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Claudia Rojas, académica de la Escuela de Nutrición y Dietética de la U. Andrés Bello, explica por qué el completo se transformó en un producto preferido por todos, cuál es su aporte nutricional y sugiere una alternativa saludable.

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Sin duda que en nuestro país el completo se transformó en un clásico. Efectivamente, los chilenos comen por lo menos uno al mes y el 24 de mayo tendrá su “día”.

Pero, ¿por qué este producto es tan apetecido en Chile? Según explica Claudia Rojas, académica de la Escuela de Nutrición y Dietética de la U. Andrés Bello, “primero, porque es una alternativa de reunión familiar y social, y económicamente es accesible con un costo menor a $1000, en algunos casos”.

La nutricionista además explica que el completo es lo que se denomina un “fingers food” esto quiere decir que se come con los dedos o manos. “Por ser un alimento de alto valor energético es una alternativa altamente demandada al momento de tener poco tiempo para almorzar o cena, pero con bajo valor nutricional, ya que aporta una gran cantidad de calorías (hipercalórico) grasa y sodio, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que las personas adultas consuman un máximo de 5 gramos de sal al día, lo que significa 2 gramos de sodio o los 800 mg de sodio equivalentes diarios y una sola vienesa aporta 567 mg de sodio,es decir el 70 % del requerimiento de sodio del día”, explica la nutricionista.

“Es un producto fast food que produce una ‘alta saciedad’ por sus ingredientes grasos como vienesa y salsa como la mayonesa y kétchup, y un bajo aporte de fibra e incluso la vienesa de pavo contiene alto contenido de grasa, colesterol y sodio”, agrega.
Respecto al valor calórico, la experta advierte que depende del tamaño y la elección de sus ingredientes y salsas, y pueden ir desde las 600 calorías hasta 1.850 en el “tamaño XL” o con ingredientes fritos a lo pobre y con diferentes carnes denominados As.

Alternativa saludable
La profesional sugiere como alternativa saludable, elegir el pan de completo sin miga, 1/4 tomate sin aceite, una cucharada y media de palta y evitar el consumo de vienesa en cualquiera de sus formatos y reemplazarlo por una porción de carne magra como un churrasco de posta rosada o negra. Agregar como otros ingredientes el chucrut y salsa americana sin mayonesa, una cucharadita de lactonesa (leche, aceite y limón) y, dependiendo de su gasto energético, comer solo una unidad (500 calorías promedio equivale a un almuerzo tradicional casero).

“Además se sugiere masticar lentamente este producto, agregar una ensalada chilena y una fruta para equilibrar su poca fibra. Respecto de por qué reemplazar la vienesa, según la OMS, no debemos consumir más de 50 gramos de cualquier embutido al día porque eleva el riesgo de cáncer colon rectal. Este producto solo debería ser considerado para ocasiones puntuales, como alternativa de almuerzo complementada con ensalada y fruta, por su aporte calórico y de grasa no es recomendado para una comida nocturna y menos considerarlo como un desayuno”, subraya la académica de la UNAB.

 

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