25 años de Medicina UNAB: Dra. Paulina Toledo, la egresada que llegó a la alta complejidad y hoy forma a nuevas generaciones de especialistas
La gastroenteróloga y endoscopista avanzada egresada de la Universidad Andrés Bello destaca el sello humano de su formación, el valor de los mentores que marcaron su camino y los desafíos de una medicina que exige innovación, empatía y aprendizaje permanente.
Cuando Paulina Toledo ingresó a estudiar Medicina a la Universidad Andrés Bello, la carrera recién comenzaba a consolidarse. Más de una década después, convertida en gastroenteróloga especializada en procedimientos avanzados como endoscopía terapéutica, ultrasonido endoscópico (EUS) y CPRE, mira con orgullo una formación que considera clave en su desarrollo profesional.
En el marco de los 25 años de la Escuela de Medicina UNAB, recuerda una etapa marcada por la exigencia académica, el aprendizaje clínico y docentes que dejaron una huella profunda.
“Con el paso de los años he podido dimensionar y valorar la excelente formación que recibimos: un nivel académico sólido, campos clínicos de primer nivel y tutores extraordinarios”, asegura.
Aprender a ser médico
Uno de los aspectos que más destaca de sus años universitarios es el entorno humano que encontró en la carrera. “Tuve la fortuna de compartir con compañeros muy comprometidos, de esos que te empujan a dar lo mejor de ti todos los días. Aprendimos que para sostener una carrera tan exigente era necesario encontrar un equilibrio entre la vocación, el estudio y la vida personal”, recuerda.
En ese proceso, los docentes jugaron un papel fundamental. Entre ellos menciona al fallecido Dr. Claudio Mora, quien le enseñó el valor de la empatía y la cercanía con los pacientes. “Lo que más me impactó fue verlo escuchar con tiempo y humanidad. Ahí entendí que el conocimiento técnico es fundamental, pero nunca puede reemplazar el trato humano”.
También destaca las enseñanzas del Dr. Domingo Arriagada y del cirujano Eugenio Rivas Basso, quienes le transmitieron la importancia del rigor médico y de construir una vida equilibrada fuera del ámbito profesional.
Realidades de la salud chilena
Otro elemento diferenciador de su formación fue la posibilidad de desenvolverse en escenarios muy diversos. La experiencia en Clínica Indisa se complementó con el trabajo en el Hospital El Pino y centros de atención primaria, permitiéndole conocer distintas realidades del sistema de salud chileno.
Formarnos en el mundo privado y público al mismo tiempo nos enseñó versatilidad, adaptación y empatía. Aprendimos a desenvolvernos en contextos muy diferentes, a ser resolutivos y a entregar la mejor atención posible independientemente de los recursos disponibles.
A su juicio, esa experiencia sigue siendo una de las grandes fortalezas de los médicos formados en la UNAB, ya que les permite enfrentar con seguridad distintos contextos clínicos y sociales.
Valor de los mentores y formación integral
La especialista también valora la cercanía que existía con los profesores y tutores clínicos. “Agradezco muchísimo la posibilidad de acompañar a los médicos durante sus jornadas. Ese contacto directo con la realidad profesional te ayudaba a descubrir qué especialidades te apasionaban y cuáles definitivamente no eran para ti”, comenta.
Asimismo, recuerda como especialmente relevantes las asignaturas vinculadas a la relación médico-paciente y al trabajo interdisciplinario. “La medicina se construye en equipo. Entender desde temprano el valor que aporta cada profesional de la salud marca una diferencia enorme en el ejercicio posterior”.
Durante el pregrado tuvo además la oportunidad de realizar una pasantía clínica en Chicago, experiencia que le permitió conocer otro sistema sanitario y valorar la formación recibida en Chile.
Fue una experiencia que abrió mi mirada, pero también me confirmó que la medicina que se practica y se enseña en Chile está a la altura de los mejores estándares internacionales.
Tecnología con criterio y humanidad
Como especialista dedicada a procedimientos de alta complejidad, ha sido testigo de una transformación tecnológica permanente en la medicina. Sin embargo, enfatiza que el desarrollo técnico debe ir siempre acompañado de criterio clínico.
“Hoy aparecen nuevas técnicas y herramientas a una velocidad impresionante. Eso obliga a mantenerse permanentemente actualizado. La formación ya no termina cuando uno egresa o se especializa”, explica.
Desde su labor docente en el Hospital Clínico de la Universidad de Chile, observa que las nuevas generaciones llegan con conocimientos frescos y dominio de tecnologías emergentes, mientras que los médicos con más experiencia aportan prudencia y perspectiva. “La mejor medicina nace de esa combinación”, afirma.
Tras años trabajando en hospitales y centros de alta complejidad, asegura que los pacientes han sido sus mayores maestros.
“Uno aprende que no siempre hacer más significa hacerlo mejor. La excelencia médica también consiste en saber cuándo actuar y cuándo detenerse para evitar intervenciones innecesarias”.
Medicina del futuro
Al evaluar los 25 años de la Escuela de Medicina UNAB, la Dra. Toledo destaca la contribución que han realizado sus egresados en distintos ámbitos del sistema de salud.
“Hoy vemos médicos formados en la universidad liderando equipos clínicos, desarrollando investigación, impulsando la salud pública y formando nuevas generaciones. Eso demuestra la solidez del proyecto académico”, asegura.
Mirando al futuro, cree que uno de los desafíos más importantes irá más allá de los avances tecnológicos. “Vivimos una era de sobreinformación y desinformación. Por eso las escuelas de medicina deberán formar profesionales capaces de comunicar mejor, escuchar más y construir relaciones de confianza con los pacientes”, advierte.
Mensaje para las nuevas generaciones
Como una de las pocas mujeres gastroenterólogas dedicadas a la endoscopía avanzada en Chile, la doctora también busca abrir camino para futuras especialistas interesadas en áreas tradicionalmente masculinizadas.
Madre de dos hijos y cofundadora de la Agrupación de Mujeres Endoscopistas de Chile (AMECh), asegura que es posible desarrollar una carrera de excelencia sin renunciar a la vida familiar.
Atrévanse y no permitan que otros decidan por ustedes. Si sienten pasión por una especialidad, sigan ese camino con convicción.
Finalmente, entrega un consejo para quienes hoy comienzan su formación en Medicina UNAB: “Aprovechen cada ramo, mantengan la humildad y confíen en su capacidad de trabajo. No importa si el camino tiene dificultades o toma más tiempo del esperado. Lo importante es perseverar, seguir aprendiendo y nunca perder de vista el propósito que los llevó a estudiar medicina”, concluye.
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