ISP UNAB realiza tercer coloquio: ¿A quién beneficia el mayor gasto en salud?

Escrito por Victoria Jeria

14 abril, 2016

En el caso del Fonasa los mayores gastos se enfocan a cubrir las prestaciones del GES y los más beneficiados son pacientes del tramo D, correspondientes a la clase media. Mientras que en las isapres estos van dirigidos a mayores atenciones médicas y licencias.

El inicio del coloquio estuvo marcado por la exposición del académico de la UNAB Rony Lenz, quien presentó cifras respecto al aumento del gasto en salud. Según los datos aportados por Lenz, el sector público ha aumentado en 10% su promedio de gasto anual, mientras que las isapres un 7%.

“El aumento en Fonasa ha estado concentrado en dar la atención del GES y el grupo que proporcionalmente ha sido más beneficiado es el grupo D. En el caso del sistema isapres han estado creciendo los componentes de atenciones y de licencias médicas”, explicó.

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Manuel Inostroza, Héctor Sánchez y Rony Lenz.

Por su parte, Marcelo Dutilh, Gerente General de la isapre Consalud, se refirió al aumento del gasto en el sector privado, cuyos esfuerzos se dirigen a aumentar los exámenes de rutina y la detección precoz de enfermedades. Del mismo modo se refirió a la necesidad de una complementariedad entre el sector público y privado en la línea de la prevención.

Finalmente, Héctor Sánchez, director del ISP UNAB, valoró el consenso en materias de Reforma a la Salud. Al respecto dijo “hoy varios estuvimos de acuerdo en que los tiempos políticos han pasado, por lo cual va a ser muy difícil llevar a cabo un proyecto de ley de isapres, porque si se incorpora a éstas últimas, se va a tener que incluir al Fonasa y se transforma en un proyecto más estructural”.

Asimismo, Sánchez se refirió al modo en que se deben realizar estos cambios señalando que actualmente se está frente a una situación económica compleja en la que no puede aumentar el gasto fiscal. “Frente a este panorama la única alternativa es que se debe ser capaz de generar un proyecto muy bien conceptualizado, que permita que en largo plazo se implementen cambios mayores y que al corto plazo se hagan sólo aquellos cambios que son posibles ahora, pero marcando una ruta para un proceso de cambios mayores, es decir, “una reforma a la salud por etapas”.

“Dadas las dificultades del gobierno para lograr un proyecto de estas características, creo que es preferible hacer una agenda corta de cambios sin reformas legales y que estén orientados a aprovechar el marco regulatorio actual que proveyó la reforma del 2005 , el cual aún no se ha utilizado plenamente”, concluyó Sánchez.