11 Mayo 2026

Barómetro UNAB: Economía chilena retoma impulso en abril

En el cuarto mes del año, el Índice Económico IPP UNAB —instrumento que reúne 24 variables de interés— alcanzó los 36,6 puntos, aumentando 1,6 puntos respecto de marzo. El último reporte del Instituto de Políticas Públicas de la Universidad Andrés Bello da cuenta de una recuperación parcial del dinamismo económico, con mejoras en dos de sus tres subíndices, lo que permitió que el indicador regresara al cuadrante “bien y mejorando” tras la moderación observada el mes anterior.

El Barómetro de la Economía Chilena evidenció en abril un reimpulso de la actividad, con una mayor alineación entre sus componentes y una reversión parcial de los deterioros registrados en marzo. Durante el mes se registraron 18 cambios de cuadrante, de los cuales once fueron favorables, cinco desfavorables y dos neutrales, reflejando un retorno a una trayectoria más positiva.

 

Resultados por subíndice

El repunte del Índice Económico IPP UNAB se explica por la recuperación de la Situación Macroeconómica y de la Situación de los Consumidores, mientras que el subíndice de Expectativas mostró una leve contracción. La Situación Macroeconómica aumentó desde 8,0 a 11,6 puntos, con un alza de 3,6 puntos y retornando a “bien y mejorando”, y la Situación de los Consumidores subió desde 10,4 a 23,2 puntos, con un incremento de 12,8 puntos, también regresando a dicho cuadrante. En contraste, el subíndice de Expectativas pasó de 60,5 a 54,8 puntos, con una caída de -5,7 puntos, pasando a un estado “bien, pero empeorando”.

 

Subíndice de Expectativas

En este subíndice de Expectativas se observaron cuatro cambios de cuadrante. Entre los movimientos negativos, el Índice de Incertidumbre Económica aumentó desde 103,6 a 119,4 puntos, revirtiendo parte de la mejora observada en meses previos, variación que implicó un cambio desde “bien y mejorando” hacia “bien, pero empeorando”.

Por otro lado, la confianza empresarial retrocedió levemente desde 52,34 a 50,37 puntos, cambiando desde “bien y sin cambios” a “bien, pero empeorando”, reflejando un ajuste en las expectativas de las empresas. En la misma línea, la confianza de los consumidores cayó desde 50,3 a 48,8 puntos, pasando desde “bien y mejorando” a “bien, pero empeorando”, evidenciando un deterioro en la percepción de los hogares.

El cambio positivo se observó en el IPSA, el cual aumentó su nivel hasta 11.076,6 puntos y se ubicó en el cuadrante “bien y mejorando”.

 

Situación Macroeconómica

En este subíndice se consignaron tres cambios de cuadrante, mayoritariamente positivos. Entre los registros favorables se contabiliza el dólar, que pasó desde los 895,8 pesos al 12 de marzo a 890,3 al 13 de abril, variación que implicó un cambio de cuadrante desde “mal y empeorando” hacia “mal, pero mejorando”.

Por su parte, la inversión extranjera directa transitó desde “mal y empeorando” hacia “mal, pero mejorando”, cuya suma móvil de los últimos doce meses aumentó desde 14.753,4 a 16.442 millones de dólares, elevándose desde 4,26% a 4,59% del PIB.

El cambio neutro en este subíndice, en tato, corresponde al IMACEC, que transitó desde “mal y empeorando” hacia “mal y sin cambios”. En el último dato disponible, el indicador registró una variación interanual de -0,3%, mostrando una leve mejora respecto del -0,5% observado el mes anterior, lo que sugiere una estabilización en el deterioro reciente de la actividad, aunque aún continúa reflejando un escenario de bajo dinamismo.

 

Situación de los Consumidores

El subíndice de Situación de los Consumidores aumentó significativos 12,8 puntos, ubicándose en su nivel más alto en un año en la zona “bien y mejorando” del Barómetro. En su interior se registraron once cambios de cuadrante.

economía chilena abril

La inflación, por su parte, subió al registrar una variación interanual del IPC de 2,4% a 2,8%, acercándose a la meta de 3% del Banco Central, por lo que pasó desde el cuadrante “bien, pero empeorando” hacia “bien y mejorando”. Cabe destacar que, si bien el indicador mejora dentro del subíndice en la medida en que su nivel observado se ubica más próximo al objetivo inflacionario, esta señal debe interpretarse con cautela. Lo anterior, dado que el Banco Central advirtió en su IPoM de marzo que el alza de los precios internacionales de los combustibles podría llevar la inflación a valores cercanos a 4% anual en los próximos meses, retrasando su convergencia a 3% hacia el segundo trimestre de 2027.

