Agricultura | ¿Tienes hipertensión? Estos medicamentos de uso frecuente pueden aumentar la presión arterial
Héctor Ireland, académico de la carrera de Química y Farmacia de la U. Andrés Bello, sede Viña del Mar, advirtió por medicamentos que podrían perjudicar la hipertensión.
En una nota publicada el 26 de agosto por Agricultura, el académico de la carrera de Química y Farmacia de la U. Andrés Bello, sede Viña del Mar, Héctor Ireland, advirtió por fármacos que pueden aumentar la presión arterial y afectar a las personas con hipertensión.
Un dolor de cabeza, un resfrío o una molestia muscular pueden llevar a muchas personas a recurrir rápidamente a algún medicamento disponible en casa o adquirido sin consultar previamente a un profesional. Sin embargo, algunos fármacos de uso frecuente pueden aumentar la presión arterial y representar un riesgo mayor para determinadas personas.
Ireland explica que los medicamentos contienen sustancias activas capaces de generar cambios en el organismo y que, junto con el efecto para el cual fueron diseñados, también pueden producir reacciones adversas.
Uno de los grupos que requiere atención son los antiinflamatorios, medicamentos utilizados habitualmente para aliviar dolores e inflamaciones.
“Son comúnmente utilizados por la población y muchas veces adquiridos sin la orientación del químico farmacéutico. Más preocupante todavía es cuando se obtienen mediante canales ilegales, como ferias libres o internet“, advierte Ireland.
Antigripales y descongestionantes también requieren precaución
Los antiinflamatorios no son los únicos. El académico señala que determinados antigripales y descongestionantes, debido a algunos de sus componentes, también pueden representar un problema para personas susceptibles.
A ellos se suman ciertos medicamentos con actividad adrenérgica utilizados para patologías respiratorias, además de corticoides, algunos derivados hormonales y determinados antidepresivos, que pueden requerir precauciones según las características y antecedentes de cada paciente.
Esto no significa que estos medicamentos sean peligrosos por sí mismos ni que deban suspenderse. El riesgo depende de factores como la dosis, duración del tratamiento, principio activo, enfermedades preexistentes, otros medicamentos utilizados y características individuales de cada persona.
Finalmente, Ireland señaló que «el llamado es, en primer lugar, a evitar la automedicación y consultar antes de utilizar un medicamento, especialmente cuando existe algún problema de salud diagnosticado».
Asimismo, recomienda adquirir medicamentos únicamente por vías autorizadas y solicitar la orientación del químico farmacéutico en la farmacia, especialmente cuando existen dudas sobre su uso, posibles interacciones o efectos adversos.
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