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María José Ibacache egresó de la Facultad de Enfermería en el 2004. A sus 36 años, ya ha destacado por su labor en uno de los hospitales pediátricos emblemáticos de Chile como el Luis Calvo Mackenna y ahora como investigadora.

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La historia de la Facultad de Enfermería de la U. Andrés Bello es potente. A lo largo de los años, ha entregado profesionales de excelencia al país. Uno de ellos, es el caso de María José Ibacache Mondaca.

Efectivamente, la enfermera y madre de un niño de 2 años, fue una de las egresadas de la primera generación de profesionales de la Facultad y rápidamente se destacó en el área asistencial pediátrica asumiendo responsabilidades clínicas y de gestión en unidades de segunda infancia, diálisis y trasplante del Hospital Luis Calvo Mackenna, reciento emblemático en el área de pediatría a nivel nacional.

¿Cómo ha sido tu desempeño profesional?
Creo que he tenido un desarrollo laboral muy lindo, me he sentido muy afortunada de las oportunidades que he tenido. Trabajar con niños fue un gran desafío y lo hice cada día con mucho respeto y esfuerzo. No es fácil, uno se encariña mucho con los pacientes y sus familias, pero a la vez eso es lo más motivador. Aprendí mucho, conocí y trabajé con gente muy linda y especial. Fue aprender paso a paso y cada día algo nuevo. En ese lugar uno nunca termina de aprender, por eso que digo que me tomé el trabajo con mucho respeto.

¿Qué es lo que más destacas de lo que has realizado?
Estar trabajando en un hospital tan importante con pacientes de alta complejidad te obliga a responder a los requerimientos, es por ello que la Enfermería se trabaja íntegramente. No es posible quedarse en el pasado, está la obligación latente de avanzar, estudiar, documentarse, buscar nuevos resultados, todo por el bien del paciente. Es por eso que me encanté con la Investigación y he tratado de formarme en esta área. Es ahí cuando volví a la Universidad para realizar el Doctorado. Trabajé con personas que realizan trabajos muy importantes en Investigación clínica, especialmente en la Unidad de nefrología. Ahí tuve la oportunidad de participar en trabajos de investigación y aprender una enormidad. Así hoy se me abrieron las puertas para trabajar en el área académica como Docente investigador. De verdad siento que he sido muy favorecida, he ido construyendo una carrera tomado las oportunidades que se me han ido dando, y soy muy feliz con lo que hago.

¿Qué ha sido lo más complicado en el ámbito laboral?
Que difícil pregunta, se puede ver de varios aspectos, creo que una de las cosas difíciles ha sido compatibilizar los tiempos con mi familia. Es difícil dar a entender que sin desmerecer en ningún caso otros trabajos, trabajar con la vida humana requiere muchísima dedicación. Estudiar y querer avanzar, realizando postgrados intentando publicar, desarrollar investigación requiere mucho tiempo fuera de la jornada laboral. Nosotros, los enfermeros y me imagino que para muchos profesionales del área de la salud, tomarse este trabajo con dedicación implica restar tiempo a la familia, y eso es muy difícil. Pero, también cabe mencionar, que ha sido muy difícil enfrentar las despedidas con algunos pacientes, la vida no está en nuestras manos muchas veces por más que se haga lo que es correcto. Es por eso que la tranquilidad sólo viene cuando uno sabe que hizo todo lo correcto pero no se pudo. Lejos es lo más difícil sobre todo cuando el que te necesita es un niño.

¿Cómo recuerdas tu paso por la UNAB?
Tuve una muy linda y rica experiencia de vida Universitaria, dentro de mis mejores amigos están mis compañeras de la Universidad. Fuimos la primera generación de la Escuela de Enfermería, por lo que estábamos plenamente identificados cada uno. Nos portábamos muy bien, pero también con momentos de recreo. Los docentes de la Escuela fueron siempre muy cercanos, es por eso que varios de nosotros mantenemos hasta el día de hoy mucha cercanía con la Escuela. Tuvimos muy buenos campos clínicos, en todo momento, lo que hizo que tuviéramos muchas posibilidades e instancias para aprender. Muchos de nosotros, gracias a las prácticas que tuvimos, derivamos en muy buenos trabajos. De verdad este tema fue clave, al menos para mi desarrollo profesional y laboral. Es más, gracias a mi internado tuve la posibilidad de entrar a trabajar en el Hospital Pediátrico de referencia nacional Hospital Luis Calvo Mackenna, donde estuve alrededor de 12 años trabajando en distintas áreas y donde pude encantarme con la Investigación.

¿Qué herramientas te entregó la UNAB para enfrentar el mundo laboral?
Muchas. Lejos lo primero fue lo que aprendimos desde el primer día de clases, lo recuerdo como que fuera ayer. La Decana Luz Angélica Muñoz, nos entregaba tips que uno podía tomar o dejar pasar. Creo haber tomado varios de ellos. Respetar al otro, tratar al paciente como si fuera nuestro familiar, aceptar al otro sin juzgar, sacar de nosotros los prejuicios, son frases que, ahora me doy cuenta, intentaba que nos quedaran en nuestra formación. Si bien mi desarrollo no ha sido lo cualitativo, siempre se nos incentivó a conocer más, a intentar descubrir y buscar nuevo conocimiento y eso no se aprende en sólo una clase sino, creo yo, se obtiene como un sello universitario.
¿Qué le aconsejarías a quienes decidan estudiar Enfermería en la UNAB?
Aprovechar la oportunidad. La Universidad ya lleva años y se sabe que está muy bien posicionada y tiene una gran experiencia en muchas de sus áreas. Se debe aprovechar el conocimiento, las redes, el trabajo y el estudio junto a otras carreras.

¿Cuáles son tus desafíos en lo profesional y personal para futuro?
Aprender, aprender, aprender y dar lo mejor de mí como persona y como profesional.

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