Concepción

El arquitecto, conductor del programa City Tour y decano del Campus Creativo UNAB, Federico Sánchez, fue el invitado a dictar la clase inaugural de este año en la sede Concepción de la Universidad Andrés Bello Concepción-Talcahuano.

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Una palabra que ha elevado exponencialmente su plusvalía en los últimos años ha sido “Innovación”, llegando a convertirse en eslogan de gobiernos, de instituciones educativas y hasta de un sector importante del mundo de los negocios. Sin embargo, para Federico Sánchez, arquitecto y decano del Campus Creativo UNAB, esta sobrevaloración del concepto conlleva también riesgos: “La innovación no es siempre un valor, la tradición también lo es…, no tener esta claridad podría generar un impacto muy grande si convencemos a toda una generación de que la innovación es el único camino. Podríamos quedarnos sin historia, sin referentes”, advierte ante un auditorio repleto en el marco de la Clase Inaugural 2018: “Acerca del valor de lo inútil… el lenguaje como potencial creativo”.

En ese contexto Sánchez argumenta que el ocio, por ejemplo, aunque pareciera inútil, es la instancia que le permite a la persona cultivar su interior y buscar su identidad, en una buena conversación, en la lectura o en la reflexión. Un ejemplo del valor de lo inútil es también la imagen y cómo no si él mismo ha sido cuidadoso en elegir su aspecto. “¿Es importante como uno se viste?, ¿no es una declaración de principios?, ¿no hay una voluntad de hacer emerger elementos invisibles hacia la superficie? ¡Mira cómo las instituciones se construyen sobre una serie de signos dispuestos en la superficie! Eso es bellísimo y es una oportunidad porque cuentas con una libertad que muy pocos otros bichos, por no decir ninguno, tienen”.

Para el arquitecto este proceso es parte de las vicisitudes que enfrenta el ser humano en la búsqueda de ser lo que aspira llegar a ser. “Nuestra superficie es un canto de lo que queremos ser”, explica.

Su teoría sobre la utilidad de los considerado inútil lleva por ejemplo a tener más tiempo para reflexionar, a la introspección. “Hay que darse el tiempo para cultivarse a sí mismo”. Para esto la cultura es fundamental. “Sin ella quedamos desprotegidos, porque es la que nos entrega los elementos para estar dentro de un sistema, cooperar, colaborar… Cuando uno ha leído harto se hace más inteligente y la inteligencia es un elemento que se desarrolla con la adversidad y con la lectura”.

Por eso, finaliza, la creatividad y la inteligencia no están asociadas a la eficiencia de la que tanto se habla actualmente, de las horas hombre para producir. “¿Se imaginan a Neruda, a Huidobro, a Matta o a Joan Miró siendo eficientes? Yo no”.

 

La ceremonia contó con la presencia de un importante grupo de jóvenes y de Autoridades de la Región, entre ellos el seremi de Educación, Fernando Peña, el alcalde penquista, Álvaro Ortiz, representantes consulares, académicos y directores de carrera, encabezados por el vicerrector, Octavio Enríquez.

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