Barómetro IPP UNAB: Economía chilena comienza el 2025 en una condición debilitada y con dudas sobre el rumbo de su recuperación
Según el último reporte del Instituto de Políticas Públicas de la Universidad Andrés Bello, el Índice Económico IPP UNAB alcanzó 10 puntos en enero, cifra levemente superior a lo registrado en diciembre. Así, el país inicia el año 2025 en un escenario complejo para enfrentar los desafíos políticos y económicos que se proyectan en el plano nacional e internacional, y con incertidumbre sobre su desempeño en el mediano plazo.
El nuevo informe del Barómetro de la Economía Chilena que presenta de manera mensual el Instituto UNAB de Políticas Públicas reportó que, en enero, se generaron siete cambios dentro de las 24 variables que monitorea el instrumento: tres fueron en sentido positivo –remuneraciones reales, exportaciones y la tasa de ocupación- y cuatro en dirección negativa -inflación, IMACEC, confianza de los consumidores y el Índice de Avisos Laborales de Internet-. Estos movimientos, según el reporte, evidenciarían el desfavorable pie en el que se encuentra la actividad local para enfrentar los desafíos nacionales e internacionales de este 2025.
De los indicadores que componen el Barómetro, el 29,2% (sin variación respecto a diciembre) se ubicó en el cuadrante más favorable “bien y mejorando”, correspondientes a las remuneraciones reales, los deudores morosos, la creación de empleos, las exportaciones, el riesgo país (spread soberano), el IPSA y la tasa de informalidad laboral. En tanto, en la zona “bien, pero empeorando” se localizaron el 29,2% (sin variaciones), incluyendo la inflación, la deuda neta del gobierno central, la incertidumbre económica, el precio del cobre, la participación laboral, la participación laboral femenina y la tasa promedio de créditos de consumo. Un 16,7% (sin variaciones) se posicionó en el área “mal, pero mejorando”, dentro de las cuales se encuentran el desempleo, el IMACEC, la tasa promedio de créditos hipotecarios y la tasa de ocupación. Finalmente, un 25% de las variables (sin variaciones) se localizaron en el peor cuadrante “mal y empeorando”, correspondientes a la confianza empresarial y la de los consumidores, el precio del dólar, el saldo en cuentas corrientes y depósitos a plazo, la inversión extranjera directa y el índice de avisos laborales de internet.
Desempeño de los subíndices
En el primer mes del año, el Índice Económico IPP UNAB se mantuvo en el cuadrante “bien, pero empeorando” tras el deterioro registrado en diciembre pasado. En enero, este índice marcó 10 puntos, levemente superior a los 9,5 registrados en diciembre. Sin embargo, si se compara con enero de 2024, la situación actual es considerablemente mejor puesto que a esa fecha su valor era de 2,3 puntos, lo que implica un alza de 7,7 puntos en un año.
Dentro de este índice, el subíndice de expectativas, en primer lugar, alcanzó un valor de 16,4 puntos (-1,1 punto en comparación a diciembre) y se mantuvo en el área “bien, pero empeorando”. Dentro de él, se produjo un cambio de cuadrante negativo en la confianza de los consumidores medida por IPSOS, la cual pasó desde “mal, pero mejorando” a “mal y empeorando”. Este indicador se mantuvo en 41,9 puntos en diciembre de 2024, al igual que en el mes anterior, denotando cierto nivel de pesimismo por parte de los consumidores, situación que se ha mantenido desde julio de 2019.
El subíndice de situación de los consumidores, por su parte, aumentó a 8,2 puntos (+1,2 punto) en enero y pasó desde el área “bien y mejorando” a la zona “bien, pero empeorando”. En él, se generaron cuatro cambios de cuadrante: dos positivos y dos negativos. Entre los positivos, se encuentran las remuneraciones reales, las que se movieron desde “bien, pero empeorando” a “bien y mejorando”. Este cambio se generó por una variación positiva del índice de 3,6%, por encima de la variación promedio de los tres meses previos, y que muestra nuevamente una mejora de los ingresos de los hogares. En esto, el INE informó que la remuneración media por hora ordinaria alcanzó los $6.668, un alza interanual de 9,2% en términos nominales.
Luego, la tasa de ocupación también presentó una mejora al pasar desde el área “mal y empeorando” a “mal, pero mejorando”. Este cambio, por su parte, se generó debido a que la tasa actual es mayor al promedio de los tres meses previo puesto que el total de personas ocupadas para el trimestre móvil septiembre-octubre-noviembre 2024- alcanzó los 9,2 millones de personas sobre una población en edad de trabajar total de 16,4 millones, lo que resulta en una tasa de ocupación de 56,5%. De todas formas, esta tasa sigue estando por debajo de la encontrada previo a la pandemia.
