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Sofía Bravo egresó de la Escuela de Fonoaudiología de la U. Andrés Bello en el 2008. Desde entonces, ha desarrollado su trayectoria profesional desde tres ámbitos: como Docente, desde lo asistencial como parte del Hospital Dr. Luis Calvo Mackenna, y como investigadora.

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Quienes la conocen dicen que es disciplinada y muy esforzada, y debe serlo si a sus 33 años tiene un currículo que la avala y la destaca como una excelente profesional.

Sofía Bravo Torres, nacida en Santiago pero de padres talquinos, egresó de la Escuela de Fonoaudiología U. Andrés Bello en el 2008. Desde entonces, ha desarrollado su trayectoria profesional desde tres ámbitos: como Docente, desempeñándose desde el 2009 en la Universidad Andrés Bello; desde lo asistencial como parte del Hospital Dr. Luis Calvo Mackenna, y con investigadora.

Efectivamente, esta profesional Magister en Audiología en la UNAB y experta en Audiología de Universidad de Salamanca, España, se destaca como coordinadora de la Unidad de Audición y Lenguaje del Hospital Dr. Luis Calvo Mackenna; calibradora de implantes auditivos del programa nacional de JUNAEB; consultora del MINSAL y JUNAEB en la elaboración de guías clínicas en relación a la hipoacusia, y con diversas pasantías internacionales en Audiología Pediátrica en Austria, España, Colombia y Argentina.

“Mi labor apunta a la rehabilitación auditiva en niños pequeños. Participo en el programa de implante auditivos del Hospital Dr. Luis Calvo Mackenna y uno de los momentos más emotivos es cuando encendemos el procesador de niño son sordera profunda bilateral, este es el inicio de rehabilitación y un debut al mundo de la audición”, relata Sofía Bravo, jefa de la Unidad de Fonoaudiología del Hospital.

-¿Cuál es tu labor en el comité de expertos del MINSAL Y JUNAEB?
Soy asesora técnica del Ministerio de Salud en la construcción de guías clínicas y canastas en relación a la hipoacusia infantil. En JUNAEB participó en el consejo consultor en torno a rehabilitación auditiva de niños escolares de todo Chile y ayudó a coordinar el programa de ayudas auditivas.

-También eres investigadora, ¿en qué consiste tu último trabajo en investigación?
Mi investigación salió hace poquito publicada y consiste en evaluar el rendimiento de un dispositivo auditivo nuevo en un grupo de pacientes.

-¿Qué recuerdas de tus pasos como estudiante en la UNAB?
Uno importante fue formar parte del centro de alumnos y poder participar en congresos de estudiantes en conjunto a otras Universidades. Mis prácticas fueron geniales, vi muchos pacientes con patologías diferentes, que estimulaban mi desarrollo de competencias profesionales en el quehacer, fue mágico reafirmar todos los días la elección de mi carrera… Además, tuve buenos supervisores de práctica.

-¿Qué elementos te proporcionó la UNAB para desarrollarte profesionalmente?
El currículo tiene excelentes competencias genéricas y específicas. Agradezco a mi escuela, por entregarme las herramientas para enfrentar un mundo laboral muy exigente. Tuve excelentes profesores. Toda mi formación profesional es de la UNAB incluso mis dos Magister, el de Audiología y el de Educación Superior.

-¿Por qué elegiste estudiar fonoaudiología?
Porque la comunicación es fundamental para desenvolverse en el mundo de hoy, además la carrera tiene un sentido social muy fuerte.

-¿Cuáles son tus metas en lo profesional y personal?
En lo profesional, terminar el doctorado que estoy cursando y fomentar el crecimiento de la Unidad de Fonoaudiología del calvo Mackenna, que sea referencia nacional, con el fin de mejorar el acceso, oportunidad y calidad de atención de todos nuestros usuarios y así poder ampliar nuestro universo. En lo personal crecer junto a mi familia.

Perfeccionamiento en España
En el 2013, Sofía partir a España a perfeccionarse. “Requería actualización y consolidación de mi quehacer profesional”, reconoce. Efectivamente, realizó el curso “Experto en Audiología” de Universidad de Salamanca, España. “Fue un año en modalidad online y luego viaje a España para dar los exámenes y hacer un práctica en un hospital pediátrico de la ciudad”, subraya.

La experiencia fue positiva. “Estar fuera de Chile, me reafirmó que acá ‘no estábamos tan mal’, que sólo nos faltaban los recursos físicos y económicos, pero la calidad de nuestros profesionales es exportable de todas maneras”, analiza y apunta que “la audiología en nuestro país tiene un potencial tremendo, creo firmemente que los fonoaudiólogos debemos abrir nuevos campos laborales en esta área”.

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