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Óscar Cruz, titulado de la Facultad de Odontología de la U. Andrés Bello hace siete años, entrega sus conocimientos para mejorar la salud pública de Chile. Esta es la historia del Director del Departamento de Salud de la Municipalidad de esta ciudad de la Quinta Región.

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A sus 33 años, Óscar Cruz Bustamante tiene una sólida carrera profesional. Títulado como cirujano dentista de la Facultad de Odontología de la U. Andrés Bello en el 2010, volvió a su ciudad, Los Andes, para contribuir en la salud pública local.

Reconocido amante de la música de los 70´s y 80´s, incluso ha destacado como baterista en un par de tributos a bandas como Green Day y KISS, el Dr. Cruz recordó sus años como estudiante universitario, su desempeño laboral, sus sueños y dificultades. Esta es su imperdible historia:

¿Cómo ha sido su desempeño profesional? ¿Qué es lo que más destaca de lo que ha realizado?
El área profesional, a no muchos años del egreso, ha sido bastante amplia. Inicialmente me desempeñé en el área de la salud privada, siendo Director Clínico y Socio Fundador de Clínica Odontológica Manquehue Sur, ubicada en Las Condes. Fue un hermoso proyecto junto a dos colegas, que habían sido profesores míos durante mi periodo de formación académica en la UNAB. Actualmente, la clínica continúa funcionando con excelentes resultados, entregando prestaciones odontológicas de calidad a todos sus usuarios. Sin embargo, la decisión personal de volver a vivir a la ciudad de Los Andes hizo que me desembarcará con mucha tristeza del proyecto. Aprendí lo difícil que es y el esfuerzo tremendo que significa iniciar un proyecto de ese tipo, pero que con perseverancia y constancia se puede lograr. Fue después de esta decisión que di mis primeros pasos en la salud pública como funcionario del CESFAM Centenario. Partí dedicándole muy pocas horas, aprendiendo del sistema público, evaluando sus virtudes y falencias, y siempre pensando en cómo podía aportar para mejorarlo. Al poco tiempo, fui nombrado Encargado de la Unidad Odontológica, siendo mi primera incursión como gestor de salud pública en mi área profesional. Posteriormente, y después de una positiva evaluación de la gestión realizada, fui nombrado Director del CESFAM Centenario. Un tremendo desafío y un gran paso, lo que significó ampliar mis conocimientos en las más diversas áreas de la gestión clínica. Tuve la necesidad de mejorar mis habilidades mediante estudios de posgrado en Gestión y Liderazgo, tanto en la Pontificia Universidad Católica como en la Universidad de Chile. Finalmente, y hace sólo algunos meses, fui nombrado Director del Departamento de Salud de la Ilustre Municipalidad de Los Andes. Actualmente, tenemos más de 30 mil usuarios inscritos, que reciben sus atenciones en los diversos centros de salud bajo nuestra gestión, entre los que se cuentan un CESFAM, un CECOSF, una Posta Rural, un SAR y una Farmacia Comunitaria.

-¿Cómo evalúas esta instancia como Director del área de salud de la Municipalidad?
Como principio, nuestra gestión busca otorgar prestaciones clínicas que cuenten con la mayor calidad posible, manteniendo un equilibrio financiero responsable y eficiente. Queda mucho por hacer, pero creo firmemente que vamos por buen camino para mejorar la salud de la población local, ya que cuento con un tremendo equipo clínico, técnico y administrativo que me acompaña, además del importante compromiso de las autoridades municipales locales.

¿Qué ha sido lo más complicado en el ámbito laboral?
Dedicarse a la salud pública no es fácil. Hay una cantidad infinita de necesidades, y recursos limitados en todo sentido para satisfacerlas. Es un área generalmente mal evaluada por la población a pesar de todos los esfuerzos. Sin embargo, en una encuesta realizada por la Fundación Piensa en nuestra región, fuimos evaluados como uno de los mejores servicios municipales, lo que nos dio una enorme alegría como equipo. Mejorar la salud de las personas no depende sólo de los servicios de salud a los cuales tienen acceso, sino a un número no menor de determinantes sociales que influyen sobre ella. Por lo tanto, es un trabajo que involucra a muchas áreas, y no todas están bajo nuestra gestión para mejorarlas y hacerlas avanzar.

