DIARIO UNAB | Rodrigo Rojas: “Estar en el podio en Tokio 2020 es un sueño posible de realiza”

Escrito por Macarena Villa

14 noviembre, 2017

 

Rodrigo Rojas, alumni UNAB y campeón mundial de Karate:

“Estar en el podio en Tokio 2020 es un sueño posible de realiza”

Por tercera vez en su historia, un no-japonés se coronó  campeón mundial de la Asociación Japonesa de Karate (JKA) en la categoría Kumite adulto. Vía WhatsApp, Rodrigo Rojas, kinesiólogo egresado de la UNAB, cuenta cómo llegó a la cima del karate mundial.

Por Macarena Villa 

—¿Cómo llegaste al karate?

—Mi papá había practicado en forma amateur. Y de niño, yo quería ser como él. Cerca de mi casa había un club donde yo jugaba tenis, que luego abrió karate. Allí empecé, con 9 años, con quien hasta hoy es mi entrenador. Llevo 18 años haciendo karate junto a él.

—¿Qué cambió en ti tras empezar a entrenar?

—Cuando chico fui revoltoso, me portaba más o menos mal, y quería aprender a pelear. Pero cuando empecé a entrenar, me tranquilicé muchísimo, mejoró mi comportamiento. Como descargas mucha energía entrenando, terminai cansado poh, no te da la energía.

—¿Qué te maravilló de la disciplina?

Sus valores: el respeto al prójimo, a tus mayores y a las autoridades “jerárquicas”. También el saber defenderse y poder participar y competir en una “pelea”.

—¿Qué significa para ti “ser karateca”?

—Es difícil explicar eso. Desde niño ha sido mi forma de ser. Me eduqué en el karate, respiro karate todo el tiempo… es un estilo de vida.

—¿Cómo has trabajado el carácter, la paciencia y la tolerancia?

—Tengo un carácter más o menos fuerte. De niño me bajaban las pataletas cuando perdía, era bastante “pasional”. Pero eso me daba la energía para volver a entrenar y querer ganar con tantas ansias (…) De a poco fui modulando esos aspectos.

—¿Cómo es tu preparación física?

—Entreno mínimo tres veces por semana, todo focalizado en la competencia. Depende del período de la temporada en que esté: en pretemporada son más fuertes las cargas o acercándose la competencia, se alivianan. En eso, el Comité Olímpico te apoya totalmente con psicólogos, nutricionistas, atención médica, lo que necesite. También estoy con dieta y todo eso.

—¿Con qué expectativas llegaste al mundial de Karate?

—Yo quería hacer podio. Siempre uno tiene la esperanza y el sueño de ganar, pero nunca pensé que iba a ser posible, hace 21 años que no ganaba una persona que no fuera japonesa. No lo vi tan real hasta que gané la semifinal. Ahí me convencí que podía ganar, vi la medalla real.

—¿Cómo fue la competencia?

—Durísima, fueron 7 peleas. El primer día fueron 4, muy duras. Estaba concentrado en no machucarme mucho, no hacerme mucho daño para estar de la mejor forma para las peleas más difíciles y que eran las mejores.

—¿Qué sentiste al llegar a la final?

—Fue increíble ver cómo todo el estadio se volcó a apoyarme, a apoyar a Chile, porque los jueces favorecían mucho a los japoneses. Fue muy emotivo. Me lo disfruté todo, aun estando concentrado en la competencia.

—Pensando que casi siempre ganan japoneses, ¿qué significó para ti este triunfo?

—Ese aspecto es como la guinda de la torta. Al final yo quería ganar, no me importaba quién se me parara adelante. El resto es condimento al triunfo, nada más.

—¿Cómo pudo un latino obtener este título?

—jajaja… entrenando día a día, 2 ó 3 veces por día, sacrificando tiempo con la familia, cumpleaños, amigos, pero con un objetivo clarísimo. Al final, tampoco es sacrificio porque es lo que yo elegí, lo que quiero.

—Tu próximo desafío clasificar para los JJ.OO. de Tokio 2020 ¿Cuáles son tus expectativas?

—Claro, ese es el proyecto. No estoy ejerciendo como kinesiólogo porque estoy apostando a una clasificación. Por supuesto que mis expectativas son estar ahí y por qué no, estar en el podio. Es un sueño que se puede realizar, así como realicé el sueño de ser campeón del mundo en JKA.

—¿El karate incidió en tu decisión de estudiar Kinesiología?

—Por supuesto, desde antes de los 9 años he estado ligado al deporte. Primero estudié ingeniería civil industrial, pero me di cuenta que lo mío estaba ligado al deporte. Y como me gustó el tema del alto rendimiento, decidí estudiar Kinesiología.

—¿De qué manera te marcó tu paso por la UNAB?

—Gracias a la UNAB pude compatibilizar mis estudios con los entrenamientos. Siempre hubo un apoyo y disposición de parte de la universidad, escuela y profesores para que pudiera representar a mi país. De no ser así, hubiera tenido que dejar el deporte. Por eso siempre voy a estar agradecido.

 

DIARIO UNAB N°30
Noviembre 2017