Facultad de Medicina

Con más de 30 años en el ejercicio profesional clínico como matrona, 17 años de docencia y fundadora de dos escuelas, Pilar Sánchez, asumió este 2018 como directora de la carrera de Obstetricia de la U. Andrés Bello, sede Santiago.

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Recién asumiendo su nuevo desafío como directora de la carrera de Obstetricia, sede Santiago, de la Facultad de Medicina de la U. Andrés Bello, la matrona Pilar Sánchez, casada y madre de cuatro hijos (la menor de 21 años y el mayor de 33), se prepara para emprender su primer viaje con este nuevo rol: “Voy a Temuco como invitada a una reunión nacional de directores de Escuelas de Obstetricia de Chile, organizada por la U. de La Frontera”, dice.

“He estado en diferentes instituciones de educación superior, confeccionando mallas, haciendo clases, en prácticas clínicas y he fundado dos carreras en Santiago, las cuales tuvieron buena formación de egresados”, abre el diálogo la nueva autoridad de la UNAB.

-¿Fue muy distinto pasar del área clínica a la académica?
No. Pasé lentamente. Primero fui a campo clínico, donde se supervisa al alumno y ahí se aprende metodología. En mi caso, en esa época, mi jefa (de la U. Mayor) me designó la asignatura de ginecología, introduciéndome en el aula. Uno se empieza a apasionar con la academia y más cuando ves que los alumnos reciben los conocimientos, lo que te da satisfacción. También tengo experiencia en fondos concursables.

-¿Cuál es la realidad de esta profesión en Chile?
Hay una gran demanda por la profesional, porque hay una empleabilidad de un 99,2 por ciento, según http://www.mifuturo.cl/ y, lógicamente, esto entusiasma a los alumnos que les gusta las carreras de ciencias biológicas y optan por ella. La matrona es un profesional intermedio, que en algún accionar tiene dependencia del médico, por ejemplo, en lo que se refiere a patologías, pero en fisiología, la matrona es autónoma. En atención primaria, la matrona resuelve situaciones, controla todo lo que es fisiológico, embarazo, planificación familiar, ginecología fisiológica y, en caso de que haya una patología, deriva. Por eso, es un filtro grande en la atención primaria. El país está enfocado en resolver la mayor parte de los problemas de salud en atención primaria, es decir, que no lleguen todos a hospitalizarse, sin la necesidad de hacerlo. El país requiere más matronas en atención primaria, principalmente.

-Los chilenos están teniendo menos hijos (el número promedio de hijos por mujer, bajó de 1,9 niños en 2014 a 1,8 en 2015), ¿hay campo laboral para futuros matrones?
La matrona no sólo ve partos. Se requiere en atención primaria, tiene muchas actividades que hacer, control de embarazo, enfermedades de transmisión sexual, control preconcepcional, ginecológico, climaterio, educación. Es ahí donde se está necesitando matrones.

-¿Cuál es el sello que tendrá la carrera de Obstetricia de la UNAB?
Al ver la malla, uno se da cuenta que tiene un sello humanista. Tiene muchas asignaturas que son humanistas y cursos electivos como comunicación, lo que la hace diferente. No estamos formando a matronas y matrones clínicos solamente, sino que a un ser humano con habilidades blandas para que sea competente desde el punto de vista científico y que sea más humanizado. Cumplir con el paciente en cuanto a sus necesidades emocionales, afectivas. Una mujer que está en el parto necesita mucha contención, porque hay diferentes situaciones como mujeres que están felices de tener un hijo, otras no; algunas muy asustadas por experiencias anteriores. Se necesita mucho la parte humana y afectiva, y la malla de la UNAB apunta a eso.

-En lo personal, ¿cómo ve este desafío?
Pese a que he abierto dos carreras, siempre es diferente. Es un gran desafío estar en una universidad como la UNAB, de gran prestigio, consolidada, que tiene áreas como la investigación, que otras casas de estudios no tienen. Siempre quise hacer investigación, pero no tuve las condiciones, ahora es distinto.

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