AbonoFast, transformación de residuos agrícolas en compost de alta calidad
Tecnología desarrollada por CSB UNAB transforma residuos orgánicos en compost Clase A, apto para cultivos de consumo humano, reduciendo de meses a semanas los tiempos del compostaje convencional. El lanzamiento se realizó en Univiveros ante representantes del sector público, empresas y actores vinculados al mundo agrícola.
La comuna de Paine fue el escenario escogido para el lanzamiento de AbonoFast, tecnología que utiliza microorganismos especializados para acelerar la transformación de residuos agroindustriales en compost de alta calidad. Abonofast fue desarrollado en el marco del Programa Tecnológico Agrosimbiosis, liderado por el Centro de Biotecnología de Sistemas de la Universidad Andrés Bello (CSB UNAB), junto al centro tecnológico Eurecat y Univiveros, con financiamiento de Corfo.
El evento, realizado a principios de septiembre en las instalaciones de Univiveros, permitió conocer su funcionamiento a escala real y reunió al mundo científico, público y privado, entre ellos representantes de la Municipalidad de Paine, del Ministerio de Economía, Corfo y empresas del sector agrícola.
La elección de Paine para realizar el lanzamiento cobra especial sentido por la fuerte identidad agrícola de la comuna y los desafíos asociados a la gestión de los residuos orgánicos que genera la agroindustria. Valentina Olivares, asesora de la Oficina de Medio Ambiente de la Municipalidad de Paine, destacó precisamente la necesidad de avanzar en nuevas alternativas para abordar este desafío.
“Este tipo de instancias nos abre la mente en cuanto a las posibilidades que hay para tratar los residuos orgánicos en la comuna y en la región”, señaló Olivares, agregando:
Sabemos que los vertederos y los rellenos ya tienen sus días contados, entonces tenemos que buscar soluciones entre todos, tanto la academia, el empresariado, como el Estado, que nos permitan enfrentar de mejor forma estos problemas.
Compost de alta calidad
AbonoFast utiliza microorganismos benéficos especializados en degradar materia orgánica, acelerando un proceso que mediante métodos tradicionales puede tardar entre tres y seis meses. El resultado es un compost Clase A, conforme a la norma chilena NCh2880 y apto para su utilización en cultivos de consumo humano. Además, el proceso puede realizarse in situ, es decir, en el mismo lugar donde se generan los residuos, evitando su traslado a una planta de tratamiento.
“Los residuos de poda que permanecen acumulados en el campo pueden convertirse en reservorios de patógenos y semillas de malezas que afectan a las plantas. Así, AbonoFast no solo permite obtener un compost de alta calidad en menos tiempo, sino también acortar de meses a solo cuatro semanas el período en que esos residuos y los riesgos asociados a ellos están presentes en el campo”, explicó Franko Restovic, director del Área AgroRecursos CSB-UNAB.
Durante la actividad se presentó una pila prototipo de tres toneladas elaborada a partir de residuos de poda de Univiveros, melaza proveniente de una cervecería y guano de haras vecinos. El ejemplo permitió mostrar en terreno una lógica de economía circular y simbiosis industrial: materiales que para una actividad constituyen un residuo, pueden convertirse en materia prima para generar un nuevo insumo agrícola de alta calidad.
Competitividad de la mano de sostenibilidad
Para Pilar Parada, directora del CSB UNAB, acercar este tipo de soluciones a territorios agrícolas es fundamental para avanzar hacia modelos productivos más circulares. “El modelo que presentamos en esta actividad es el que queremos ver crecer en la comuna, porque permite generar valor localmente y, en paralelo, disminuir la presión sobre los vertederos”, señaló.
La tecnología también podría representar una ventaja económica. El análisis técnico-económico de AbonoFast proyecta que el abono obtenido podría ser hasta un tercio más económico que los fertilizantes importados, con un ahorro potencial cercano a dos tercios al sustituir completamente el fertilizante sintético, tal como explicó Pilar Parada:
En un contexto en que el Banco Mundial proyecta alzas de fertilizantes superiores al 30% para 2026, la sustitución de insumos importados por valorización local deja de ser solo un argumento ambiental y pasa a ser un argumento de costos y de seguridad de abastecimiento. Este caso ilustra bien la tesis que la División de Desarrollo Productivo Sostenible ha venido impulsando: que sostenibilidad y competitividad pueden avanzar juntas.
El desafío tiene especial relevancia considerando que en Chile se generan cerca de cuatro millones de toneladas de residuos orgánicos municipales al año y menos del 1% es valorizado. La Estrategia Nacional de Residuos Orgánicos plantea como meta alcanzar un 66% de valorización al año 2040.
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