Diploma en habilidades laborales UNAB acoge a estudiantes con capacidades diferentes en Viña del Mar

Los alumnos que tomen este diploma, que dura tres años, comienzan con su práctica laboral en el cuarto semestre. Además deben cumplir con los deberes de un estudiante universitario. Antes de egresar, algunos  ya han recibido ofertas de trabajo.

“Mi sueño es vestirme de terno y corbata,  ser empleado en una oficina”, dice Germán Rivero de 28 años. Germán tiene Síndrome de Down y es alumno del diploma en habilidades laborales de la Universidad Andrés Bello. “Ahora pienso que, algún día, podré tener un escritorio y un librero con llaves”.

“A mí me gustaría trabajar ya. Pero entiendo que no se puede. Que debo estudiar primero. Porque seré mejor en el trabajo”, agrega Germán, quién está en lo correcto.

El programa de educación continua de la U. Andrés Bello, pensando en jóvenes como Germán, creó  el Diploma en habilidades laborales, que permite a estudiantes con capacidades especiales, incorporarlos al mundo laboral con un sistema de educación especial.

En tres años, quienes ingresen deberán cumplir con un plan regular de estudios y asistencia a las clases impartidas en el campus de Reñaca. Al finalizar el  programa los alumnos  quedan capacitados para desempeñarse como “ayudantes” en cuatro disciplinas: Gastronomía, Administración, Veterinaria y Educación.

Lo innovador del sistema, es que a partir del cuarto semestre, es incorporada la práctica laboral. Alejandra Ríos, Directora del Diploma en habilidades laborales de Viña del Mar, señala que “esto permite hacer un monitoreo del alumno en el trabajo. De esta forma se van incorporando de a poco al mundo laboral y el cambio no es tan brusco”.

Práctica laboral

Las horas de práctica laboral se van incrementando cada semestre. Comienzan con cuatro horas en el cuarto, ocho en el quinto, y en el último son 16 horas a la semana. Alejandra explica que de esta forma no sólo se prepara a los alumnos, si no que además a las empresas para recibir a personas con capacidades diferentes.

La U. Andrés Bello dispone para los alumnos del diploma de supervisores de práctica y, las empresas, designan a tutores que en conjunto realizan un análisis de las tareas del alumno y buscan la mejor manera de dar instrucciones y corregir los posibles errores.

Los alumnos de las carreras de arquitectura, diseño e ingeniería comercial son quienes comparten el edificio con los jóvenes del diploma. Para una real inclusión, los profesores pidieron a los alumnos de estas carreras tutoría para sus compañeros.  En la actualidad existen 18 tutores que los orientan en sus tareas cotidianas. “Si existe algún alumno que tenga muchas dificultades para entender matemáticas, sus compañeros de las carreras ‘tradicionales’ se encargan de hacerles clases particulares para nivelarlos”, cuenta Alejandra.

A esto se suma el apoyo de la Dirección de Asuntos Estudiantiles, quienes los hacen participar en talleres deportivos y culturales. “La experiencia ha sido más increíble para los tutores que para los alumnos del diploma. Lo que han producido estos alumnos en el campus ha sido maravilloso en todos los sentidos, han sensibilizado, se han ganado su espacio y han demostrado que tienen mucho que aportar al sistema educativo”, explica la Directora del programa.

Requisitos para postular

Para ser parte del diploma de Habilidades laborales, los alumnos deben ser mayores de 18 años, haber terminado cuarto medio o su equivalente en la educación especial y tener una discapacidad cognitiva leve o moderada. El proceso de postulación consta de tres etapas. La evaluación sicológica, una entrevista en profundidad con los padres del alumno  para revisar su autonomía e historia de desarrollo y una evaluación por una psicopedagoga que evalúa el nivel de aprendizaje y la manera de resolver problemas.

Germán Rivero, el futuro ayudante en administración, dice: “Yo antes de venir aquí no tenía amigos. Ahora, mi celular suena siempre; nos ayudamos y nos vamos de carrete. Yo estoy feliz. Sobre todo, porque tengo un pase escolar, que es el que ocupa cualquier alumno universitario. Yo tengo el mío del Estadio Español, con el cual entro y salgo al club cuando quiero. Pero para mí el universitario es lejos el más importante”.

Por Valentina del Campo

vdelcampo@unab.cl

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