Cimarq

El proyecto busca traspasar a pescadores de 13 caletas rurales y semi urbanas de la Región de Valparaíso, los protocolos sobre la producción integral de semillas. El objetivo es incrementar la competitividad de la pesca artesanal de la zona desde la inducción a desove, cultivo, alimentación larval y alimentación de semillas, además de su cosecha y siembra en el mar.

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En la década del 70’, el erizo rojo fue uno de los recursos pesqueros más importantes de Chile, alcanzando una extracción record de 60 mil toneladas anuales promedio. Este fenómeno trajo consigo la sobreexplotación de la especie, cuyo promedio de extracción, actualmente, bordea las 30 mil toneladas al año. Esta situación es la que científicos del Centro de Investigaciones Marinas de Quintay (CIMARQ) de la U. Andrés Bello Viña del Mar pretende revertir a través de un programa de repoblamiento de este equinodermo en 13 caletas de la Región de Valparaíso.

En este contexto, el viernes recién pasado se lanzó en el Campus Quintay de la UNAB el proyecto “FIC-R: Innovación social y tecnológica para impulsar la acuicultura a pequeña escala en caletas rurales”. El objetivo principal del programa es traspasar, vía transferencia tecnológica, los protocolos necesarios sobre la producción integral de semillas, desde la inducción a desove, cultivo, alimentación larval y alimentación de semillas, además de su cosecha y siembra en el mar.

Para alcanzar dicho objetivo, el proyecto, que tendrá una duración de 12 meses y se financiará con aportes del Fondo de Innovación para la Competitividad del Gobierno Regional de Valparaíso, contempla una estrategia que combina la innovación tecnológica con la innovación social. Proceso que se materializará mediante la producción de semillas de erizos vía procesos de transferencia tecnológica, ajustados al contexto y realidad de las caletas pesqueras de la región.

Un erizo rojo sustentable

Encargada de dar el vamos a este proyecto, fue la Vicerrectora (i) de UNAB Viña del Mar, Ana María Cid, quien se refirió a Campus Quintay, como el lugar que mejor refleja la asociación entre Vinculación del Medio e Investigación. “Este campus es el reflejo de lo que las universidades deberían hacer para mejorar la calidad de vida de las comunidades. Como institución debemos sentirnos orgullosos de lo que se ha hecho y sigue haciendo en este lugar y en este sentido, el aporte del CIMARQ es importantísimo”, apuntó.

Sobre los alcances esperados, Juan Manuel Estrada, director del proyecto, comentó que el primero de los objetivos a cumplir tiene que ver con la optimización del proceso de producción de semillas de erizo rojo en pro del desarrollo de la acuicultura a pequeña escala en áreas de manejo. “En segundo lugar, nuestro objetivo es el diseño de una estrategia de transferencia y empaquetamiento tecnológico para la producción de las semillas de erizo. Proceso que concluirá con el cumplimiento de una tercer objetivo que tiene que ver con la transferencia de tecnología relativa a la producción de semillas a 3 caletas de pescadores, quienes a su vez y mediante un proceso de difusión, capacitaran a otras 10 caletas”.

Beneficios para los pescadores artesanales

Los desafíos futuros de esta iniciativa, además de beneficiar a más de mil quinientas personas que viven de la pesca artesanal, contemplan un traspaso de conocimientos hacia la comunidad de todos los procesos productivos del recurso erizo rojo, otorgándoles, la posibilidad de participar de manera vivencial de cada uno de los procesos productivos de esta especie, así como del empaquetamiento tecnológico, el cual incluirá una planimetría para las caletas rurales. Lo anterior, sumado a mayor visibilización del sector pesquero de la V región.

Sobre este punto, el Presidente de la Comisión de Ciencia, Tecnología e Innovación del Consejo Regional de Valparaíso, Ricardo Aliaga, presente en la ceremonia de lanzamiento del proyecto, comentó que “apoyamos este plan, porque busca una producción del erizo rojo a gran escala, de manera comercial y por lo tanto, que se convierta en una actividad conveniente para nuestros pescadores, lo que también nos hace estar a la vanguardia en materia de innovación acuícola”.

Acuerdo de colaboración

En la oportunidad, los presidentes de los sindicatos de las caletas de Quintay, El Quisco y Laguna Verde, firmaron un acuerdo de colaboración con la UNAB, que formaliza el desarrollo de ésta iniciativa. Tras lo cual René Barros, pescador artesanal de Caleta de Quintay, se refirió a la importancia de continuar la labor en el mar, de incluir a nuevas generaciones y la importancia de continuar educándose y diversificando la actividad. “Si hoy en día no somos capaces de diversificar y nos vamos a dedicar a un solo recurso, es mejor  que los pescadores nos dediquemos a otro oficio, tenemos que ser capaces de pensar en el futuro, pensar en las nuevas generaciones y diversificar”, indicó Barros.

En relación a la necesidad de diversificación que expresada por los pescadores artesanales, Juan Antonio Valdés, en representación del decano de la Facultad de Ciencias de la Vida de la UNAB, Alfredo Molina, se refirió a la responsabilidad de la universidad en cuanto al traspaso de conocimiento. “Es una gran tarea hacer ciencia aplicada y traspasar los conocimientos de manera integral. Una tarea que debe ser transmitida de manera sencilla y amistosa”, puntualizó.

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