Por el contrario, respecto a los cambios de cuadrante negativos, la inflación pasó desde la zona “bien y mejorando” a “bien, pero empeorando” debido a que esta alcanzó un valor de 4,5% en diciembre de 2024, por encima del valor promedio alcanzado los tres meses previos. Por su parte, la variación mensual fue de -0,2%, sorprendiendo al mercado que especulaba que sería igual que en noviembre del mismo año. En esta variable destacó el alza mensual de 0,3% y acumulado en el año de 10,5% en los precios en la división de vivienda y servicios básicos, mientras que los precios de los alimentos y bebidas no alcohólicas, y de vestuario y calzado, cayeron 1,3% mensual en ambos casos.
Finalmente, el Índice de Avisos Laborales de Internet pasó desde “mal, pero mejorando” a “mal y empeorando”, puesto que el valor del índice fue de 62,5 en diciembre de 2024, cifra por debajo del promedio de los tres meses anteriores. Sin embargo, al comparar con diciembre de 2023, este índice presentó un crecimiento de 1% lo que se traduce en su primera variación positiva desde mayo de 2022, lo que podría tomarse como una señal positiva hacia el mercado laboral.
Por último, el subíndice de situación macroeconómica se mantuvo en el cuadrante “mal y empeorando” al igual que en el mes previo, con un valor de -2,9 puntos (+3,5 puntos) y, en él, se registraron dos cambios de cuadrante.
En sentido positivo se movieron las exportaciones, debido a que pasaron de ubicarse en “mal y empeorando” a estar “bien y mejorando”. Este cambio radical se generó ya que las exportaciones alcanzaron un valor de US$9.422 millones en diciembre de 2024, por encima de los valores registrados durante todos los meses previos del mismo año. En este sentido, la subsecretaría de Relaciones Económicas Internacionales destacó que durante 2024 se alcanzó una cifra récord en las exportaciones, totalizando US$100.163 millones en el valor total de la exportación de bienes, un crecimiento de 5,9% en contraste con 2023. Dentro de los bienes más exportados se encuentra el cobre, debido a un aumento de 17% en las ventas, además de una mejora en las exportaciones agropecuarias-silvícolas y pesquero.
Por último, el IMACEC experimentó un cambio negativo al pasar desde el cuadrante “bien y mejorando” al área “mal, pero mejorando”. Este cambio se produjo porque la variación del IMACEC fue de 2,1% interanual, lo que se posiciona por debajo del límite establecido en esta herramienta correspondiente a una variación de 2,3%, aunque este cambio se encuentra por encima de las expectativas que tenía el mercado respecto al crecimiento en ese mes. Al analizar por actividad, la producción de bienes tuvo una variación positiva de 2,7% interanual, mientras que el comercio presentó una variación de 4,8% y los servicios de 1,4%.
Perspectivas 2025
El informe del Instituto de Políticas de la Universidad Andrés Bello ahonda en que la distribución de las variables al interior del Barómetro de la Economía Chilena no permite llegar a una conclusión definitiva sobre su estado actual, ya que, si bien un 58,3% de las variables se encuentran “bien” o en territorio positivo, al mismo tiempo un 54,2% está “empeorando”, lo que finalmente evidencia un escenario mixto y con señales contradictorias sobre la evolución de la actividad local.
En esa línea, al iniciar el 2025, el reporte reconoce que la economía nacional se encuentra en un escenario debilitado y manifiesta la interrogante de que si, para este año marcado por alta incertidumbre tanto interna como externa, los esfuerzos estarán centrados en recuperar la economía.
En este contexto, Francisca Espinoza, economista e investigadora del Instituto UNAB de Políticas Públicas, asegura que “el panorama económico de Chile sigue marcado por la incertidumbre y señales mixtas, lo que complica la toma de decisiones tanto para el sector privado como para la política pública. El Banco Central ya ha advertido sobre los riesgos de un contexto externo volátil, y a nivel interno, la falta de certezas políticas puede seguir afectando la confianza y la inversión. En un año electoral, el desafío será evitar que la discusión pública se centre en medidas de corto plazo y avanzar en soluciones que realmente fortalezcan la productividad y la recuperación económica a largo plazo. De lo contrario, 2025 podría convertirse en otro año de crecimiento estancado y oportunidades postergadas”.