03 Agosto 2026

25 años de Medicina UNAB | Director del Hospital de Santa Cruz: “Ese aprendizaje me acompaña hasta hoy”

A 25 años de la carrera de Medicina de la Universidad Andrés Bello, el director del Hospital de Santa Cruz, Dr. Sebastián Urzúa Urzúa, repasa su trayectoria profesional, recuerda su paso por la universidad y reflexiona sobre los desafíos de la salud pública, la prevención de enfermedades crónicas y la formación de los médicos del futuro.

En octubre de 2024, el médico cirujano Sebastián Urzúa Urzúa asumió la dirección del Hospital de Santa Cruz tras ser seleccionado a través del Sistema de Alta Dirección Pública. El nombramiento coronó una trayectoria desarrollada íntegramente en la salud pública, que incluye experiencia clínica en atención primaria, la dirección del CESFAM N.°1 de Santiago y el cargo de subdirector de Gestión Asistencial del Servicio de Salud Metropolitano Central.

Sebastian Urzua

Egresado de Medicina de la Universidad Andrés Bello en 2013 y con estudios de especialización en Nutrición Clínica y Endocrinología, Urzúa representa a una generación de profesionales formados en la UNAB que hoy ocupan posiciones estratégicas dentro del sistema de salud chileno. Desde su actual responsabilidad, lidera uno de los establecimientos más importantes de la red asistencial de la Región de O’Higgins, con foco en la eficiencia hospitalaria, la reducción de listas de espera y el fortalecimiento de una atención más cercana a la comunidad.

En el marco de la conmemoración de los 25 años de Medicina UNAB, el director del Hospital de Santa Cruz recuerda sus años universitarios, reflexiona sobre los cambios que ha experimentado la medicina en las últimas décadas y entrega un mensaje a los futuros médicos que buscan aportar al fortalecimiento de la salud pública del país.

-Usted es parte de las generaciones de médicos formados en la U. Andrés Bello que hoy ocupan cargos de alta responsabilidad. ¿Qué recuerdos mantiene de sus años como estudiante de Medicina UNAB y qué aprendizajes siguen acompañándolo en su ejercicio profesional?

Tengo los mejores recuerdos de mi paso por la Universidad Andrés Bello. Estudiar Medicina fue una etapa muy desafiante, pero también muy enriquecedora desde el punto de vista humano y profesional. Pasábamos gran parte del tiempo con nuestros compañeros, compartiendo clases, turnos y rotaciones en distintos campos clínicos de Santiago, San Bernardo, San Antonio y otras ciudades.

Recuerdo especialmente mi experiencia en el Hospital Claudio Vicuña de San Antonio, donde vivimos importantes instancias de aprendizaje junto a mis compañeros. Esa formación en diferentes contextos asistenciales nos permitió conocer diversas realidades de salud y desarrollar una mirada más integral de los pacientes.

La universidad me entregó herramientas muy valiosas para mi desarrollo profesional, particularmente una fuerte orientación hacia la salud pública, la innovación y el trabajo centrado en las personas. Ese aprendizaje me acompaña hasta hoy. Nunca debemos olvidar que el centro de nuestro quehacer es el paciente y que todas nuestras acciones deben estar orientadas a resolver de la mejor manera sus necesidades.

-Desde la dirección del Hospital de Santa Cruz, ¿de qué manera cree que la formación recibida en la UNAB influyó en su estilo de liderazgo y en la toma de decisiones en el sistema público de salud?

La formación que recibí en la UNAB influyó profundamente en mi manera de liderar. La universidad me enseñó que detrás de cada indicador, proceso o decisión de gestión existe una persona que necesita atención, apoyo y soluciones concretas.

A lo largo de mi trayectoria, desde la atención primaria hasta los cargos de gestión, he procurado mantener una visión centrada en los usuarios y en la construcción de equipos de trabajo sólidos. Hoy, como director del Hospital de Santa Cruz, tengo la convicción de que la gestión puede transformar la experiencia de los pacientes y mejorar significativamente los resultados de salud.

También he aprendido que el liderazgo en salud pública requiere escuchar, dialogar y trabajar de manera colaborativa con equipos multidisciplinarios. Las mejores decisiones son aquellas que consideran distintas perspectivas, siempre con el objetivo de entregar una atención más oportuna, eficiente y humana.

-A lo largo de su trayectoria, desde la atención clínica hasta la gestión asistencial, ¿cuál ha sido el desafío profesional más importante que ha enfrentado y qué lecciones le dejó?

