Jorge Pizarro Ojeda: Un tecnólogo médico que tiene la docencia como meta

Escrito por Sonia Tamayo

1 abril, 2015

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Dice que desde muy pequeño se interesó por el área de la biología. “Cuando uno es chico, siempre le llama la atención el ser médico, pero a medida que fui creciendo me di cuenta que lo que interesaba era estar ‘donde las papas queman’, la parte analítica de todo el equipo médico”, abre el diálogo Jorge Pizarro Ojeda, egresado de la Escuela de Tecnología Médica de la Universidad Andrés Bello, con el mejor promedio de notas de su generación.

Por siempre ha vivido en la comuna de Independencia, donde su padre tiene una ferretería y su mamá es dueña de casa. Estudió en el Instituto Nacional y en el 2008 ya estaba en la U. Andrés Bello.

“Yo quería participar en la realización y análisis de exámenes, estar frente a la muestra de los pacientes. Gracias a mi hermana mayor, quien trabajaba en un laboratorio clínico, tuve la posibilidad desde niño de conocer por dentro todo lo que esto conlleva”, explica este joven de 25 años su decisión de optar por esta carrera.

Desde marzo de 2013 hasta agosto de 2014, Jorge se desempeñó como tecnólogo médico en el Servicio de Laboratorio Clínico (SLC) del Hospital Clínico de la Universidad de Chile (HCUCh) (precisamente el hospital donde nació). Su labor en dicho recinto está en las secciones de Bioanálisis Clínico y Hematología. “También realicé turnos de noche en el mismo recinto, atendiendo las urgencias y controles de hospitalizados”, dice.

Básicamente, el rol del tecnólogo médico de laboratorio clínico es analizar y validar los exámenes de laboratorio tanto ambulatorios, hospitalizados como de urgencias que llegan al SLC. Exámenes que comprenden: Hemogramas, estudios de coagulación, análisis de orina, perfiles bioquímicos, perfiles lipídicos, perfiles hepáticos, estudio de hormonas, drogas de abuso, curvas de tolerancia a la glucosa, curvas de insulina, gases y equilibrio ácido-base sanguíneo, entre muchos otros. Junto a todo esto, también realiza gestión y procesos de control de calidad.

Luego del HCUCh, trabajó en Atención Primaria de Salud (APS) específicamente en el Laboratorio Comunal de Quilicura, en las dependencias del CESFAM Dr. Salvador Allende desde octubre de 2014 hasta febrero de 2015.

Actualmente, ocupa el cargo de Laboratory Specialist (LS) en Ortho Clinical Diagnostics (OCD), división de Jhonsons & Jhonson, proveedores de tecnologías y equipamiento en las áreas de Química Clínica e Inmunohematología.

Con deseos de enseñar

Pero el “apetito” por crecer profesionalmente está en Jorge. Efectivamente, dentro de sus proyecciones está ampliar su trabajo activo en diversas áreas, ya que desea en el corto plazo complementarlo con su otra vocación: transmitir todo lo que ha aprendido a las nuevas generaciones de profesionales del área de la salud. “Es por ello que durante el 2014 realicé el diplomado “Educación en Ciencias de la Salud” en la Universidad de Chile y estoy cursando el segundo y último año del “Magister en Docencia para la Educación Superior” en la UNAB. Así espero en un futuro próximo estar capacitado para desempeñarme tanto en el área clínica como docente. Quién sabe si algún día vuelvo a mi alma mater”, afirma con una sonrisa.

Este joven tiene sentimientos fuertes hacia la U. Andrés Bello y así lo reconoce: “Creo que la U. Andrés Bello me proporcionó todas las herramientas necesarias para poder desempeñarme de muy buena manera en el ámbito laboral, así lo comprobé al trabajar con colegas de otras universidades como la Chile, de Talca, de Antofagasta, etc.”, comenta.

Jorge destaca la calidad de los docentes de la U. Andrés Bello que imparten asignaturas fundamentales dentro de la especialidad de Bioanálisis Clínico, Inmunohematología y Banco de Sangre. “Esto, más los muy buenos programas de las asignaturas, desencadena en una formación profesional con una sólida base científica”, subraya.

El rostro de Jorge Pizarro se ilumina al momento de preguntarle por cuál es su orgullo en este camino profesional: “Más allá de la satisfacción por el reconocimiento de los colegas o jefes, me pone feliz saber que tuve la oportunidad, por una parte, de dejar bien puesto el nombre de nuestros docentes, nuestra Escuela y Universidad en el laboratorio del HCUCh (primera Escuela de Tecnología Médica del país) y obviamente muy orgulloso de, a dos años de egresado, estar en una compañía de nivel internacional, con las responsabilidades que esto conlleva”, dice.

Este joven profesional también ha tenido que aprender a adaptarse, hecho que no ha sido fácil. “Llegar a trabajar a un lugar nuevo, conlleva una etapa en que hay que aprender las formas cómo se hacen las cosas y conocer las personalidades de los compañeros de trabajo.”, destaca.

Dentro de mis funciones como Laboratory Specialist en Ortho Clinical Diagnostics tengo la oportunidad de complementar el área clínica con el componente docente. En la práctica, me toca recorrer toda la geografía nacional visitando clínicas, hospitales y laboratorios a quienes proveemos de nuestros servicios. Mi aplicación está enfocada en dos grandes áreas. Por una parte, la resolución de problemas de carácter técnico/científico, por otro lado y lo que más me motiva es la capacitación en nuestras tecnologías a los Médicos, Tecnólogos Médicos, Bioquímicos y/o Químicos Farmacéuticos que serán usuarios de nuestros equipos.

Recuerdo del Centro de Alumnos

La presidencia en el Centro de Estudiantes de Tecnología Médica (CETEM) fue su última y más importante etapa dentro de los cinco años en que perteneció al CETEM. “Comencé como coordinador de primer año, pasando por coordinaciones y vicepresidencia llegué a encabezar a un gran grupo de trabajo con el que salimos electos en el período 2011-2012”, relata.

Según recuerda Jorge Pizarro, “CETEM U. Andrés Bello significó y significa mucho para mí, intentamos siempre de hacer lo mejor que pudimos con las limitaciones que contábamos. Representamos a la U. Andrés Bello en congresos y olimpiadas e intentamos cambiar la imagen y prejuicios que tienen muchos compañeros de casas de estudio tradicionales hacia nosotros”, dice con un dejo de orgullo en el tono de voz.

“Como CETEM viajamos el 2009 a Temuco, a la Universidad de la Frontera, para participar en el Congreso de estudiantes de Tecnología Médica y obtuvimos el primer lugar en la categoría de proyectos de investigación y el segundo lugar en revisiones bibliográficas”, relata.

“Al año siguiente viajamos a la misma universidad, a las Olimpiadas, donde tuvimos una destacada participación en todas las disciplinas”

“Confío en que las nuevas generaciones de alumnos se motiven con el CETEM UNAB en cada una de sus sedes y continúen trabajando para dejar en lo más alto a nuestros estudiantes y nuestra querida casa de estudios”, concluye.

 

 

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