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Héctor Tabali es profesor de Educación Básica y a su edad se muestra como un hombre ágil y con una gran motivación por aprender nuevas herramientas pedagógicas que le permitan tal como él dice, “dar el palo al gato” a la educación chilena. Jubilado desde hace un año, está convencido de que su regreso a las aulas -esta vez como alumno- será triunfal.

detVive desde hace 26 años en Talagante, localidad que cuenta con cientos de personas que fueron alumnos de las clases de Ciencias Sociales que el profesor de Educación Básica Héctor Tabali impartió por décadas en una escuela pública de la zona.

A comienzo de 2007 se retiró de las aulas y decidió colaborar con proyectos vinculados a la educación, pero que ya no requerían de su labor habitual como profesor de colegio. Fue así como se dedicó a asesorar a corporaciones educacionales centrándose en la revisión de planes de estudios y dictando capacitaciones sobre clima organizacional, entre otras cosas.

Su profundo espíritu como católico devoto lo ha llevado a reflexionar acerca de su gran virtud respecto a enseñar sobre educación y pedagogía, aspectos claves para el crecimiento y desarrollo de las personas y de una sociedad. Por ello y sin pensarlo mucho, Héctor decidió volver a las aulas el 2009 pero esta vez en calidad de alumno para cursar el Magíster en Gestión Pedagógica y Curricular con Mención en Educación en la Universidad Andrés Bello.

Ejemplo de motivación

Un bonito desafío para este hombre de 75 años, casado por segunda vez y que tiene dos hijas, una de ellas en primer año de Universidad. “Mi familia está feliz con mi decisión, me apoya totalmente y creo que es el mejor ejemplo de motivación que les puedo dar a mis hijas, porque ven mi interés por estudiar y lo importante que es perfeccionarse y enriquecerse intelectualmente”, dice Héctor.

Cometa que si bien nunca se cuestionó sus capacidades para cursar este programa, lo primero que hizo cuando manifestó su interés en postular fue preguntar si hay edad límite para el magíster “porque a los viejos siempre nos marginan” sostiene. Según cuenta la respuesta inmediata de la Universidad fue no, lo que le permitió entrar en confianza y convencerse que se trataba de su mejor opción.

“Trabajar en el ámbito de la educación es una tarea intelectual y por lo mismo creo que mientras más edad tienes es mayor tu grado de sabiduría. Volver a la universidad a mis 75 años es un tremendo estímulo”, comenta.

Buscar el equilibrio

Héctor se muestra convencido de sus capacidades y está seguro de que no sólo aprenderá mucho en el magíster sino también de que aportará conocimientos y experiencias a los profesores y a sus compañeros. “Mi propósito es perfeccionar lo que aprendí en las capacitaciones que hice en Mineduc y adquirir un nivel mayor de profundidad con contenidos de mayor calidad”.

Respecto del hecho de interactuar con compañeros que son profesionales con poca experiencia o que están recién egresados, considera que las personas jóvenes son un gran aporte porque tienen una visión de mundo muy distinta a la de su generación. “Los profesores con más experiencia viven la “realidad escuela” y la conocen muy bien, por tanto  la idea es buscar el equilibrio porque ambas partes son un complemento”, relata feliz.

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