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Valeria Jorquera, académica de la Escuela de Química y Farmacia de la U. Andrés Bello, detalla cuáles son los riesgos del consumo de estos medicamentos.

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Llegó el verano y con él la idea de perder rápidamente kilos de más. Esto impulsa a muchas personas a consumir medicamentos de forma desesperada, muchas veces sin indicación y guía de un profesional capacitado, lo que puede repercutir gravemente en su salud.

La obesidad no solo es una cuestión estética, sino una enfermedad con consecuencias muy negativas. En el 2006, la Organización Mundial de la Salud declaró que casi dos millones de adultos en el mundo tenían sobrepeso, Chile no escapa de este preocupante panorama mundial y según la Encuesta Nacional de Salud, 67% de la población adulta tiene exceso de peso, convirtiéndose en uno de los países con mayor sobrepeso de Latinoamérica.

En la carrera desesperada por deshacerse de esos kilos de más a poco de la llegada del verano, Valeria Jorquera, académica de la Escuela de Química y Farmacia de la U. Andrés Bello, detalla cuáles son los medicamentos para bajar de peso más consumidos en Chile y cuáles son los riesgos de su consumo. “En nuestro país, existe un arsenal terapéutico limitado para el tratamiento de la obesidad, entre ellos destacan el Orlistad, la Fentermina, la Lorcaserina. Sin embargo, es la Fentermina el más consumido por la población chilena, según lo indica el Instituto de Salud Pública de Chile (ISP), quien recientemente informó que las ventas de este fármaco han aumentado sostenidamente en los últimos cinco años”, destaca.

La químico farmacéutico destaca que “sólo el año pasado, su venta se incrementó en un 13,5%, es decir 100.000 cajas más que el año anterior, lo que preocupa a la autoridad sanitaria”.

Pero ¿qué es la Fentermina? La profesional explica que es una amina simpaticomimética similar a las anfetaminas. “Está indicada en el tratamiento de la obesidad exógena a corto plazo, adjunto en un régimen de reducción de peso basado en la restricción calórica. Es adecuado sólo en pacientes con un índice de masa corporal (IMC) mayor o igual a 30 kg/m2 o mayor o igual a 27 kg/m2 en presencia de factores de riesgo como hipertensión, diabetes e hiperlipidemias”, advierte.

La académica de la UNAB subraya que “este medicamento actúa inhibiendo el apetito, debido a su acción sobre el sistema nervioso central, estimulando la liberación de norepinefrina desde las terminaciones nerviosas, incrementando los niveles de norepinefrina en la hendidura sináptica, disminuyendo o suprimiendo el apetito. Se debe utilizar necesariamente bajo prescripción médica, ya que su venta es con receta retenida”, comenta.

Los principales riesgos asociados al uso de este fármaco son, a nivel neurológico, estimulación del sistema nervioso central, nerviosismo, insomnio, irritabilidad, ansiedad y taquicardia, también sequedad bucal y golpes de calor, entre otros. A nivel cardiovascular se puede producir cardiomiopatía, trastornos en válvulas cardiacas, isquemia, hemorragia cerebral e hipertensión pulmonar primaria.

“El ISP realizó un llamado a la comunidad médica a tomar conciencia sobre la importancia de emplear con moderación los medicamentos que contienen este principio activo, por su gran potencial de abuso y por el síndrome de abstinencia que puede causar”, detalla la experta y agrega que “se insta a la comunidad a no adquirir estos medicamentos en lugares no autorizados, como por ejemplo, a través de Internet, debido a que los fármacos ofrecidos por esta vía no cuentan con supervisión de un químico farmacéutico, pudiendo tratarse de productos falsificados que pueden generar graves daños al consumidor”, finaliza.

 

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