Arquitecto UNAB apuesta por el rescate patrimonial del ex Hotel Bristol

Escrito por mjorda

27 octubre, 2011

Carlos Torres, ex alumno de la Carrera de arquitectura de la Universidad Andrés Bello, recibió  una mención honrosa, en el Concurso Internacional “The 2011 graduate Architecture Award Winners” en Holanda, por su proyecto de reconversión del emblemático edificio.

“Soy el hombre de la danza oscura y el ataúd de canciones degolladas. El automovilista lluvioso, sonriente de horrores; gobernando”. De esta forma el Premio Nacional de Literatura, Pablo de Rokha, comienza su poema “Aventurero”. Una de las más grandes inspiraciones de su obra, durante los años 60,  fue su casa ubicada en el ex Hotel Bristol.

A metros de la Estación Mapocho, el poeta se refugiaba en este edificio componiendo versos y desbocando su furia loca, por los pasillos de la extraña construcción. El edificio comenzó a levantarse hacia 1913 y fue inaugurado en 1915. El arquitecto a cargo fue el español José Forteza Ubach, mismo autor del desaparecido Palacio Undurraga. En 1934, pasó a manos de León Durandin, quien lo reinauguró como el elegante “Hotel Bristol”, concurrido por miles de turistas extranjeros.

En 1991, cuatro años después del cierre de las actividades de la Estación Mapocho y cuando la época resplandeciente del hotel ya había pasado, el edificio del Bristol fue adquirido por la Municipalidad de Santiago. Carlos Torres, arquitecto de la Universidad Andrés Bello, y autor del proyecto de rehabilitación de este monumento nacional, explica que esta construcción en la actualidad pasa inadvertida por las distracciones urbanas del barrio: el Mercado Central y el Centro Cultural Estación Mapocho.

Espacios polifuncionales

“La idea, por lo tanto, es lograr una nueva configuración en las  dependencias de esta construcción”, cuenta Torres. El proyecto plantea la eliminación de toda la loza del edificio, mantener los ejes y la  estructura, para generar una nueva planificación de oficinas, bibliotecas, salas de arte que hay en el lugar para conservar el vacío que existía y que fue eliminado con paneles para separar oficinas. Las características de estos nuevos espacios deben ser polifuncionales, con planos inclinados y una gran rampa que transforme el espacio en términos arquitectónicos.

Uno de los principales cambios que plantea Torres es una segunda entrada, por un sitio eriazo que se encuentra tras él. Además la construcción de una fachada más contemporánea que acoja el nuevo acceso al edificio y utilizar la Estación Mapocho como una escenografía del edificio.

Este proyecto nacional, fue el único que fue reconocido en Holanda en el concurso internacional “The 2011 graduate Architecture Award Winners”. Carlos Torres obtuvo una mención honrosa, lo que para él es un reconocimiento de que en Chile se pueden hacer proyectos arquitectónicos que estén a la altura de los estándares internacionales.

Por Valentina del Campo

vdelcampo@unab.cl