17 Abril 2026

Articulación entre academia e industria impulsa el futuro del videojuego regional

Junto a desarrolladores y emprendedores del Biobío, UNAB busca fortalecer redes y formación de profesionales capaces de crear y gestionar proyectos competitivos. Esta semana se conformó una mesa público-privada del videojuego y se desarrolló una nueva entrega del ciclo de formación empresarial.

En términos económicos y de masividad, la industria de los videojuegos superó hace años a la música y al cine. Sin embargo, en Chile y en regiones como el Biobío sigue siendo un sector que, pese a su crecimiento y potencial en empleabilidad y exportación de talento, aun no alcanza la visibilidad deseada.

La formación esta semana de una mesa público-privada de gobernanza de la industria del videojuego, organizada por el gremio local GameDev (Asociación Gremial) en la que participan instituciones de educación como la Universidad Andrés Bello (UNAB), empresas creativas y actores de gobierno, marca un nuevo hito en la meta de revertir esta situación.

Lo mismo ocurre con instancias formativas como la realizada este jueves 16 de abril por la asociación gremial de desarrolladores de videojuegos GameDev, en el Campus Creativo UNAB. Enmarcada en el cuarto ciclo de formación empresarial, la jornada apuntó a fortalecer competencias de gestión, comercialización y proyección internacional, especialmente entre estudiantes, profesionales independientes y emprendedores jóvenes.

Según explicó su presidente, Francisco Véjar, el desafío no está en la falta de talento sino en la capacidad de convertir ese talento en proyectos sostenibles. “En nuestras industrias creativas existe mucho talento, pero muchas veces falta la parte comercial. Saber vender este talento, saber comunicarlo, saber expresarlo”.

Talento local

El contexto regional resulta clave para entender el momento que vive la industria. “La industria de los videojuegos es la industria más poderosa del mundo. Supera a la industria de la música y el cine e incluso la duplica, juntas”, destacó Véjar, pero advirtió que “nuestro país todavía está un poquito ciego a esa industria”, pese a contar con ventajas estratégicas como infraestructura digital y capital humano. En esa línea, recordó que la Región del Biobío es la segunda del país con más academias vinculadas al desarrollo de videojuegos y destacó el rol de la Universidad Andrés Bello como la primera institución en la zona en ofrecer una carrera profesional exclusiva de diseño de videojuegos, lo que permite formar perfiles especializados desde etapas tempranas.

El fortalecimiento del ecosistema regional también se refleja en los ejemplos de éxito como Fridus Games, estudio creador del videojuego Urbek City Builder, que logró posicionarse en plataformas internacionales como Nintendo y superar el millón de dólares en ventas. Sin embargo, insistió en que muchos proyectos todavía fracasan en escalar por la falta de herramientas ejecutivas. “Les falta tener una mejor dirección ejecutiva que es lo que nos permite ser más competitivos en el mundo. El talento sobra, realmente hay talento”, afirmó.

En esa línea, el encuentro tuvo como invitado a Germán Tamblay, tatuador, alumni de Ingeniería Comercial de la Universidad Andrés Bello y emprendedor creativo que llevó su proyecto de arte corporal a Alemania. Allí mantuvo durante cuatro años una empresa exitosa, antes de regresar a Chile para desarrollar consultorías orientadas a fortalecer negocios creativos. “Lo que nosotros hacemos arte, nadie, sino nosotros podemos darle valor a lo que hacemos”, dijo el expositor que entregó desde recomendaciones básicas de networking hasta su testimonio como emprendedor.

Trabajo conjunto

Pablo Ortúzar, director de la carrera de Diseño de Juegos Digitales UNAB, explicó que la actividad responde a un compromiso curricular con la empleabilidad y la inserción laboral local. “Es prepararlos para un mundo laboral, pero ojalá también desde un punto de vista local”, señaló, recalcando la importancia de que los estudiantes establezcan vínculos con otras instituciones, empresas y el gremio antes incluso de egresar. Esa lógica se traduce en convenios, jornadas de entrenamiento y espacios de creación de redes que permiten a los futuros profesionales conocer el ecosistema real en el que deberán desenvolverse.

Ortúzar destacó además que los estudiantes de la carrera ya están desarrollando múltiples prototipos jugables y proyectos con proyección comercial. “Nuestros estudiantes de tercer año ya han producido por lo menos unos seis a siete proyectos en diferentes asignaturas”, explicó, agregando que varios de ellos se preparan para ser presentados a fondos públicos y eventualmente a publishers internacionales, como parte de un viaje de internacionalización a EVA 2026 en Buenos Aires que tendrán a fines de este año. La idea, enfatizó, no es solo formar desarrolladores técnicos sino emprendedores capaces de gestionar sus propios proyectos, entendiendo el mercado y las políticas públicas disponibles.