El aporte de la música a la formación de mejores estudiantes

La propuesta del gobierno de rebajar las horas de educación musical en los colegios va en contra de estudios internacionales que han comprobado que la música fomenta la creatividad y permite un mejor estado de concentración en los niños y adolescentes.

“La música es el más elevado mensaje del sentimiento; es el arte que convierte la técnica en un regalo al espíritu para contribuir a que los seres humanos, al admirar la belleza, sean progresivamente mejores”.  Con estas simples palabras, el violoncelista, Pablo Casals, describe el rol de la música en la vida de las personas. Es que en los últimos años se han realizado múltiples estudios científicos que investigan los efectos que ejerce este arte milenario en el ser humano. Estos han demostrado que ésta brinda innumerables beneficios a nivel cerebral y neurológico a quienes la practican.

Se ha comprobado, por ejemplo, que el cuerpo calloso (conglomerado de fibras nerviosas que conectan los hemisferios cerebrales transfiriendo información de uno a otro) es más grueso y está más desarrollado en los músicos que en otras personas. Esto muestra que la música incrementa las conexiones neuronales y estimula tanto el aprendizaje como la creatividad, aseguran los expertos.

Adriana Balter, profesora de piano y académica de la Universidad Andrés Bello, explica que “la audición y la práctica de la música mejoran, entre otras cosas, la capacidad de concentración, la memoria a corto y largo plazo, el sentido de orden y de análisis,  las habilidades matemáticas y facilitan el aprendizaje de idiomas en los estudiantes”.

Menos horas, menos música

Razón por la cual la académica considera un despropósito rebajar las horas de educación musical en la enseñanza básica, por lo tanto pina que hay una clara falta en las políticas educacionales del actual gobierno. “Las nuevas generaciones de economistas, ingenieros comerciales y auditores de EEUU y Europa están recibiendo en su malla curricular ramos de música, filosofía y arte, porque se ha comprobado que esto estimula la creatividad y la capacidad emprendedora”.

Por otro lado, un niño que estudia un instrumento musical, indica Adriana Balter, no sólo está mejorando su actividad neuronal, está mejorando sus hábitos y su espíritu. “Esto porque para lograr tocar un instrumento es imprescindible la disciplina y la práctica constante. Así ese menor que estudia música da vida a una idea que tuvo un compositor, se conecta de alguna manera con él y para ello tiene que perseverar en una práctica constante, con un objetivo concreto y elevado. Deberá reflexionar profundamente para comprender el mensaje del compositor y, a través de la música, sublimar sus propias emociones y sentimientos”, concluye la experta.

Por Valentina del Campo

vdelcampo@unab.cl