02 Octubre 2026

25 años de Medicina UNAB | El cirujano que volvió a Rancagua: egresado UNAB hoy opera, lidera y forma médicos en regiones

José Manuel Gallardo egresó de Medicina en la UNAB y hoy es cirujano, subdirector médico del Hospital Regional de Rancagua y presidente de la Sociedad de Cirujanos de la VI Región.

José Manuel Gallardo ingresó a Medicina en la Universidad Andrés Bello en 2006, venía de ingeniería civil bioquímica en otra universidad y traía el fútbol como otra pasión. Se demoró ocho años en egresar y no se arrepiente de ninguno. Apenas terminó tomó una decisión que muchos no habrían tomado: volver a Rancagua en lugar de quedarse en Santiago. Una elección que con los años resultó ser mucho más que geográfica.

Lo que vino después es una historia que él mismo cuenta mejor que cualquier resumen. A 25 años de la carrera de Medicina de la Universidad Andrés Bello, el Dr. Gallardo habla sobre crecer profesionalmente en regiones, sobre lo que significa operar, liderar y formar médicos al mismo tiempo, y sobre lo que le diría a quienes hoy están comenzando.

– ¿En qué año ingresaste a Medicina UNAB y qué recuerdas de esos primeros años?

Ingresé en 2006 y egresé en 2014. Como podrán calcular, me demoré más de siete años. Tuve ciertas dificultades con mi organización y estudio que me llevaron a perder asignaturas en segundo y tercer año. Estoy convencido de que no era por capacidad, sino porque siempre me tomé con cierto relajo el estudio y admito que prioricé otras actividades, sobre todo deportivas. Tengo grandes recuerdos y amigos que perduran hasta hoy. Me incluyeron rápidamente en el equipo de fútbol de la Escuela de Medicina, que participó durante años en la liga del Club Médico de Santiago, y participé en los primeros Juegos Interescuelas de Medicina en Valdivia, una experiencia completamente autogestionada por nuestro centro de estudiantes. Pese a mi prolongada estadía en la universidad, siempre sentí que era lo que me correspondía vivir y terminé conforme y feliz.

– ¿Cómo fue tu camino desde que egresaste hasta llegar a los cargos de liderazgo que ocupas hoy en Rancagua?

Apenas egresé decidí volver a mi ciudad. Trabajé unos meses en el Hospital El Pino mientras ejercía como médico general en atención primaria en Rancagua. Me encantaba y pensé en quedarme ahí de forma permanente, mientras trabajaba en paralelo en urgencia y en una clínica privada. Pero desde el pregrado la cirugía fue siempre la especialidad que me atrajo de forma natural, y en 2019 ingresé al programa de formación con beca USACH y retorno asistencial en el Hospital Regional de Rancagua. Fue una experiencia inolvidable donde exploté al máximo mis capacidades. En 2022 comencé mi carrera como cirujano general, tomé cargos de responsabilidad en mi servicio y en la docencia en la Universidad Regional de O’Higgins y en la USACH. En junio de este año asumí de forma imprevista la Subdirección Médica del hospital, una experiencia con tremenda responsabilidad, no solo clínica sino también legal. Y en 2025 fui nombrado Presidente de la Sociedad de Cirujanos de la VI Región, una sociedad científica con más de 35 años de antigüedad. Es un tremendo orgullo que colegas con larga trayectoria hayan depositado su confianza en mi forma de trabajar.

– ¿Qué herramientas o aprendizajes de tu formación en la UNAB han sido más importantes en tu desarrollo?

La UNAB me enseñó a razonar como médico sin dejar de ser persona. A trabajar con empatía y responsabilidad, a tener un comportamiento cordial y respetuoso, a demostrar compromiso con el paciente y su entorno de forma íntegra. La UNAB no me preparó para ser especialista o subespecialista, me preparó para ser reconocido como una gran persona que también es médico. Cuando me encuentro con colegas de la universidad, más antiguos o más jóvenes, demuestran una actitud similar. Eso no es casualidad.

– Tu trayectoria combina la práctica clínica con la gestión y la docencia. ¿Cómo ha cambiado tu manera de entender el rol del médico?

No sé si ha cambiado mucho. Siempre he promovido una medicina enfocada en el paciente y su bienestar global. Desde lo administrativo, realizar buena y oportuna medicina es lo más económico que hay. La cirugía como especialidad es diferente: nuestra labor es restaurar la salud modificando la anatomía, y hacerlo bien es una obligación. Para eso el cirujano debe alcanzar la excelencia. La docencia, por su parte, es una responsabilidad tremenda y no siempre es asumida como tal. La práctica clínica sigue siendo clave: enfrentar al estudiante a la realidad de forma precoz favorece mucho su aprendizaje y su motivación.

– ¿Cuáles son los principales desafíos de hacer medicina fuera de Santiago y qué oportunidades existen para quienes deciden desarrollar su carrera en regiones?

Los principales desafíos tienen que ver con mejorar la oferta de especialistas y la capacidad técnica con tecnología actualizada. Lo que en Santiago está disponible en grandes centros, en regiones hay que salir a buscarlo. Pero hay proyectos en curso: la clínica donde trabajo ya cuenta con robot para cirugía traumatológica y medicina nuclear, y para el hospital el objetivo es desarrollar esas alternativas de forma institucional. Más de un millón de personas pertenecen a esta red pública. Un hospital moderno que promueve investigación y docencia atrae profesionales capacitados y motivados, logrando un círculo virtuoso que beneficia a todos los actores.

– A 25 años de la Medicina UNAB, ¿cómo crees que ha cambiado el perfil del médico y qué características son necesarias hoy?

El perfil de los médicos nuevos apunta a desarrollarse con rapidez en su área de preferencia, dejando parcialmente en el olvido la medicina general. No es un enfoque errado, considerando que la principal brecha es contar con especialistas en todo el país. Pero la medicina general necesita potenciarse y ser atractiva, porque es tremendamente necesaria. Es una tarea difícil para quienes crean las políticas públicas, pero no me cabe duda de que se puede lograr. En cuanto a las características, para todos deben ser las mismas: médicos responsables, respetuosos y comprometidos. Esa es la clave para la excelencia.

– ¿Qué le dirías a un estudiante de Medicina UNAB que hoy está donde tú estuviste?

Que confíe en su casa de estudio y en su proceso, aunque ese proceso tome más tiempo del esperado. Que la medicina no se agota en Santiago ni en la especialidad más competitiva. Que hay una región entera esperando buenos médicos, y que ejercer ahí no es un plan B, sino una decisión con enorme impacto y recompensa. Y que no olvide nunca que antes de ser especialista, hay que ser buena persona. Eso, al final, es lo que perdura.