24 horas | No todo es cáncer: cómo diferenciar un nódulo, quiste y tumor
El tener una anomalía en el cuerpo no necesariamente es sinónimo de algo grave. Sin embargo, especialista de la UNAB, sede Concepción, advierte la necesidad de efectuarse exámenes.
La aparición de un bulto en cualquier zona del cuerpo suele encender las alarmas y activar el temor a un posible diagnóstico de cáncer. Sin embargo, la ciencia insiste en que no todas las anomalías de este tipo implican una enfermedad grave. Nódulos, quistes y tumores son lesiones distintas que, a pesar de poder parecer similares a simple vista, responden a naturalezas, composiciones y evoluciones muy diferentes.
Ernesto Castillo, académico de Tecnología Médica de la Universidad Andrés Bello (sede Concepción), explicó que estas protuberancias anormales o crecimientos de tejido requieren de un análisis clínico detallado para determinar su etiología exacta.
Cáncer: ¿Cómo diferenciar nódulos, quistes y tumores?
Aunque a simple vista puedan generar confusión, cada una de estas formaciones presenta características morfológicas y de comportamiento particulares:
Nódulos: son masas sólidas y densas que pueden desarrollarse en tejidos como la piel, las mamas o la tiroides. Generalmente se palpan duros bajo la piel y pueden ser benignos o malignos, por lo que exigen un estudio histológico para precisar su origen. Suelen tener un crecimiento rápido si presentan signos de malignidad y pueden ser móviles o estar fijos
Quistes: por lo general son de naturaleza benigna y se caracterizan por contener líquido o aire en su interior. Su crecimiento suele ser lento o se mantienen estables, y su movilidad bajo la piel es frecuente. No obstante, si crecen demasiado (superando los 5 centímetros), se infectan o se tuercen, pueden generar complicaciones y requerir manejo quirúrgico.
Tumores: corresponden a crecimientos anormales de células que pueden clasificarse en benignos —si se mantienen localizados— o malignos. Estos últimos destacan por su capacidad de invadir tejidos circundantes o propagarse mediante metástasis. Al tacto suelen sentirse firmes, rígidos, son menos móviles (frecuentemente adheridos a tejidos vecinos) y de crecimiento extremadamente rápido cuando presentan malignidad.
El rol clave de la imagenología y la biopsia
El académico de la UNAB enfatizó que una simple revisión visual o táctil no basta para descartar o confirmar una patología compleja, ya que el riesgo de error es alto.
Para lograr un diagnóstico diferencial certero, la ecografía cumple un rol vital al tratarse de lesiones mayoritariamente superficiales. Asimismo, la Tomografía Axial Computarizada (TAC) y la Resonancia Magnética (RM) permiten evaluar el compromiso de tejidos u órganos vecinos.
Publicado el 8 de octubre de 2026 por 24 Horas
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