Investigan sobre la “Aclimatización” del Pez Carpa

Escrito por mjorda

20 enero, 2010

detIngrid Araya, Magíster en Bioquímica de la U. Andrés Bello realizó durante dos años un estudio que determina los mecanismos moleculares que permiten la adaptación de este pez de agua dulce a las variaciones de las condiciones medioambientales.

“Trabajar con un modelo de estudio como el Pez Cyprinus Carpio, que de forma natural está constantemente expuesto a las fluctuaciones de los estímulos ambientales, permite estudiar cómo los organismos son capaces de responder mediante el despliegue de complejos mecanismos de adaptación a los estímulos del entorno” explica Ingrid Araya, la alumna recién titulada del programa de Magíster de Bioquímica de la U. Andrés Bello –dirigido por la doctora Claudia Saavedra-.

Diferentes estudios han demostrado que en el Pez Carpa se produce una reprogramación génica concomitante a las variaciones medioambientales estacionales, siendo una de las características fenotípicas más destacables la profunda reestructuración de los componentes nucleolares durante el ciclo de adaptación estacional, lo que trae consigo una reprogramación de la síntesis de los genes ribosomales. Consecuentemente se da un balance dinámico entre activación y represión génica para realizar una adaptación exitosa.

El Pez Carpa o Carpa Común ha sido introducido en todos los continentes excepto en la Antártica. Al igual que todos los organismos es sometido de manera constante al estrés que derivan de los cambios medioambientales, ante lo que debe generar mecanismos de adaptación para sobrevivir.

El pez Cyprinus carpio vive en hábitats con ciclos estacionales alternados, encontrándose sometido a drásticos cambios en su entorno, los que gatillan modificaciones en su fisiología para lograr una adaptación exitosa. Este pez proviene de las regiones templadas de Europa y Asia. Es un animal muy resistente, capaz de vivir en aguas con una temperatura entre 2 y 25 °C. En muchos ambientes donde ha sido introducido se conviertió en un vecino no deseado ya que se le considera una amenaza para el ecosistema debido a su predilección por el sustrato vegetal de los fondos poco profundos, que sirve de alimento a numerosas especies animales.

Jimena Araya