ADN | Enfermedad renal crónica avanza silenciosamente en Chile
Meline Torreblanca, académica de la carrera de Enfermería de la U. Andrés Bello, sede Santiago, entregó consejos para prevenir la enfermedad renal crónica.
En una nota publicada el 23 de enero por ADN, la académica de la carrera de Enfermería de la U. Andrés Bello, sede Santiago, Meline Torreblanca, analizó la cantidad de casos de enfermedad renal crónica en Chile.
Esta condición eleva drásticamente los riesgos cardiovasculares y se ve impulsada por el envejecimiento demográfico junto al alza de dolencias como diabetes e hipertensión. Así, la prevalencia creciente exige mayor vigilancia en la atención primaria para frenar su impacto.
“Los factores de riesgo más frecuentes son la hipertensión arterial y la diabetes mellitus, seguidos por la obesidad, el tabaquismo, el sedentarismo, el envejecimiento y los antecedentes familiares”, explicó Meline Torreblanca.
Estas condiciones deterioran progresivamente la capacidad filtrante de los riñones si no se abordan a tiempo. El control estricto de estos elementos resulta clave para preservar la función renal.
Un punto a tener en consideración es que, como en la mayoría de las enfermedades de este calibre, la identificación temprana es fundamental, aunque representa un reto mayor debido a que la ERC puede pasar desapercibida.
Los exámenes esenciales incluyen creatinina en sangre para calcular la tasa de filtración glomerular y detección de proteína o albúmina en orina.
Según la especialista, “en personas con hipertensión, diabetes o mayores de 60 años, estos exámenes deberían realizarse de forma periódica”.
Prevención y educación
La formación del paciente marca la diferencia en el manejo de la ERC. Torreblanca detalla tres ejes fundamentales: control de patologías base como presión arterial y glicemia; adopción de hábitos saludables mediante dieta baja en sal, ejercicio y abandono del tabaco; y entrega de información precisa sobre la enfermedad, metas terapéuticas y señales de alerta.
“Cuando el paciente entiende su condición y participa activamente en su cuidado, los resultados son mucho mejores”, destaca, apelando a un enfoque empodera a los afectados y ralentiza la progresión.
Asimismo, Torreblanca reconoce que “nuestra labor es integral: realizamos la evaluación clínica antes, durante y después de cada sesión, vigilamos el acceso vascular, prevenimos complicaciones e infecciones, ajustamos el plan de cuidados y educamos constantemente al paciente y su familia“.
Además, incluye asesoría en nutrición, manejo de líquidos y preparación para trasplantes, combinando soporte clínico y emocional.
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