Médicos UNAB conocen comunidad religiosa en medio del clima adverso en Burundi tras ataque de grupo de rebeldes armados

Escrito por mjorda

26 octubre, 2011

Han transcurrido nueve meses desde que Ingrid Baier (25) e Ignacio Silva (26) emprendieran el rumbo a uno de los países más pobres del mundo. En medio de la pobreza, el sufrimiento y repercusiones de un conflicto bélico, este joven matrimonio de profesionales de la U. Andrés Bello ha sabido poner en práctica su vocación de servicio y solidaridad.

Sin duda que los nueve meses en Burundi están grabados a fuego en Ingrid e Ignacio. Ambos reconocen haber cargado sus energías gracias a las diversas experiencias vividas y al panorama de sufrimiento y pobreza del cual han sido testigo: “Nos hace darnos cuenta de lo afortunado que somos por todo lo que tenemos”, dicen.

Ya forma parte de ellos compartir su bitácora, el día a día de su paso por esta nación africana. Efectivamente, una vez más Ignacio relata el contexto en que se encuentran en este país con un clima político siempre pendiendo de un hilo, ya que las repercusiones de la guerra quedaron grabadas en el corazón y mente de todos los Burundeses.

“Más de alguno canaliza todas sus frustraciones y sufrimientos padecidos durante el tiempo de conflicto en más violencia y odio. De tanto en tanto escuchamos tristes noticias sobre asesinatos y matanzas colectivas motivados sólo por el odio político, el cual es consecuencia de los numerosos años de lucha étnica que arrasaron con el país durante largos años”, comenta Ignacio.

Según relata este médico de la UNAB, hace un par de semanas, alrededor de las 19:30 hrs, en Gatumba (localidad ubicada en las proximidades de Bujumbura), un grupo de rebeldes armados entraron a un pequeño restaurante donde comían y se divertían poco más de 40 personas. “Comenzaron a disparar sin piedad a todos los comensales, hombres, mujeres y niños sin distinción. Esa tarde, murieron 36 personas, todos inocentes, ninguno de ellos involucrado en política”, dice.

¿El motivo del ataque? Habría sido sólo enviar un mensaje a la sociedad y al gobierno, para demostrar su oposición a las autoridades actuales.

Comunidad de Taizé

En medio de este contexto, la pareja de doctores revela que conoció a un grupo de jóvenes burundeses que buscan marcar la diferencia y superar las barreras político-sociales que intentan separar nuevamente al pueblo Burundés. “Este grupo de jóvenes, a través de la oración, el canto y la meditación, se reúnen en torno a Jesús para rezar y pedir por la unidad del país, como miembros de una comunidad religiosa ecuménica llamada Taizé”, explica Ignacio.

La comunidad de Taizé es una comunidad cristiana ecuménica fundada en 1940 por el teólogo protestante suizo Roger Schutz, en la localidad de Taizé, Francia. Su objetivo es realizar un llamado de conciencia a todas las iglesias cristianas en pro del ecumenismo. En medio de la segunda guerra mundial, Roger Schutz ayudó a cientos de judíos escondiéndolos en su propia casa, lo que le dio la oportunidad de compartir largo tiempo con ellos y, por supuesto, de rezar juntos a un mismo Dios. Es así como, poco a poco, jóvenes de diferentes religiones cristianas comenzaron a acudir donde él, para rezar todos juntos y vivir una vida de austeridad y oración.

Fue así como la comunidad de Taizé comenzó a propagarse a nivel mundial, cautivando a jóvenes, a través de la oración silenciosa, la meditación y el canto, unidos por un mismo credo.

“Durante el período que nuestro amigo Padre Mauricio Cox ejerció su labor misionera en Burundi, compartió la idea de esta comunidad y junto a un grupo de jóvenes burundeses comenzaron a dar forma a lo que actualmente es la comunidad de Taizé de Burundi. Cada martes, a las 18 horas, después de la jornada de estudio, se reúnen alrededor de 15 jóvenes en Mont Sion para cantar, rezar y leer algún pasaje de la Biblia. Cada uno lee o reza en un idioma diferente: kirundi, francés, swahili, inglés y español”, relata Ignacio.

“Este grupo nos muestra que existen jóvenes dispuestos a cambiar la actual visión social del país, jóvenes que, unidos en la oración hacia un mismo Dios, están dispuestos a llevar la reconciliación al corazón de cada uno de los Burundeses”, agrega.