10 Septiembre 2026

51 volantines dieron vida a “Elevando Sueños” con participación de Kinesiología UNAB

Estudiantes y una académica de la sede Viña del Mar participaron en la jornada realizada en Valparaíso, utilizando el juego y el movimiento para representar el valor del acompañamiento en el acogimiento familiar.

Cincuenta y un volantines se elevaron en el Parque Cultural de Valparaíso, cada uno representando a un niño o niña de entre 0 y 4 años que actualmente espera una familia de acogida.

La intervención formó parte de “Elevando Sueños”, iniciativa de la Unidad de Familias de Acogida del Ministerio de Desarrollo Social y Familia, que reunió a niños, familias y personas interesadas en conocer este proceso mediante una jornada recreativa orientada a visibilizar la importancia del cuidado y acompañamiento durante la infancia.

La carrera de Kinesiología de la Universidad Andrés Bello, sede Viña del Mar, se sumó a la actividad con una propuesta que utilizó el movimiento para transmitir ese mismo mensaje.

La Dra. Paula Plaza Arancibia, junto a los estudiantes Daniel Godoy Toro, Soledad Soto Aedo y Daniela Tapia Santelices, implementó una estación con slackline y tablas de balance, donde niños y adultos pudieron poner a prueba su equilibrio.

Una mano basta

La dinámica partió de una idea sencilla: cuando una persona intenta equilibrarse por primera vez, una mano puede entregar la seguridad necesaria para avanzar. Con la práctica y la confianza adquirida, ese apoyo disminuye progresivamente hasta lograr realizar el ejercicio de manera autónoma.

La experiencia permitió construir una analogía con el papel que desempeñan las familias de acogida en la vida de niños y niñas que necesitan temporalmente un entorno de protección y cuidado.

Al igual que en el equilibrio, muchas veces en la vida necesitamos que alguien nos entregue apoyo y confianza para dar los primeros pasos. Con ese acompañamiento inicial descubrimos nuestras capacidades y podemos avanzar por nosotros mismos”, explicó Paula Plaza.

La académica agregó que esa idea representa también el valor del acogimiento: “Brindar contención, seguridad y oportunidades para que los niños y niñas puedan desarrollarse plenamente”.

Aprender acompañando

La actividad también permitió a los estudiantes aplicar conocimientos de su disciplina desde una dimensión diferente, utilizando el movimiento y la recreación como herramientas para relacionarse con los participantes.

Daniel Godoy Toro destacó especialmente la respuesta de los niños durante los ejercicios. “La pasé increíble ayudándolos a jugar. Lo más lindo fue ver cómo, dándoles ese empujoncito de confianza, empezaron a hacerlo por sí solos. Al final se cumple lo que la profesora decía del equilibrio: con un pequeño apoyo descubren que pueden lograrlo”, comentó.

Una experiencia similar vivió Daniela Tapia Santelices, quien valoró el vínculo generado durante la jornada. “Fue una experiencia muy bonita y nos fuimos felices con todo el cariño que nos dieron”, señaló.

Por su parte, Soledad Soto Aedo destacó la posibilidad de participar desde su futura profesión en una iniciativa vinculada al cuidado de la infancia.

“Se generó un ambiente muy grato y fue lindo poder involucrarnos en las distintas actividades y compartir con las familias. Es bacán tener estos espacios donde, desde nuestra profesión, también podemos aportar y ser parte de algo tan bonito e importante como esto”, sostuvo.