Ciencias de la Rehabilitación

Después de trabajar por 16 años en el Instituto Nacional de Rehabilitación Pedro Aguirre Cerda (INRPAC), Alan Martínez, académico de la Escuela de Kinesiología de la U. Andrés Bello, se dedica a la docencia y a luchar por la inclusión social y por la actividad física adaptada.

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Preguntar en la Escuela de Kinesiología de la U. Andrés Bello por uno de los profesores más queridos por los estudiantes, inmediatamente surge el nombre de Alan Martínez Aros.

Aplaudido, admirado y respetado, este profesional de 43 años, titulado de kinesiólogo en 1999 en la Universidad de Antofagasta, tiene una larga carrera vinculada con la actividad física adaptada y en la inclusión social. Estos son los sueños, logros y sentimientos del académico de la UNAB e Instructor en deportes para personas con discapacidad (Japón 2003).

¿Por qué eligió estudiar Kinesiología?
Por que unía varias de las cosas que me gustaban cuando niño y joven, como es la actividad física y el ayudar a otros.

¿Qué recuerda de época de estudiante?
Fue una de las mejores etapas de mi vida. Tener vida universitaria en lo académico, social y cultural, fue una de las mejores cosas que me ha pasado en la vida, sin duda mucho de lo que aprendí en esos tiempos es lo que me ha permitido el desarrollo como profesional, no solo lo académico. Creo que otros valores aprendidos, han sido fundamentales.

¿Cómo nace la faceta de docente?
En el 2004 me invitaron a participar de un equipo académico con colegas del INRPAC, después de eso se comenzaron a dar más oportunidades hasta que consideré necesario incorporar formación a lo que venía desarrollando y realicé un Magister en Educación con mención en Pedagogía y Gestión Universitaria, todo el camino vivido ha sido un aprendizaje que se ha construido desde la convivencia con profesores, colegas y estudiantes.

Dicen que es muy querido por sus alumnos ¿Cómo siente la relación con ellos?
Primero que todo es genial saber que los estudiantes te aprecian, creo que lo que uno busca es aportar a su desarrollo como futuro profesional, pero aún más como persona. Creo que por ahí va el cariño que se genera, trato de transmitir esto en mis clases, en los pasillos, redes sociales y cualquier instancia que nos cruce en el camino. De algo sirve ser mayor que ellos, la experiencia no es gratuita y deja muchos mensajes, si uno puede acercar esos mensajes creo que se cumple una meta en educación.

¿Qué le aconsejaría a quienes están estudiando Kinesiología en la UNAB, pensando en cuando salgan al mundo laboral?
Que la vida es un camino con altos y bajos pero creo que cuando se hacen las cosas bien, se trabaja con cariño y sin hacerle daño a nadie, las cosas se van dando. Hay que interpretar las señales del camino para poder cumplir las metas que se propongan, disfrutar la felicidad día a día, no se echen a morir y sigan adelante por sus sueños.

¿Por qué se vinculó con el área de la Discapacidad e Inclusión?
Comencé a trabajar en el 2001 en el Instituto Nacional de Rehabilitación Pedro Aguirre Cerda (INRPAC), que para ese entonces estaba desarrollando un proyecto de cooperación internacional con el gobierno de Japón, el cual buscaba desarrollar un polo de rehabilitación en Latinoamérica y el Caribe, y así el INRPAC se transformó en el referente en modelos de rehabilitación tanto a nivel nacional como internacional. Ahí me comencé a formar desde el hacer con las personas en situación de discapacidad y sus familias, además adquiriendo conocimientos de referentes en el tema a nivel nacional e internacional en rehabilitación, proyectando este proceso hacia la inclusión social.

¿Qué es lo mejor y lo más complicado de ser Instructor en Deportes para personas con Discapacidad?
Lo mejor es que me permite trabajar con personas con discapacidad que practican actividad física tanto a nivel amateur como de alto rendimiento y, sobre todo, los que lo utilizan como herramienta de rehabilitación, también conocer otros países y culturas. Lo más complicado creo que fue impulsar y posicionar la actividad física adaptada a nivel nacional, si bien nos falta mucho, creo que lo hemos visibilizado y ahora se vienen otros desafíos mayores.

Actualmente, ¿dónde se desempeña y cuáles son sus planes a futuro?
El 2017 renuncié después de 16 años de carrera al INRPAC, ahora me dedico a la docencia y a facilitar proyectos de desarrollo en el ámbito de la actividad física adaptada. Mis planes a futuro en lo laboral es seguir trabajando por la inclusión social y la actividad física adaptada.

¿Cuáles han sido sus logros en lo profesional?
Tener una gran cantidad de gente que te aprecia y valora, a muchos de los cuales atendí en sus procesos de rehabilitación y con el tiempo pasamos a compartir vidas. Saber que hay colegas jóvenes que llevan un poquito o mucho del mensaje compartido en su formación y hoy se encuentran trabajando para lograr un país que valore la diversidad y favorezca la inclusión social. También he podido estudiar en el extranjero con una beca (Japón), sentirme parte de quienes en el tiempo hemos desarrollado la actividad física adaptada en Chile y, por cerca de ocho años ser asesor para el MINSAL en aspectos de rehabilitación gracias a lo cual cooperé en Costa Rica y Paraguay, directamente.

¿Es de Santiago?
Sí, vivo en San José de Maipo, en el Melocotón.

¿Soltero, hijos, en pareja?
Casado con 2 hijos, la parejita un lola de 16 y un niño de 11 que son mi vida.

¿Qué le gusta hacer en su tiempo libre?
Me gusta hacer ejercicio y disfrutar a la familia.

¿Tiene algún hobbie?
Si bien no estoy al tanto de que ocurre en el fútbol, me gusta desde niño jugarlo, participo de un equipo de viejos crack y jugamos una vez a la semana.

¿Qué le enoja y qué le pone feliz?
Soy súper planificado, así que me enoja que me saquen de mi estructura, no soy bueno para las sorpresas. Me pone feliz el disfrutar con gente que quieres.

¿El mejor regalo que has recibido en tu vida?
Sin duda mis hijos.

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