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Fernanda Maldonado Labbé es una de las grandes exponentes del rugby femenino en Chile. A sus 26 años y recién egresada de la Escuela de Fonoaudiología de la U. Andrés Bello ha tenido que aprender a compatibilizar esta dura disciplina con los estudios.

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Sin duda que el rugby es uno de los deportes más rudos del mundo. Por años, se ha considerado que es una disciplina practicada por verdaderos “gladiadores”. Sin embargo, las épocas cambian y hoy se ha convertido en uno de los deportes favoritos de las mujeres.

Efectivamente, el rugby es una actividad inclusiva que no da entrada a los prejuicios, y donde ellas también entran en la fuerza, el trabajo en equipo y en los valores colectivos.

Fernanda Maldonado Labbé es una de las grandes exponentes del rugby femenino en Chile. A sus 26 años y recién egresada de la Escuela de Fonoaudiología de la U. Andrés Bello (en estos días rinde su examen de grado para obtener mi título profesional) ha tenido que aprender a compatibilizar esta dura disciplina con los estudios. Esta es la historia de una floridana de corazón.

¿Cómo llegaste al rugby?
Conocí el rugby en la etapa escolar. Mi colegio tenía rugby masculino, y cuando entré a la universidad sentí que necesitaba encontrar un nuevo deporte. Una pareja de aquel entonces, me invitó a ser parte de la nueva rama femenina que estaban creando en su club -actualmente llamado Mano Rugby Club-, que apropósito lleva el nombre de una excelente marca de ropa deportiva y, especialmente, ropa para jugar nuestro deporte.

¿Cómo compatibilizas el deporte y los estudios?
Compatibilizar los tiempos de estudio no es nada fácil, cuando estas realmente comprometido con ambas actividades a la vez. Pero hay una cosa que el rugby me ha enseñado y me ha ayudado justamente a compatibilizar estas, además de trabajar, es el “nunca rendirse” e “ir hacia adelante”. La actitud de un rugbista es siempre dar lo mejor de sí mismo para lograr los objetivos personales y grupales, en nuestro caso del equipo.

¿Cómo ha sido tu experiencia en la Selección Chilena, participando en los últimos dos torneos Sudamericanos?
Ha sido una experiencia maravillosa. Representar a nuestro país haciendo lo que amas, es un orgullo y una satisfacción personal muy grande. Y competir a nivel Sudamericano es una gran oportunidad para medirnos y aprender de los otros países que tienen un mayor nivel de rugby, como Brasil y Argentina, siempre es un gran placer jugar contra ellas. Por eso, trabajo a diario con el objetivo de mantenerme como jugadora activa en el Seleccionado de Rugby femenino de Chile.

¿Por qué optaste por estudiar Fonoaudiología?
Me gusta muchísimo estar en el camino del terapeuta. Poder rehabilitar personas me parece un gran aporte a la sociedad, y la labor del Fonoaudiólogo, a pesar que no está tan valorado como debería, es muy importante en las distintas áreas en las cuales nos desempeñamos.

¿Qué le aconsejarías a quienes decidan estudiar Fonoaudiología en la UNAB?
Les aconsejaría que amen lo que hacen, que valoren el poder ayudar a las personas que realmente nos necesitan. También que estudien mucho, porque no es una carrera fácil, bueno, lo más bonito es lo más difícil…

¿Cuáles son tus desafíos en lo profesional, deportivo y personal para futuro?
Mis objetivos profesionales son en primer lugar desempeñarme como fonoaudióloga y seguir aprendiendo de esta linda labor, para poder ayudar a quienes lo necesitan, con cada vez más y mejores herramientas. En el ámbito deportivo, me gustaría tener un buen año con mi club Stade Francais, y que la consecuencia de este buen año sea campeonar en el Torneo Nacional de clubes con mi equipo, las Galas. También, mantenerme en la Selección y poder desempeñarme bien en mi rol de jugadora y en el de vicecapitana, siempre hay mucho trabajo por hacer. Y mi desafío personal, siempre ha sido ser feliz con las personas que me rodean, y con las decisiones que voy tomando en este viaje.

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