El Mercurio | Arriendos suben más rápido que los ingresos
Un nuevo informe del Instituto UNAB de Políticas Públicas propone subir de 7% a 22% el ponderador de vivienda al incluir el arriendo imputado en la canasta general con el fin de capturar de mejor manera el valor económico de mantener un nivel de vida determinado en Chile.
La evolución del mercado de arriendos y su impacto en las familias chilenas es un tema de recurrente análisis por parte de los especialistas. Hace unas semanas, la Comisión Asesora Presidencial de Expertos para la Actualización de la Medición de la Pobreza discutió alternativas para mejorar la estimación de la pobreza, encontrando que el cálculo de alquileres (arriendos) no debiera ser actualizado usando los índices de precios entregados por el INE.
Un análisis del Instituto de Políticas Publicas de la U. Andrés Bello (UNAB) también tuvo una aproximación en la variable arriendos, que tiene un peso significativo para un número relevante de hogares. Se plantearon cambios metodológicos para capturar mejor su impacto en el IPC que calcula el INE, pasando de un enfoque de «gasto» representativo para medir el índice con un modelo de «costo» representativo que incorpore gastos imputados. Esto implicaría subir de 7% a 22% el peso de vivienda al incluir el arriendo imputado en la canasta general.
Evolución de arrendatarios
Al comparar los censos de 2002 y 2024 se detecta que la población arrendataria ha crecido de manera sostenida en las últimas décadas y representa en la actualidad más de una cuarta parte de los hogares. Hace unas semanas «El Mercurio» informo que en Chile el 26,5% de los hogares vive en una vivienda arrendada, con o sin contrato; hace 10 años eran un 22,2% y en 2002, un 17,7%.
Cifras expuestas por el Ministerio de Hacienda indican que el 23,5% de las personas de clase media arrienda su vivienda, y ese número es mayor en quienes están bajo la línea de la pobreza (48,5%). En el caso de los hogares de clase alta este porcentaje llega a 26,7%.
El estudio de la UNAB también indica que la mediana del gasto en alquiler como proporción del ingreso pasó de 16% en 2000 a 27% en 2022, mientras que un tercio de los arrendatarios paga más del 30% de su ingreso en arriendo.
Además, se evidencia que en varios quintiles el precio del arriendo ha crecido más rápido que los ingresos, lo que sugiere una presión sostenida sobre los presupuestos familiares. De acuerdo con un análisis del investigador José Miguel Simian, mientras el indice de precios de las viviendas ha subido 4,1% en los últimos años, la variación del ingreso monetario de los hogares mas pobres que están en los quintiles I (1,8%), II (2,6%) y III (3%) ha sido menor.
Cambio metodológico
El estudio propone complementar la forma actual de medir el IPC con una aproximación fundada en un enfoque del «costo económico» representativo, como se hace en Estados Unidos. En esta metodología se reconoce que el hecho de no pagar directamente por un bien no significa que no tenga un valor económico para mantener un determinado nivel de vida.
Explican que en la canasta oficial del IPC-que utiliza la metodología del «gasto»-el ponderador de arriendo es cercano a un 7%, ya que un porcentaje relevante de la población -los propietarios-no gasta en arriendo. Advierten que esto se traduce en que el IPC actual subestima el costo económico en vivienda, porque asume que los propietarios no gastan en ese ítem. El pago de dividendos hipotecarios es considerado una inversión, no un gasto, por lo que solo se imputa el pago de intereses.
Bajo la metodología que incorpora gastos imputados -como el arriendo equivalente para los propietarios de viviendas-, los investigadores estiman que el peso del arriendo pasaría de representar un 7% en la canasta general actual-de gasto representativo- a cerca de un 22% en la canasta de costo representativo (ver gráfico).
Con los cambios, el informe de la UNAB concluye que la inflación calculada usando el método estadounidense sería superior al dato que calcula el INE. «Los precios de compra y arriendo de viviendas han aumentado con fuerza desde 2013. Bajo la metodología estadounidense, la inflación de la última década subiría 1,2% anual. Este nuevo cálculo del IPC posiblemente habría alterado decisiones monetarias, fiscales y privadas«, dice Gonzalo Valdés, subdirector del Instituto de Políticas Públicas.
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