Centro para la Comunicación de la Ciencia

Las actividades académicas de los siete programas de doctorado que imparte la UNAB fueron oficialmente inauguradas con una charla del científico y divulgador chileno Gabriel León, centrada en la importancia de comunicar el trabajo científico.

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El Vicerrector de Investigación y Doctorado, Dr. Ariel Orellana, dio la bienvenida a los estudiantes que son parte de los programas de doctorado de la Universidad Andrés Bello, inaugurando así el comienzo de su año académico. Para el Dr. Orellana, la formación de nuevos doctores en la UNAB es un reflejo de su misión institucional, centrada en el cultivo crítico del saber y la generación sistemática de nuevo conocimiento.

“La Universidad ofrece todas las herramientas para que puedan realizarlo de la mejor forma, acercándose a nuevas fronteras y enfrentando lo desconocido”, señaló, destacando en ese sentido al equipo académico de excelencia y los datos duros que respaldan el trabajo científico desarrollado en la UNAB.

Posteriormente, el Dr. Gabriel León, destacado bioquímico y comunicador científico, ofreció la charla “El rol social de la ciencia más allá de sus productos”, dirigida a los estudiantes y cuerpo académico. En ella, el académico adjunto del Centro para la Comunicación de la Ciencia abordó la relevancia de dar a conocer el trabajo científico y llevar la ciencia a la ciudadanía, en un contexto en el que este concepto es mal entendido de manera transversal.

El rol social de la ciencia

“La ciencia es una forma de ver el mundo, usando la curiosidad para comprender mejor la naturaleza; por ello es que el trabajo de un científico es el de observar”, indicó. “Un trabajo de observación sometido al escrutinio de nuestros pares, comunicándonos con nuestra comunidad, y donde eventualmente las publicaciones se convierten en noticias que llegan a la ciudadanía.”

El problema de aquello, explicó, es que si los científicos solo muestran el producto final, sin abordar el camino recorrido y los procesos para llegar a él, el público desconoce la forma en que se llegó a una conclusión. “El método es mucho más importante que los productos. Conocer la forma en que se plantean las preguntas y se enfrentan a un problema ayudaría a que las personas puedan interrogar y cuestionar de manera crítica, evitando los engaños y el secuestro de términos científicos utilizados para vender cosas que suenan a ciencia”, sostuvo.

Se refirió, además, a la imagen estereotipada y alejada de la realidad que abunda en relación al “científico”, y la compleja relación entre el investigador, la prensa, el lenguaje y las expectativas de la sociedad.

“El valor más importante de la comunicación científica es devolverle a las personas el derecho a hacer preguntas que consideran tontas o que no se atrevieron a hacer. (…) La ciencia es importante porque se compone de preguntas que todos tienen. Nosotros tenemos las herramientas para contestarlas, pero las preguntas no son nuestras: nos conectan con todo el mundo”, concluyó.

Dr. Alfredo Molina, Decano de la Facultad de Ciencias de la Vida; Dr. Gabriel León; Dra. Erika Poblete, Directora Académica de Doctorados; Dr. Ariel Orellana, Vicerrector de Investigación y Doctorado.

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