La Tercera: Percepciones del Plan de Prevención y Descontaminación para la RM

Escrito por mjorda

22 febrero, 2016

El director de la Escuela de Ingeniería Ambiental de la Facultad de Ecología y Recursos Naturales, Dr. Edmundo Muñoz, analiza en esta columna los alcances del Plan de Prevención y Descontaminación de la Región Metropolitana. La columna fue publicada en Voces de La Tercera.

Sin duda el anuncio del anteproyecto del  Plan de Prevención y Descontaminación Atmosférica (PPDA) para la Región Metropolitana no sacó aplausos ni emociones como el acuerdo de la COP21 en Francia. Tampoco destapó champañas como las recientes fiestas de fin de año.Más bien ha generado visiones encontradas entre distintos actores que observan, principalmente con incertidumbre, las medidas restrictivas del Plan.

A la luz de los datos, no cabe duda que la calidad del aire ha mejorado significativamente desde los 90’ a la fecha en la capital. Sin embargo, existe algún grado de desconfianza que parece lógico,  debido a que los días de episodios críticos registrados por PM10 y PM2,5 no sólo siguen presentes, sino que además tendieron al incremento durante los años 2014 y 2015.

Me declaro dentro del grupo de aquellos desconfiados: hace casi dos años llegué a Santiago desde un Temuco con olor a leña, y cada vez que vuelvo siento el olor aún más intenso. Cambié la restricción de leña y su insuperable confort, por la restricción vehicular…

Con esa desconfianza he leído cada punto del Plan, y creo que da cuenta de varias lecciones aprendidas y algunas por aprender. En esta columna,quisiera mencionar algunas de las medidas que llaman la atención y que han pasado por alto en los medios.

Sin duda los incentivos son una atractiva herramienta para impulsar el cumplimiento de estándares más exigentes. Efecto que se logra a través de una lógica menos coercitiva que las multas o prohibiciones. Aunque en menor medida, el plan considera incentivos de reducción de emisiones y eficiencia energética, tanto para el transporte público, como también para la compra de vehículos híbridos y eléctricos. Además plantea la evaluación de subsidios para acondicionamiento térmico de viviendas,con el fin de evitar las fugas de calor y así disminuir el consumo de combustibles durante los meses de invierno.

En este sentido, veo con agrado que se proponga la planificación de estudios de viviendas de baja demanda térmica, el fomento a energías renovables no convencionales y calefacción distrital. En tiempos de crisis en la ciencia de nuestro país, valoro que se busque potenciar la investigación y desarrollo para nuevos materiales eficientes térmicamente y que se adapten a nuestra realidad nacional.

Creo que el camino de la investigación y la innovación es el correcto. Muy lejos de la propuesta incluida en este plan y que incentiva el uso de combustibles fósiles por sobre los recursos biomásicos de nuestro país. Esto, sin considerar dos puntos altamente importantes: que en el uso de gas natural y derivados del petróleo dependemos de las volátiles crisis internacionales e impactan negativamente sobre el cambio climático, mientras que la biomasa posee un alto potencial de producción en nuestro país y genera impactos despreciables sobre el cambio climático. Siguiendo la línea de la investigación, necesitamos avanzar  en el desarrollo de tecnologías eficientes, que nos permitan utilizar biomasa con bajos niveles de emisión de material particulado.

Por el contrario, en relación a las propuestas referentes a los espacios públicos, creo muy positivo el aumento sugerido en el número de áreas verdes, la construcción de plazas y el incremento en la vegetación en 100 hectáreas. Además, quienes dejamos el auto en la casa y optamos por la  bicicleta, para “divertirnos” entre curvas y buscando ciclovías, esperaremos ansiosos la construcción de 300 kilómetros de ciclovías y 3.000 bici-estacionamientos públicos, que serán construidas en el marco del Plan Maestro de Ciclo Vías del Gran Santiago y cuyo plazo se ha fijado en diez años.

Finalmente, considerando el actual escenario nacional de “colusión”, me alegra que se presenten medidas para que la industria de producción de pollos reduzcan las emisiones de amoniaco (ojalá esto vaya de la mano con los precios), no sólo por su aporte a la formación de Material Particulado, sino también porque el amoniaco contamina las aguas (proceso conocido como eutrofización), afectando negativamente la composición y dinámica de los ecosistemas acuáticos. Esto último tiene mayor importancia, si se considera que la producción de aves de corral representa la principal fuente de emisión de amoniaco de la Región Metropolitana. