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Este joven médico se tituló el 2015 en la Escuela de Medicina de la U. Andrés Bello y, actualmente, es becado de Medicina Familiar y está en su segundo año de un Máster en Geriatría. Ligado los operativos médicos sociales, este médico cuenta su historia y sus próximos desafíos.

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Tiene 34 años, vive en la Quinta Región, hace tres años se tituló de médico cirujano en la Escuela de Medicina de la U. Andrés Bello y trabaja en una ONG, que busca proporcionar salud oportuna y de calidad a personas vulnerables. Hoy se prepara para presentar en octubre un estudio de investigación -en modalidad poster- en el Congreso Mundial de Medicina Familiar en Seul, Corea.

-¿Por qué eligió estudiar medicina?
Desde joven estuve involucrado en organizaciones de ayuda a los más necesitados y desde hace 10 años soy parte directiva de la ONG Recetando Sonrisas, entidad cristiana que realiza operativos médicos sociales a lo largo del país de forma gratuita. Este es el trasfondo de por qué estudié medicina, poder adquirir herramientas sólidas para realizar una labor más eficaz y con mayor impacto en pro de las personas.

-¿Cómo recuerda sus días cómo estudiante en la UNAB?
Mi pregrado tuvo de todo, días felices y otros no tanto. Aprendí mucho, tuve profesores muy dedicados y apasionados. Ser de una universidad privada, nunca fue un problema para mí, pues en la práctica demostrábamos lo que realmente éramos y sabíamos. Si ¿volvería a entrar a la carrera de medicina en la UNAB?, yo creo que sí y destaco sus excelentes campos clínicos y su sólida formación académica.

– ¿Qué le motivó a especializarse en Medicina Familiar?
Desde el pregrado, cuando pase por mi internado de Medicina Comunitaria, me pico el bichito de la Atención Primaria de Salud (APS), y es así como profesional me di cuenta que es un lugar donde uno puede impactar más en el bienestar de las personas, incluso llegar antes que la enfermedad. La especialidad de medicina familiar es muy completa en ese sentido, pues es volver al “médico de cabecera”, aquel que se ocupada de las personas en todo su ciclo vital individual y que, además, aborda todas las temáticas y patologías inherentes a toda familia. Otra cosa que me motiva personalmente, es el caso de la investigación. En esta especialidad te dan herramientas para poder desempeñarte en este ámbito.

-¿Cuáles son sus expectativas en el Congreso Mundial de Medicina Familiar en Corea 2018?
A Corea viajo con mi esposa Natalia y mis hijos Joel y Lucas, por lo tanto, mi primera expectativa es que podamos disfrutar en familia esta experiencia. En lo académico, presentar mi investigación y generar vínculos con los demás presentadores, será por si solo enriquecedor. Obviamente, mi expectativa es poder llevarme algún reconocimiento, en caso que no, de igual forma estaré más que pagado.

-¿En qué consiste su línea de investigación?
En la APS no se realiza mucha investigación. Mi interés es el adulto mayor y todas sus variables que influyen en un buen envejecimiento. Es así como también estoy actualmente trabajando en lo que es la desmedicalización de los mismos, lo que se consideraría prevención cuaternaria. Me encuentro en segundo año de un Máster en Geriatría en la Universidad Católica de Valencia, España, lo que también ha sido una gran experiencia y aprendizaje.

-¿Cuáles son sus planes a corto y mediano plazo?
Tengo a un hijo de un mes y mi otro de tres años y medio, y quiero ser siempre un padre presente, creo que eso es primordial y, obviamente, está mi esposa… Quiero continuar en la ONG Recetando Sonrisas, esa área de mi vida es un complemento perfecto. Con respecto a la investigación, pretendo ir presentando en todo congreso que se presente, a nivel nacional e internacional, y poder generar con mis investigaciones cambios en programas de salud, ministeriales y por qué no, en políticas públicas, con respecto a los adultos mayores.

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