Conoce a tu Profe

En una muestra de sinceridad feroz, la Dra. Gloria Quiroz Abreu, académica encargada de la asignatura Pediatría en la Escuela de Medicina de la U. Andrés Bello, habla del motor de su vida: su hijo, de su pasión por la docencia y de lo que significa dejar su país Venezuela para emprender un nuevo camino en Chile. Estas son las risas y penas de una médico cirujano que quiere plasmar su sello en la UNAB.

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Pensar en su hijo es llenarse de emoción. La Dra. Gloria Quiroz Abreu, académica encargada de la asignatura Pediatría en la Escuela de Medicina de la U. Andrés Bello, reconoce que Italo, de 17 años, es el motor de su vida y la razón más poderosa para que dejara su natal Venezuela. “Decidí el exilio de la dictadura para darle a mi hijo la libertad de vivir en democracia en este país”, reconoce.

Efectivamente, esta médico cirujana lleva en Chile 15 meses. Es la primogénita de cinco hermanas, hija de Ramón y Gloria, quienes formaron una familia de docentes.

En la Universidad Centrooccidental Lisandro Alvarado de Barquisimeto, Venezuela, obtuvo sus títulos de Médico cirujano en 1993 y en el año 2000 el de Pediatra Puericultor.

¿Cómo era su vida profesional y personal en Venezuela?
La visión de mi alma mater es la medicina centrada en el hombre como ser biopsicosocial, orientado a resolver los problemas de su comunidad, de allí surgió mi interés por hacer campañas de solidaridad en comunidades rurales brindando asistencia médica a los más necesitados, un valor heredado de mis padres. El ejercicio de la pediatría, la docencia y el deseo de promover mi hospital de formación, el Hospital Pediátrico Agustín Zubillaga, me llevó a presidir el segundo Congreso Médico de mayor prestigio en Venezuela, el Congreso Pediátrico Andrés Riera Zubillaga, y durante los años 2011 al 2015 fui presidente de la Sociedad Venezolana de Pediatría Filial Lara, una organización científica que favorece la educación médica continua y la defensa de los derechos del niño y el adolescente.

¿Qué ha significado para usted la docencia?
La pasión por la docencia me llevó a cursar a la par de mis estudios de medicina, la Licenciatura en Educación Especial mención Dificultades del Aprendizaje, obteniendo el grado en 1994 y el Postgrado en Docencia Educación Superior en 1998 en la Universidad Pedagógica Libertador.

¿Cuál fue la razón directa que la trajo a Chile?
Viví 50 años felices y productivos en Venezuela y, por esos giros que da la vida donde lo único constante es el cambio, me llevan a decidir el exilio de la dictadura para darle a mi hijo la libertad de vivir en democracia en este país, cuya cultura conozco desde los 8 años de vida, cuando inicié estudios de música en la Venezuela de los 70 y 80. En aquel entonces, todos los profesores del conservatorio de mi región eran chilenos que se cobijaban en la entonces próspera, libre y democrática Venezuela. De esa interesante fusión, nacen colegios con nuevos métodos de enseñanza primaria y secundaria, se fundan los cimientos de escuelas de música y el cultivo de amistades de venezolanos con padres chilenos que hasta hoy son mis compadres y amigos cercanos.

¿Qué extraña de su patria?
A mi madre, mi familia, amigos y a mis pacientes con quien mantengo un contacto afectuoso. Creo que el pediatra, llega a ser parte de la familia del paciente. También añoro las playas tibias y la procesión de la virgen de mi ciudad, la Divina Pastora. Más allá de lo que es natural extrañar, he venido a Chile a crear, a aportar, a construir. Ver lo mejor, captar la belleza natural y arquitectónica de Chile, regalar alegría y vivir el día a día con paciencia y perseverancia.

¿Cómo se sientes como académica en la UNAB?
Mi inserción en la Escuela de Medicina de la U. Andrés Bello es una excelente oportunidad para llevar a cabo mi propósito, inspirada por el epónimo coterráneo, considero que he ejercido mi rol docente con responsabilidad y sentido de pertenencia, en gratitud permanente con cada persona y cada experiencia que me ha permitido crecer con humildad y dando lo mejor. Me siento motivada por el equipo de trabajo al cual pertenezco y por las novedades de docencia en simulación y coordinación.

¿Cómo ha sido el recibimiento en Chile?
Actualmente, disfruto de ver en mis internos el producto del trabajo de formación de quinto año, tanto en mis ayudantes alumnos como en aquellos con quien comparto turnos en la urgencia del Hospital Claudio Vicuña de San Antonio. Tanto en la UNAB como en el Hospital han acogido bien a los venezolanos, especialmente porque vienen preparados y son de trato afectuoso y sincero, trabajadores y alegres. El mundo conocerá a Venezuela por su mayor producto de exportación: ¡Su gente! Desde esta tribuna, invito a aprovechar el recurso humano que viene de mi país, deseo que no haya profesionales sub empleados o desempleados, pues la mayoría desea insertarse en el crecimiento de esta gran nación.

¿Cuáles son sus aspiraciones en Chile?
Mi reto personal, no sólo es la educación científica de mis alumnos, sino también la formación humana. Consciente que el rol de Profesor Encargado de Asignatura es muy amplio, considero ser orientador y soporte de quien recién está conociendo la ciencia y el arte de la pediatría. Es una gran responsabilidad que asumo siguiendo el modelo educativo UNAB en un clima de comunicación, confianza y respeto. “Caminante no hay camino, se hace camino al andar” es lo que define mi proyección en este país, disfrutar el día a día con honestidad y responsabilidad desde el amor incondicional, sabiendo que siempre es un buen día para recalcular y recomenzar.

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