Emprendedores “U2M” UNAB levantaron USD$679.700 en fondos durante el 2016

Escrito por María José Marconi

30 enero, 2017

Bajo la directriz de fomentar y apoyar las iniciativas de innovación y emprendimiento provenientes de alumnos y egresados, el programa University to Market (U2M) es desarrollado por la Dirección de Innovación y Transferencia Tecnológica de la Universidad Andrés Bello. A través de instancias formativas y de acompañamiento, la iniciativa busca convertir ideas en innovaciones orientadas al mercado, acogiendo hasta el momento más de 200 participantes, 36 proyectos de emprendimiento y 13 startups.

U2M

Durante el 2016, año clave para los emprendimientos vinculados a la UNAB, se logró levantar un total de USD$679.700 en inversiones para siete distintos proyectos. Este financiamiento se compone de fondos públicos de CORFO (Semilla, Innovación Tecnológica Empresarial [ITE], Subsidio Semilla de Asignación Flexible [SSAF]), del Ministerio de Educación y del Laboratorio de Gobierno (AULAB), a la vez que los propios fondos Semilla U2M, entre otros.

Varios de los proyectos potenciados pertenecen a estudiantes y egresados de Ingeniería en Biotecnología. Entre ellos, “Biocolour”, proyecto que desarrolla antioxidantes carotenoides naturales; “Kadewash”, una iniciativa que desarrolla productos que proveen protección contra los rayos UV en materiales textiles; “Faltan Manos”, una app de mapeo georreferenciado en tiempo real para coordinación de voluntarios y ayuda en caso de catástrofes, y “Pathogen Vid”, emprendimiento ganador del concurso Ají Challenge 2016 que desarrolla un kit portátil para la detección e identificación de patógenos en plantas.

Otras iniciativas como “Keyslide”, app que permite diseñar presentaciones de manera automática, y “GeekBox”, un servicio de suscripción mensual a una caja de artículos geeks coleccionables, surgieron de emprendedores de Ingeniería Informática e Ingeniería Comercial, respectivamente.

El caso de Platech: Un testimonio de éxito

platech

A lo largo de su corta carrera, el emprendimiento “Platech” ya ha logrado levantar cerca de US$550.000 en financiamiento. Un hito fundamental para esta iniciativa fue la adjudicación en 2016 de un importante fondo para Validación y Empaquetamiento de CORFO, del Programa de Innovación Tecnológica Empresarial.

Su producto, “N4CELLS”, propone una alternativa al suero fetal bovino (SFB) que consiste en un suplemento nutricional para células a partir de un extracto de partículas tipo plaquetas de alta calidad, de composición de nutrientes y proteínas conocida (a diferencia del suero animal) e invariable entre sus lotes de producción, para ser usado como nutriente y alimento para el crecimiento de células en los laboratorios de investigación.

Platech está conformado por cinco ingenieros en biotecnología: Patricio Ávila (CEO) Cristóbal Curkovic, Pablo González, María Ignacia Von Unger y Gabriela González. El equipo tiene como meta reemplazar el uso de suero animal a nivel mundial, manteniendo grandes expectativas de marcar un nuevo camino para la investigación científica, mediante mejores y más reales resultados en el combate por la salud.

Respecto a su ascendente trayectoria y el rol que en ella jugó la DITT, Patricio Ávila comenta: “Honestamente, sin el equipo del DITT, con Víctor Sierra y Miguel Rebolledo, creo que el camino hubiese sido mucho más largo. Una de las lecciones más importantes que hemos aprendido en este camino es que el pedir ayuda no es un síntoma de debilidad; muy por el contrario, habla de tu capacidad de liderazgo y de la valentía de mirar al resto, que te vean con problemas, pero que sepan que lo haces porque crees en tus proyectos, en tu empresa. Y justamente eso fue lo que el DITT nos entregó: un soporte enorme de conocimiento, contactos y aceleración.

Sin embargo, debo hacer hincapié en que el principal apoyo lo encontramos en Miguel Rebolledo. Debo decir que su experiencia, sus consejos, retos, felicitaciones, etc., nos transformaron en lo somos ahora. Además nos gustaría dar las gracias a la Escuela de Biotecnología de la UNAB, a Erwin Krauskopf, quien nos ayudó cuando partimos, y a la Dra. Claudia Riedel, quien nos apoyó enormemente acogiéndonos en su laboratorio.”