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Fernando Torres, director de la Escuela de Química y Farmacia de la U. Andrés Bello, explicó algunos consejos para evitar problemas de salud tras el contacto con medusas.

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Este verano una gran cantidad de medusas han aparecido en las playas de Chile, especialmente en la Quinta Región, llamando la atención de los bañistas y poniendo alerta a las autoridades.

Las medusas son animales marinos pertenecientes al género de los cnidarios, que tienen distintas formas -especialmente de paragua- y existen de diversos tamaños. Son translúcidos debido a su composición acuosa, gelatinosos al tacto, de aspecto ligero y casi transparente. Se han reconocido más de 10 mil especies en los océanos, de las cuales el 10% son tóxicas para los seres humanos.

Según explica Fernando Torres, director de la Escuela de Química y Farmacia de la U. Andrés Bello, “la presencia de esta especie se observa principalmente en las estaciones de primavera y verano, este aumento estaría explicado principalmente por el fenómeno de la Corriente del Niño. Entre las principales características de estos organismos es que poseen unas células urticantes conocidas con el nombre de nematocistos (similares a una espina), que miden entre 2 a 50 micrómetros de diámetro y que alcanzan su máxima concentración en los tentáculos, donde puede haber de 105-106 células por cm2”.

El químico farmacéutico y toxicólogo agrega que “se disparan por simple contacto de la piel con ellas, o por cambios de presión o de temperatura (la temperatura corporal normal de los humanos es suficiente para generar un disparo). Los accidentes se producen con mayor frecuencia al contactar accidentalmente con ellas durante el baño en el mar, a pesar de que el contacto se suele producir con medusas ya muertas o con restos de ellas”.

Lesiones y recomendaciones

El contacto con las medusas causa lesiones cutáneas y excepcionalmente, manifestaciones sistémicas. “Las reacciones locales se pueden manifestar como erupciones cutáneas que persisten por algunos días, eritema, edema, puntitos rojos, urticaria, vesículas; con dolor intenso”, subraya el experto.

Según detalla el académico UNAB, “la primera sensación en el momento de la picada es muy similar al dolor causado por la quemadura de un cigarrillo. En una segunda fase, las erupciones pueden ser persistentes o recurrentes y aparecer los siguientes síntomas: Dolor abdominal, vómitos, diarrea, calambres, espasmos. En casos más severos: confusión, mareos, dolor en el pecho y dificultad para respirar”.

La severidad de la lesión determina el tratamiento a seguir. El director de la Escuela de Química y Farmacia UNAB advierte los siguientes consejos:

1.- Es importante evitar ingresar al mar si existe presencia de medusas.

2.- En caso de tener contacto con ellas, no rascarse, ni frotar sobre la zona afectada. Idealmente, lavar con suero fisiológico. Apartar de la piel los restos de tentáculos si son visibles, de ser posible ocupando una barrera de protección para evitar el contacto directo y con algún objeto romo. Reposo del miembro o zona afectada.

3.- Trasladar al centro asistencial.

4.- No se recomienda el uso de ácido acético, alcohol, amoníaco, orina, agua caliente y arena, ya que éstos favorecen la descarga de los nematocistos.

5.- No se recomienda usar agua del mar para lavar el área afectada debido a la posibilidad de arrastrar bacterias y así aumentar el riesgo de infección.

El Sur | Picaduras de medusas causan lesiones cutáneas

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