DESTACADO ECONOMÍA Y DERECHO

La coordinadora académica de la Escuela de Ingeniería Comercial fue premiada en el Consejo Académico 2018, junto a otros docentes de la institución, por el trabajo innovador realizado en el área de Economía.

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Las metodologías innovadoras que ha introducido en el área de Economía fue uno de los elementos que llevaron a que Gabriela Ahumada, coordinadora académica de la Escuela de Ingeniería Comercial, fuera reconocida como académica destacada por el ejercicio de la docencia en la Facultad de Economía y Negocios (FEN) de la Universidad Andrés Bello (UNAB).

El premio, que fue entregado por la institución el 26 de enero pasado en el marco del Consejo Académico 2018, valoró también su dedicación, disposición y colaboración con el alumnado, así como la coordinación de 70 secciones y sus respectivos académicos, y su participación en distintos congresos.

“Es un reconocimiento a que el cambio en la docencia es posible y bueno. Yo estoy convencida de que hacia allá se tiene que ir, y esto demuestra que las iniciativas que hemos llevado adelante van por el camino correcto”, dice Ahumada.

Desde que llegó a UNAB hace seis años se interesó por la metodología activa de aprendizaje y comenzó a desarrollar una serie de instrumentos que ha aplicado en distintos ramos de la carrera, como Fundamentos de Economía o Macroeconomía. “Son elementos que son mucho más interactivos para los alumnos y que incluyen conceptos económicos de la vida diaria”, destaca.

Con una vasta experiencia en importantes instituciones como el Banco Central, el Ministerio de Economía, la Comisión Chilena del Cobre y el Instituto Nacional de Estadísticas, su objetivo es “aplicar todos los elementos que vi en mis trabajos y mostrarle cómo es la realidad. Los alumnos tienen una respuesta positiva, pero todavía hay que motivarlos aún más para que salgan de su zona de confort”.

Las propuestas

Entre las metodologías que ha desarrollado está un Juego de roles de la Política Monetaria del Banco Central, donde los alumnos deben interpretar distintos papeles –como consejero, analista económico del sector externo, analista económico de empleo, entre otros–, los que son sorteados el mismo día que se realiza la reunión, por lo que deben prepararse para asumir cualquiera de estos.

También ha invitado a sus estudiantes a simular que van a participar en un seminario económico, para lo cual deben seguir los distintos pasos para hacerlo e incluso se forma una comisión de pares que los evalúa para determinar si son aceptados o no.

Otra de sus propuestas es una metodología denominada La primera clase de Macroeconomía, que busca introducir a los estudiantes en esta disciplina a través de noticias sobre la actividad económica, a partir de éstas van descubriendo cuáles son los principales objetivos macroeconómicos, las instituciones que operan en el país, los principales indicadores y finalmente qué es la macroeconomía propiamente tal.

Asimismo, otro de los ámbitos en los que ha participado en la Escuela fue la propuesta de fusionar la Mención Economía y Finanzas para la carrera de Ingeniería Comercial: “Uno porque muchos de nuestros alumnos que seguían la mención Economía, actualmente trabajan al sector bancario, pero también porque los problemas económicos del mundo actual, más que del sector real van hacia problemas financieros”.

Los próximos pasos

Parte de las distintas experiencias que ha desarrollado, Ahumada las ha expuesto en conferencias del Comité en Educación Económica de la American Economic Association en Estados Unidos, que busca mejorar la calidad de la educación económica en todos los niveles. El año pasado, por ejemplo, participó en la Conference on Teaching & Research in Economic Education en Denver, donde recibió mucho apoyo y reafirmó que “lo que estamos haciendo aquí es precisamente lo que se necesita”.

Ahora está enfocada en afinar lo que ha escrito sobre sus metodologías para poder realizar publicaciones al respecto, y reunir todo el material que ha recopilado para editar un libro sobre cómo enseñar macroeconomía, porque si hay algo que tiene claro es que el mundo ha cambiado desde que ella estudió a fines de los 80, pero la forma de enseñar sigue siendo la misma.

“Todos esos cambios nos lleva a que tengamos que hacer un giro. Antes la macroeconomía era sólo la inflación, el empleo, el crecimiento, el equilibrio del sector externo o el equilibrio del sector fiscal. Pero si uno ve los libros de hoy, están empezando a salir como objetivos de la macroeconomía otros elementos, como el medio ambiente, el envejecimiento de la población, la distribución del ingreso, la calidad de vida o la seguridad, que antes se veían como algo aparte”, explica.

Por eso, recalca, este reconocimiento lo ve como un primer paso, al que ahora debe sumar concluir sus publicaciones sobre el tema, escribir su libro y lograr que más y más estudiantes se entusiasmen con esta forma de aprendizaje.

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