¿Cómo recuerdas tus días en la UNAB como estudiante?
Fue sin duda una gran etapa. Por una parte me permitió conocer una cantidad enorme de personas, entre compañeros de facultad, funcionarios de la universidad y grandes amigos con los cuales tengo contacto hasta el día de hoy. La UNAB logra agrupar una enorme diversidad de alumnos, con realidades muy diferentes entre ellos, de distintos colegios, tanto públicos como privados, de diversas comunas con diferentes realidades sociales, de prácticamente todas las regiones del país, y eso te permite un contacto social con el Chile real, acercarte a las alegrías y problemas de todos y todas, y eso es tremendamente importante al momento de desarrollarte como persona y como profesional. Por otra parte, fue una etapa altamente exigente. La formación de un cirujano-dentista involucra muchas horas de estudio no sólo en el área teórica, sino también en el área clínica, por lo que pasábamos prácticamente todo el día en la Facultad. Fueron años de un cansancio permanente y poco tiempo libre, de mucho esfuerzo personal y familiar, pero sin duda todo valió la pena.

¿Cómo te ayudó esa diversidad para enfrentar tu camino profesional?
Esa diversidad te permite ampliar tu mirada de la sociedad y darte cuenta que en todo orden de cosas no hay buenos y malos, sino que personas diferentes entre sí, pero que pueden ayudarse unas con otras.

¿Qué herramientas te entregó la UNAB para enfrentar el mundo laboral?
La Facultad de Odontología de la UNAB, a cargo en esos años del querido Dr. Felipe Stanke, no sólo me entrego los conocimientos y habilidades para convertirme en Cirujano Dentista, sino que también aporto un sinfín de habilidades en otros sentidos, no evaluables tal vez bajo ningún indicador, pero que finalmente son las que te permiten avanzar en la vida. Tengo la grata sensación de que el Dr. Stanke se preocupó profundamente de que la Facultad no sólo formara profesionales, sino que formara personas. Incentivó en sus alumnos la música y el deporte, y valores como el respeto y la integridad.

¿Qué le aconsejarías a quienes decidan estudiar Odontología en la UNAB?
No es una carrera fácil. Son 6 años, durante los cuales invertirás muchas noches de estudio y muchas horas de aprendizaje clínico, entre otras dificultades. Sin embargo, es una linda profesión, en la cual se puede ayudar mucho a las personas a recuperar su autoestima, su alegría y su dignidad.

¿Cuáles son tus desafíos en lo profesional y personal para futuro?
En lo profesional espero poder seguir aportando mi energía, mis ganas y mis conocimientos a mejorar la salud pública de Chile, aportando con un granito de arena en la realidad local de la ciudad de Los Andes. Es un desafío importante en el cual todavía queda mucho por avanzar, pero tengo la esperanza de que si seguimos trabajando unidos podemos lograrlo. Personalment, mis desafíos son en el ámbito académico, pues nunca se termina de aprender, y espero poder seguir obteniendo habilidades y nuevos conocimientos en nuestro país o en el extranjero. La docencia es un área que también llama mi atención y espero desarrollarla algún día.

Finalmente, ¿es verdad que destacas como músico?
Dentro de mis hobbys, sin duda el más importante es la música. Escucho habitualmente música de los 70´s y 80´s. He sido baterista en un par de tributos a bandas como Green Day y KISS. Guitarrista autodidacta desde que tengo memoria, siempre queriendo aprender a tocar nuevas canciones y mejorar mi técnica en los distintos instrumentos.

 

 

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