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Dr. Michel Mehech, académico de la Facultad de Medicina de la UNAB, explica algunos detalles de esta enfermedad que afecta a un 2% de la población mayor de 40 años.

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El día 12 de marzo se eligió para conmemorar el Día Mundial del Glaucoma, con la intención de concienciar a la población de la necesidad de tomar medidas para prevenir esta grave enfermedad visual.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) el glaucoma es la segunda causa más común de ceguera afectando en la actualidad a 4.5 millones de personas en el mundo y con previsión de alcanzar los 11 millones en 2020.

“Hay varios tipos de glaucoma, pero el más frecuente y de evolución silenciosa es el Glaucoma Crónico (GC). Es una enfermedad del nervio óptico por aumento de la presión intraocular, caracterizada por un daño progresivo de las fibras ópticas y pérdida del campo visual”, explica el Dr. Michel Mehech Hirane, académico de la Facultad de Medicina de la U. Andrés Bello.

El oftalmólogo detalla que “los líquidos intraoculares (humor acuoso), se producen pero en esta ocasión existe dificultad en su evacuación y al alterarse este equilibrio sube la presión intraocular y se produce el GC”.

Según el subraya el Dr. Mehech “el GC es la segunda causa de ceguera en Chile en mayores de 40 años, pero la primera causa de ceguera irreversible. Afecta a cerca del 2% de la población mayor de 40 años y compromete más a mujeres que hombres”.

Uno de los grandes problemas de esta patología es que “es una enfermedad sin síntomas, la mitad de los afectados por glaucoma crónico, no saben que la tienen. En estados más avanzados la visión es tubular con gran reducción del campo visual”.

Tratamiento
Respecto al tratamiento, el facultativo explica que consistirá en mejorar la evacuación del humor acuoso y/o en reducir la formación del mismo. Para un buen diagnóstico, aparte del examen clínico debemos solicitar otros complementarios como: curva de presión ocular, campimetría automática, OCT de Glaucoma.

“El glaucoma se controla con gotas para los ojos (colirio). Estos colirios se colocan a diario, sin interrupción, y disminuyen la presión en el ojo. Algunos de estos medicamentos lo hacen reduciendo la cantidad de fluido acuoso que produce el ojo; otros disminuyen la presión ayudando a que el fluido atraviese mejor el ángulo de drenaje”, dice.

“Cuando esto no resulta y el glaucoma avanza, el tratamiento médico puede combinarse con el uso de laser (trabeculoplastia, gonioplastía, otros). Si tampoco funciona se debe indicar cirugía filtrante, comúnmente llamada Trabeculectomía”, añade.

Finalmente, el académico de la UNAB advierte que si una persona tiene más de 40 años, tiene antecedentes familiares de glaucoma o es diabético, se sugiere consultar con un oftalmólogo y controlar la presión ocular.

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