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Carmen Gloria Fernández, académica de la Escuela de Nutrición y Dietética de la U. Andrés Bello, explica algunos detalles de este producto preferido de los chilenos.

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El Día Internacional del Té (15 de diciembre) es sin duda una fecha que nuestro país debería celebrar. ¿La razón? Según datos de Euromonitor International, el consumo de té en volumen se incrementó en un 20,2% en los últimos cinco años. Sólo el año pasado se consumieron 7.429,4 millones de tazas de té, instalando a Chile en la delantera de consumo de esta bebida en la región.

El es originario de China y existen muchas leyendas en torno a su origen, mitos, fabulas y misterio. Acontecimientos históricos describen su consumo desde el 2.700 AC y se describen sus propiedades medicinales, digestivas y recomendación de beberlo periódicamente, posteriormente su consumo se hizo popular en Japón y toda Asia.

Fueron los holandeses quienes lo llevaron a Europa a principios del siglo XVII. Los ingleses, productos de diferencias con Holanda, lo encargaban directamente y después se favoreció el cultivo en la India, Ceilán, Madagascar y gran parte de Asia.

Efectivamente, este producto se convirtió en uno de los favoritos de los chilenos, pero qué se sabe de él, cuáles son sus propiedades y diferencias. “El té proviene de una sola planta, una Laureacea denominada Camellia y los diferentes tipos de té son producto de distintos procesos mal llamados de fermentación, digo mal llamados porque no se producen en presencia de bacterias, lo correcto es que son distintos tipos de oxidación”, explica Carmen Gloria Fernández, académica de la Escuela de Nutrición y Dietética de la U. Andrés Bello.

Tipos de té
La nutricionista detalla los tipos de té más frecuentes en el consumo de los chilenos:

Té negro: Se hace extendiendo las hojas al sol hasta que se ponen mustias (un día) y después se enrollan y colocan en un lugar húmedo hasta que se oxida (medio día). Después se secan, se calientan al vapor se enrolla y vuelve a secar. Posee un gran aroma producto de la concentración sufrida en la oxidación. Este té es el que contiene la mayor cantidad de cafeína. También tiene flavonoides beneficiosos para el sistema inmune, favorece la conservación del colesterol bueno HDL, por lo que es recomendable en la arterioesclerosis y protección cardiovascular

Té verde: Se le llama no fermentado (no oxidado). Las hojas de té cosechadas se secan de inmediato, se las amarra y se exponen al vapor, a la idea es que no se oxiden. Es rico en antioxidantes que favorecen la función cardiovascular, mientras que las catequinas presentes en este té se las ha asociado con la prevención de cáncer.

Té rojo: Es semi fermentado, su proceso es largo, generalmente 2 a 3 años. Sus propiedades antioxidantes se han asociado a mejorar el colesterol en sangre y también a mejorar procesos digestivos.

Té blanco: Es el más caro de producir, corresponde a los brotes de la planta secados por largos períodos, tampoco es oxidado o “fermentado”, por lo que su poder en la protección cardiovascular es mayor que la del té verde, mejora el colesterol, triglicéridos. También posee una buena cantidad de catequinas protectoras del cáncer y tiene menos cafeína que los otros té.

Mezcla de té con otros productos
También es común que muchas personas consuman té mezclado con otros ingredientes como limón, té Chai (mezcla de té rojo canela, jengibre, cardamomo) o el famoso Erl Grey (té negro con bergamota), o con frutos aromáticos, vainilla, jazmín, naranja y variedad de frutas berries, mangos, etc. También están los ahumados.

“Muchos de los ingredientes más usados para mezclar con té, también tienen propiedades y la mezcla aumenta la disponibilidad de sustancias protectoras. Respecto al té con leche, se cree que podría limitar la disponibilidad de calcio de los lácteos, no obstante, no hay estudios al respecto”, subraya la académica de la UNAB.

Finalmente, la profesional destaca que “es muy recomendable tomar té, hay diversas formas de consumirlo, aparte de hidratar, posee propiedades medicinales y protectoras de estructuras y funciones del organismo”.

 

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