Académica UNAB abordó avances y desafíos en el estudio del dolor lumbar
La docente e investigadora de Kinesiología, Waleska Reyes, presentó evidencia sobre fuerza muscular, control motor y nuevas herramientas para avanzar hacia una rehabilitación más personalizada.
El Instituto de Ciencias del Ejercicio y la Rehabilitación (ICER) de la Universidad Andrés Bello realizó una nueva jornada de su Ciclo de Conferencias ICER 2026, esta vez dedicada al dolor lumbar y al rol de la fuerza muscular en su evaluación y tratamiento.
Bajo el título “Dolor lumbar y fuerza muscular: ¿Qué sabemos y qué falta por conocer?”, la conferencia fue encabezada por Waleska Reyes, académica e investigadora de la Facultad de Ciencias de la Rehabilitación UNAB, quien presentó parte del trabajo científico que ha desarrollado desde 2022 en torno al dolor lumbar crónico, el entrenamiento de fuerza y el control neuromuscular.
La actividad acercó a estudiantes de Kinesiología a evidencia reciente sobre esta problemática y permitió analizar tanto los conocimientos disponibles como las interrogantes que todavía persisten en torno a los mecanismos que explican los cambios en dolor y discapacidad.
El dolor lumbar representa uno de los principales problemas musculoesqueléticos a nivel mundial. De acuerdo con una revisión sistemática en la que participó la académica, se estimó que afectó a cerca de 629 millones de personas durante 2021 y constituye la principal causa de discapacidad a nivel global.
Fuerza y dolor
Durante su presentación, Reyes abordó los resultados que ha generado esta línea de investigación, particularmente en torno al uso del entrenamiento isocinético, una herramienta que permite evaluar y trabajar de manera precisa distintas variables relacionadas con la fuerza muscular.
La evidencia presentada mostró que el entrenamiento de fuerza puede disminuir el dolor y la discapacidad en personas con dolor lumbar crónico. Asimismo, el trabajo isocinético ha permitido observar mejoras en variables como la fuerza rotacional del tronco y la kinesiofobia, entendida como el miedo al movimiento asociado al temor de experimentar dolor o sufrir una lesión.
La investigación también ha puesto atención en un aspecto que va más allá de cuánta fuerza puede generar una persona: qué tan precisamente es capaz de controlarla.
Una revisión sistemática publicada en 2026, de la cual Reyes es primera autora, analizó diez estudios que compararon a personas con dolor lumbar crónico inespecífico con individuos sanos. En términos generales, los resultados mostraron una menor precisión al reproducir determinados niveles de fuerza y mayores fluctuaciones durante estas tareas.
Sin embargo, todavía existen importantes interrogantes. La propia revisión advirtió que la certeza de esta evidencia es muy baja debido, entre otros factores, a las diferencias entre los protocolos utilizados, el reducido número de investigaciones y las características metodológicas de los estudios disponibles.
Rehabilitación personalizada
Para Waleska Reyes, contar con tecnología capaz de medir diferentes componentes de la fuerza abre nuevas posibilidades para evaluar a cada persona y orientar de manera más específica su rehabilitación.
“Tenemos herramientas que nos permiten medir cosas tan precisas como cuánto me demoro en hacer la fuerza o con qué precisión la hago. Cuando puedo evaluar, puedo saber en qué condición está ese paciente y, en base a eso, programar su objetivo”, explicó.
La línea va hacia un entrenamiento más personalizado, creando un estímulo para cada persona y no una receta con el mismo ejercicio para todos.
La investigadora agregó que no todas las personas requieren trabajar las mismas capacidades. “A lo mejor no todos van a necesitar fuerza máxima, no todos van a necesitar fuerza de rotación, pero sí extensión”, sostuvo.
Esta aproximación coincide con uno de los desafíos planteados por la investigación: incorporar la evaluación del control de fuerza a los procesos de diagnóstico y rehabilitación, además de avanzar hacia protocolos estandarizados y estudios que permitan comprender mejor su relación con el dolor lumbar.
La conferencia estuvo dirigida a estudiantes de tercer año de Kinesiología, quienes se encontraban iniciando su formación en evaluación y tratamiento de lesiones musculoesqueléticas.
Según Reyes, esta etapa les permitió conectar los conocimientos clínicos con su primera aproximación a la investigación. “Les da la base para entender qué es lo que pasa, poder elegir qué voy a evaluar y, luego, sobre esos resultados, qué voy a tratar y hacia dónde voy a llevar mi intervención”, señaló.
Además, destacó que los estudiantes pueden incorporarse a proyectos científicos durante su formación, observar los efectos de distintas intervenciones y participar eventualmente en la elaboración de publicaciones o presentaciones académicas.
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