“Aprende a Nadar”: UNAB fortalece la vida saludable en escolares de colegios del SLEP de Quilpué con innovador programa
La iniciativa, que cumple más de una década y que se adjudicó fondos concursables de Vinculación con el Medio UNAB, reúne a estudiantes de tres carreras para impactar directamente en niños y niñas del sistema público, promoviendo hábitos saludables y desarrollo integral desde la infancia.
Con más de una década de trayectoria y un impacto creciente en la Región de Valparaíso, el proyecto “Aprender a Nadar: Fomentando estilos de vida saludable en la escuela”, impulsado por la Universidad Andrés Bello, continúa consolidándose como una de las iniciativas de Vinculación con el Medio más relevantes en el ámbito de la promoción de la salud infantil.
Este programa, desarrollado junto al SLEP Marga Marga y establecimientos educacionales de Quilpué, integra a estudiantes de Pedagogía en Educación Física, Nutrición y Dietética y Odontología, quienes durante diez semanas trabajan directamente con escolares de quinto y sexto básico.
A través de talleres de natación, educación alimentaria y salud bucal, la iniciativa busca generar cambios concretos en los hábitos de vida de niños y niñas, especialmente en contextos donde el acceso a este tipo de experiencias es limitado.
Beneficiar el aprendizaje
El proyecto que se adjudicó fondos concursables de Vinculación con el Medio UNAB no solo impacta en los escolares, sino también en la formación de los futuros profesionales. Así lo explica Oriana Monsalve, académica de Nutrición y Dietética, quien destaca el valor formativo de la experiencia.
“La finalidad de esta asignatura es poder ir a la comunidad y entregar un mensaje saludable a los escolares. Además de beneficiar su aprendizaje, los estudiantes conocen otras realidades y se forman como profesionales íntegros, capaces de responder a las necesidades del entorno”, señala.
En la misma línea, Iván Valenzuela, estudiante de segundo año de Educación Física, resalta el aprendizaje desde la práctica: “Al principio existía el miedo de trabajar con niños en el agua, pero fue una experiencia muy bonita. Ver a los niños que al inicio tenían temor y después disfrutar nadando fue realmente gratificante”.
Esta dimensión formativa se articula con un enfoque interdisciplinario que potencia el trabajo colaborativo entre carreras, fortaleciendo la calidad de las intervenciones y su impacto en la comunidad.
Un proyecto valorado
Desde los establecimientos educacionales, el proyecto también es valorado por sus efectos en la convivencia y el desarrollo socioemocional de los estudiantes. María Angélica Marín, directora del Colegio Fernando Durán Villarreal, subraya que realmente hay una mejora en la convivencia escolar.
«Los estudiantes salen de su sala de clases y acceden a un espacio único, con piscina temperada, que muchos no tendrían de otra forma. Esto genera mayor motivación y también un vínculo más fuerte con la comunidad educativa”, explica.
Además, destaca el compromiso institucional para mantener esta iniciativa en el tiempo, pese a los desafíos logísticos: “Significa una organización importante, pero vale la pena. Es un proyecto que recomiendo 100% y que esperamos siga creciendo”.
Desde el SLEP Marga Marga, Sol Araneda, encargada de convivencia escolar y actividades extraescolares, también valoró el alcance del programa: “Los niños tienen la oportunidad de aprender los inicios de la natación en un espacio recreativo y seguro. Estoy muy contenta de que exista esta posibilidad y ojalá se pudiera extender a más establecimientos”.
A su vez, el director de la Escuela de Ciencias del Deporte de UNAB y líder del proyecto, Juan Pablo Zavala, enfatiza el carácter integral de la iniciativa: “Este proyecto nace hace 12 años ante la necesidad de desarrollar habilidades acuáticas en escolares. Hoy sumamos nutrición y odontología, trabajando desde tres áreas clave: actividad física, alimentación saludable e higiene bucal. Esta articulación permite abordar de manera completa los estilos de vida saludable”, explica.
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