación de la UNAB participaron cuatro profesionales de Bienestar Integral de la Dirección General de Desarrollo Estudiantil, entre ellos, las psicólogas especialistas Constanza Rojas y Javiera Capurro, junto a los líderes de Bienestar Nacional, Sebastián Jaque y Mónica Daza, quienes ahora cuentan con la certificación para replicar este modelo al interior de la universidad.
Formadores de Gatekeepers
Sebastián Jaque, subdirector nacional de Bienestar DGDE, valoró el alcance de esta estrategia en el contexto actual:
“La estrategia Gatekeepers es algo nuevo dentro de la prevención del suicidio y es lo que tiene mayor evidencia para prevenir el suicidio. Son agentes comunitarios -que no es necesario que sean profesionales de la salud- que son capaces de detectar una situación de riesgo, apoyar y derivar de manera oportuna a una persona que esté en riesgo de suicidio, situado en la realidad chilena”, dijo Jaque.
“En la jornada tuvimos acceso a la red de apoyo externo, supimos cuándo se podía derivar o cuándo no a un servicio de emergencia situado en la realidad chilena”, reveló.
“Yo creo que es una muy buena oportunidad de formación, una gran oportunidad para la Universidad para desarrollar y aplicar estrategias que sean acorde a los lineamientos ministeriales nacionales. Además, es una práctica que tiene la mejor evidencia disponible en este momento, entonces, es algo que es muy positivo, que se podría aplicar, implementar acá en la Universidad”, concluyó el subdirector nacional de Bienestar.
Por su parte, la jefa nacional de Bienestar, Mónica Daza, destacó el valor metodológico y humano de la experiencia formativa:
“Me quedo con una impresión muy positiva del programa, el modelo en que se basa esta formación cuenta con un marco teórico sólido, basado en evidencia, las personas formadoras tienen mucho conocimiento. Es un modelo que es muy atingente a la realidad de nuestro país y a lo que efectivamente podemos hacer en nuestras comunidades”, explicó Daza.
“Por otro lado, la formación logra un equilibrio transmitiendo la rigurosidad técnica del contenido y en la experiencia formativa hay un cuidado de las personas participantes en el abordaje de estas temáticas tan sensibles relacionadas con la salud mental y con la prevención del suicidio”, continuó.
“Creo que lo principal es que esto nos permite avanzar y crecer en la estrategia del área de Bienestar para la prevención, desde la detección temprana para actuar oportunamente y canalizar adecuadamente los apoyos, ya que al tener la capacidad de replicar la formación con otros actores clave de la comunidad ampliamos el alcance preventivo, y para los estudiantes esto se traduce en que podamos tener una red de cuidado más robusta en nuestra comunidad universitaria”, concluyó la jefa nacional de Bienestar.
Los especialistas
Desde una mirada más clínica, en tanto, la psicóloga especialista de los campus de Providencia, Constanza Rojas, relevó la pertinencia del modelo y su actualización:
“Por mi rol de psicóloga especialista en crisis, creo que es muy pertinente la formación que tuvimos, porque justamente es un modelo clave para la prevención del suicidio. Entonces, fue mucho más concreto en las señales de riesgo, en factores de riesgo y factores protectores, con información muy actualizada y local también”, dijo al respecto.
“Este programa nos faculta para poder entrenar a otros y así tener una comunidad mucho más activa, participativa y responsable en torno a su propia salud y bienestar. Que justamente hablar sobre salud y bienestar integral, en nuestro caso, como hablábamos de universitarios, no es solamente prevenir enfermedades, sino que es convertir a cada estudiante en un agente activo de su propia salud y bienestar. O sea, que ellos sepan que pueden hacer algo a la hora de gestionar el bienestar también en su comunidad”, agregó.
Finalmente, la psicóloga especialista del campus República Javiera Capurro subrayó el impacto directo de esta iniciativa en la comunidad de estudiantes UNAB:
“La experiencia en la formación como gatekeeper nos permite mejorar continuamente en el manejo de situaciones críticas en el campus. Me pareció una excelente instancia para actualizarnos en temas preventivos, así como para fortalecer el trabajo colaborativo con otras instituciones territoriales, donde el aprendizaje se vuelve significativo en tanto nos permite compartir experiencias que nutren nuestras labores”, dijo.
“Esto impacta directamente en nuestra comunidad universitaria, permitiendo crear espacios seguros e iniciativas preventivas adecuadas a las necesidades de nuestra comunidad”, concluyó.
Con esta certificación, la Universidad Andrés Bello avanza en el fortalecimiento de su estrategia de bienestar estudiantil, apostando por una comunidad más informada, activa y preparada para enfrentar los desafíos en salud mental desde un enfoque preventivo y colaborativo.
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