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Gonzalo Urquieta se destacó en su época universitaria por su capacidad para plantear proyectos tecnológicos y de inversión detallados, novedosos y originales. Recientemente, fue reconocido con el premio Alumni de la Facultad de Ciencias de la Vida.

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Los insectos constituyen una parte importante de la dieta natural de muchas especies de peces y son ricos en proteínas, lípidos y contienen perfiles balanceados de ácidos grados y aminoácidos. Existe una tendencia global para el uso de insectos como dieta de animales de cultivo, especialmente en la industria de la acuicultura.

En este contexto nació la empresa Food for the Future (F4F), cuyo foco es encontrar nuevas formas sustentables de alimentación. El emprendimiento busca reemplazar las proteínas convencionales (como por ejemplo la harina de pescado o la soya) en la alimentación de animales de cultivo para usar proteínas de insectos, más baratas de producir y con una menor huella ambiental.

Gonzalo Urquieta, Ingeniero en Acuicultura de la Facultad de Ciencias de la Vida UNAB y confundador del emprendimiento, cuenta que F4F nace como una iniciativa para acelerar la transición de una economía linear a una economía circular donde los residuos se vuelven a poner en circulación”. Actualmente, la empresa cuenta con 15 colaboradores de diversas áreas del conocimiento, además de asesores externos que colaboran con este emprendimiento.

Recientemente, Urquieta fue galardonado con el “Premio Alumni de la Facultad de Ciencias de La Vida” por su capacidad de emprendimiento, el cual fue propuesto por el profesor Juan Manuel Estrada, académico de la Facultad.

Contexto mundial

Un informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO) establece que para el año 2050 se necesitará producir un 70% más de alimentos de los que se producen actualmente, lo que plantea un enorme desafío para alimentar a una población futura de 9 mil millones de personas.

“Las cuotas de pesca se mantienen estables e incluso un poco decrecientes desde el año 1996. Por otro lado, la tierra arable no alcanza a producir lo necesario y se necesitan urgentemente nuevas fuentes de proteína que se puedan generar de una manera amigable con el medio ambiente, en un escenario de sequías producto del cambio climático”, puntualiza Urquieta.

Por otro lado, el Banco Mundial señalaba que en el año 2016 se habían generado 2100 millones de toneladas de desechos, siendo Chile el segundo generador de residuos de Latinoamérica.

Así, de un lado tenían una enorme cantidad de desechos y por otro, un déficit de producción de proteína. Y eso presentó la oportunidad: “Aquí fue cuando miramos a la naturaleza y encontramos a los insectos, recicladores innatos que aprovechan los residuos orgánicos y los transforman en productos de alto valor nutricional. Teniendo eso claro, comenzamos a trabajar con Alejandro Tocigl y Cristián Emhart para darle forma al proyecto”, cuenta.

Actualmente, sus principales clientes son empresas salmoneras que buscan fuentes de proteína sustentable, que agreguen valor a su producción. “De igual forma, nuestros productos sirven para alimentar aves, cerdos, peces ornamentales y mascotas”, puntualiza.

En estos momentos, la empresa se encuentra ubicada en Puerto Montt (Chinquihue), con planes de expansión a la Región del Maule, donde la generación de residuos orgánicos es mayor y se encuentra más concentrada.

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