El Mostrador | Bajo presupuesto Conicyt 2017: problema político

Escrito por Ana María Larenas

17 noviembre, 2016

En carta al director del sitio de noticias web El Mostrador, académicos de la Red de Investigadores de Chile, entre ellos, Ana Luisa Muñoz y Carmen Gloria Zuñiga de la Universidad Andrés Bello, solicitaron más apoyo del Estado para los fondos del CONICYT, sobre todo para el área de educación. Lee la carta directamente en sitio

 

Señor Director:

El Ejecutivo propuso un reducido presupuesto para Conicyt 2017, la principal agencia científica del país. El monto alcanza los 315 mil millones de pesos, suma equivalente a 19% del presupuesto del Ministerio de Defensa. Este ya reducido presupuesto, lo es más en el área de educación. Muestra de ello es que en el periodo 2005-2015, sólo un 4.2% del presupuesto de Fondecyt fue asignado a esta disciplina.

La racionalidad detrás del gasto público en ciencia y tecnología tiene una lógica contradictoria, pues por un lado ha invertido en crear capacidades humanas y por otro abandona esas capacidades a su suerte. Chile ha financiado alrededor de 7,000 becas de doctorado en el periodo 2008-2015 (3% para estudiar doctorados en educación). Se estima que un tercio de estas becas han financiado doctorados en el extranjero. La decisión gubernamental de expandir el número de becas de doctorado se realizó justamente porque Chile tenía “pocos” doctores en comparación a los países desarrollados (agrupados en la OECD) y, sin este impulso, Chile no podría dar el salto cualitativo necesario para avanzar a la sociedad del conocimiento, según el Consejo Nacional de Innovación para la Competitividad. Sin embargo, actualmente investigadores chilenos viviendo en el país y en el extranjero, perciben apropiadamente que no hay puestos laborales suficientes para insertar a la nueva generación de doctores becados por el Estado.

Desde la Red de Investigadores en Educación Chilena (RIECH), entendemos que el estancamiento en el presupuesto de Conicyt y la situación de los becarios es parte de un problema mayor. Por un lado, gobiernos de todos los colores políticos no han tenido la capacidad de articular una política pública país que sitúe el rol del conocimiento en el desarrollo de Chile. Por otra parte, la naturaleza de nuestro quehacer investigativo nos muestra que las y los investigadores tenemos un desafío activo y, en parte, aún pendiente en demostrar cómo la ciencia y su actividad contribuyen positivamente a la vida de las personas.
Como investigadores en el área de la educación, asumimos la responsabilidad de re-pensar las formas de construir conocimiento desde las comunidades, ampliar las áreas de interés del saber, incluyendo las voces y experiencias de las poblaciones que han sido históricamente excluidas del progreso económico de Chile, y ampliar los círculos de divulgación científica de nuestros proyectos más allá de los espacios formales de la academia.

Desde nuestra experticia en distintas áreas del saber educativo, entendemos que aumentar la partida presupuestaria de Conicyt del 2017 es un paso necesario, pero no suficiente si queremos avanzar hacia una sociedad en donde el conocimiento tenga un rol central en la vida social y económica. Necesitamos una política país, que realmente haga explícito por qué y cómo el desarrollo científico en Chile contribuye a la vida de las y los ciudadanos en Chile.

En ese sentido, solicitamos al Estado asumir la urgencia y generar una discusión ciudadana amplia que permita articular un consenso social sobre el rol del saber científico y tecnológico en el futuro de Chile. Solicitamos que esta discusión haga explícito el rol de la investigación en educación, comprometiendo esfuerzos para crear y establecer una agenda en investigación educativa articulada y diversa, de largo plazo y más allá de los ciclos de gobierno. Este cuestionamiento no es nuevo. Hace más de 30 años Shulman estableció que una de las fuentes del conocimiento pedagógico, aquel necesario para ser un buen profesor, es precisamente la investigación en educación. Entonces, ¿cómo podemos hablar de educación de calidad si no tenemos una visión clara de este rol?

De no avanzar en esta dirección, continuaremos lamentando que, a pesar de todos los anuncios y comisiones presidenciales en la materia, el desarrollo de la ciencia y tecnología ocupe un lugar marginal en la agenda política del país.

Daniela Veliz – Red de Investigadores en Educación Chilena – RIECH
Roxana Chiappa – Universidad de Washington – RIECH
Ivan Salinas – Universidad de Chile – RIECH
Ana Luisa Muñoz – Universidad Andrés Bello – RIECH
Carmen Gloria Zuñiga – Universidad Andrés Bello – RIECH
María Beatriz Fernández – Universidad Alberto Hurtado – RIECH
Florencia Gómez Zaccarelli – Stanford University – RIECH
Ilich Silva Peña – Universidad Católica Raúl Silva Henríquez
Paula Clasing – University of Michigan – RIECH