En tanto, las condiciones financieras mostraron avances relevantes. La tasa de crédito de consumo descendió hasta 18,46%, cambiando desde “mal y empeorando” a “mal, pero mejorando”, mientras que la tasa hipotecaria bajó a 4,06%, pasando desde “bien y sin cambios” a “bien y mejorando”. Ambos movimientos reflejan una mejora en el acceso a financiamiento. Por su parte, los deudores morosos también registraron una mejora al transitar desde “bien y sin cambios” hacia “bien y mejorando” debido a que el porcentaje de la población morosa descendió de 3,99% a 3,93%.

En el ámbito laboral, la creación de empleos pasó desde “mal y empeorando” hacia “bien y mejorando”, registrando una variación interanual marginal positiva de 0,05%. Asimismo, las remuneraciones reales aumentaron desde 2,1% a 2,7%, cambiando desde “bien, pero empeorando” a “bien y mejorando”, lo que contribuye a sostener el poder adquisitivo de los hogares.

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El Índice de Avisos Laborales por Internet también mostró una mejora, subiendo desde 59,3 a 67,3 puntos y cambiando desde “mal y empeorando” a “mal, pero mejorando”, cifra más alta del año. Mientras, la tasa de informalidad pasó desde “bien y sin cambios” hacia “bien y mejorando”, disminuyendo levemente desde 26,8% a 26,5% y alcanzando su menor nivel de los últimos tres meses.

El cambio neutro corresponde a la tasa de desempleo, que se mantuvo en 8,3%, con un cambio desde “mal y empeorando” a “mal y sin cambios”, lo que refleja una estabilización del mercado laboral. En contraste, la tasa de ocupación mostró una leve caída desde 57,2% a 57,1%, pasando desde “bien y mejorando” a “bien, pero empeorando”, mientras que los saldos en cuentas corrientes y depósitos a plazo profundizaron su deterioro, transitando desde “mal, pero mejorando” a “mal y empeorando” debido a que la variación interanual pasó de -1,97% a -2,23%, lo que refleja una pérdida de dinamismo en la situación financiera de los hogares.

 

Conclusiones abril

El Barómetro de la Economía Chilena del Instituto UNAB de Políticas Públicas muestra en abril una recuperación del dinamismo económico, con un aumento del índice general que asciende al cuadrante más favorable del instrumento. A diferencia de lo observado en marzo, el desempeño de los subíndices es más positivo, con avances tanto en la situación macroeconómica como en las condiciones de los consumidores.

En este contexto, si bien la economía retoma una trayectoria de mejora en el último reporte de la UNAB, el comportamiento de las expectativas y la evolución del entorno externo, especialmente con relación a la tensión geopolítica en Medio Oriente – y el impacto que está teniendo sobre los precios internacionales de la energía, los costos de producción y las condiciones financieras externas- seguirán siendo determinantes para la consolidación de esta tendencia durante el resto del año.

economía chilena abril

Gonzalo Valdés, subdirector del Instituto UNAB de Políticas Públicas, comenta que los resultados de abril muestran que “la economía chilena retoma parte del dinamismo perdido en marzo, con una mejora importante en la situación de los consumidores y algunas señales más favorables en el frente macroeconómico. Sin embargo, este avance convive con un deterioro en las expectativas y con presiones inflacionarias por el conflicto en Medio Oriente, lo que da cuenta de una recuperación que aún es frágil”.

Asimismo, Valdés agrega que “en el plano interno, el gobierno dio a conocer la Ley de Reconstrucción Nacional que incluye fuertes medidas pro-inversión. La reactivación económica dependerá tanto de la aprobación de las medidas más fuertes, como de la forma en que la ley se negocie en el Congreso. El desempeño de la economía en su conjunto depende críticamente de que el sistema político -y en especial la oposición- entregue señales de valorar el crecimiento económico como motor de mejora social».