He tenido la oportunidad de desempeñarme en distintos niveles del sistema de salud: en centros de salud familiar, como director del CESFAM N.°1 de Santiago, posteriormente como subdirector de Gestión Asistencial del Servicio de Salud Metropolitano Central y ahora como director del Hospital de Santa Cruz. Cada uno de esos desafíos ha sido importante, pero probablemente el mayor aprendizaje ha sido comprender que la gestión en salud tiene un impacto directo en la vida de miles de personas. Liderar equipos, coordinar redes asistenciales y optimizar procesos exige una mirada estratégica, pero también una gran sensibilidad hacia las necesidades de usuarios y funcionarios. La principal lección es que los cambios relevantes se logran mediante el trabajo colaborativo. Ningún liderazgo es exitoso de manera individual; son los equipos comprometidos los que permiten alcanzar objetivos y generar mejoras reales para la comunidad.

Transformaciones en salud

-La medicina ha cambiado profundamente en los últimos 25 años. Desde su experiencia, ¿Cuáles son las principales transformaciones que ha observado en la formación médica y en la atención de los pacientes?

Los avances tecnológicos han transformado profundamente la medicina y la formación de los profesionales de la salud. Hoy contamos con herramientas diagnósticas, sistemas de información y tecnologías que hace dos décadas eran impensadas. Sin embargo, junto a esos avances, creo que existe un desafío permanente: mantener el componente humano de la medicina. La tecnología debe ser un apoyo para ofrecer mejores diagnósticos y tratamientos, pero nunca puede reemplazar la relación médico-paciente.

Sebastian Urzua

También hemos visto un desarrollo importante de los enfoques interdisciplinarios y de una atención más integral. Actualmente existe una mayor comprensión de la importancia de la prevención, de los determinantes sociales de la salud y del trabajo coordinado entre los distintos niveles asistenciales, aspectos fundamentales para enfrentar los desafíos sanitarios actuales.

-Usted cuenta con estudios de especialización en nutrición clínica y endocrinología. ¿Cómo evalúa hoy el impacto de las enfermedades crónicas en Chile y qué rol deben asumir los médicos en su prevención?

Las enfermedades crónicas representan uno de los mayores desafíos sanitarios del país. Condiciones como la obesidad, la diabetes, las enfermedades cardiovasculares y otras patologías asociadas a hábitos poco saludables generan un enorme impacto tanto en la calidad de vida de las personas como en el sistema de salud. Desde mi experiencia hospitalaria, vemos diariamente las complicaciones que pueden producir factores de riesgo como el tabaquismo, el sedentarismo, la mala alimentación o el consumo nocivo de alcohol.

Por eso el rol de los médicos es fundamental. Debemos promover activamente la prevención y el autocuidado desde las primeras etapas de la vida, fomentando hábitos saludables relacionados con la alimentación, la actividad física y el bienestar integral. La prevención debe ser un eje transversal de toda la red asistencial, desde la atención primaria hasta los hospitales de mayor complejidad.

-Como director de un hospital público, ¿qué habilidades y competencias considera indispensables para los futuros médicos que hoy se están formando en la Universidad Andrés Bello?

Además de una sólida formación científica y técnica, los futuros médicos deben desarrollar habilidades humanas y de liderazgo. La empatía, la capacidad de escucha, el trabajo en equipo y la comunicación efectiva son competencias tan relevantes como los conocimientos clínicos. También es fundamental mantener una disposición permanente al aprendizaje. La medicina evoluciona constantemente y los profesionales deben actualizarse, participar en procesos de investigación y adaptarse a los nuevos desafíos que enfrenta la sociedad.

Asimismo, quienes asuman roles de liderazgo deben comprender que la salud es un trabajo colectivo. Los equipos multidisciplinarios son esenciales para ofrecer una atención de calidad y lograr mejores resultados para los pacientes.

-En el marco de los 25 años de Medicina UNAB, ¿qué mensaje le gustaría transmitir a los estudiantes y jóvenes médicos que aspiran a contribuir al fortalecimiento de la salud pública en Chile?

Mi principal mensaje es que nunca pierdan de vista el propósito de esta profesión. Todo el conocimiento, la formación técnica y el perfeccionamiento que adquieran deben estar siempre al servicio de las personas. Los invito a ejercer una medicina cercana, humana y comprometida con las necesidades de la comunidad. A veces, una escucha atenta, una palabra de apoyo o un gesto de empatía pueden ser tan significativos como un tratamiento médico. También los animo a involucrarse activamente en la salud pública. Es allí donde se atiende a una gran parte de la población y donde los médicos tienen la posibilidad de generar un impacto profundo en la vida de las personas.

Finalmente, este médico UNAB sentencia sus esperanzas en que las nuevas generaciones sigan aportando con innovación, compromiso y vocación de servicio. “Que dejen su sello en cada espacio donde se desarrollen profesionalmente y que contribuyan a construir una salud más humana, más cercana y más equitativa para todos los chilenos”, concluye.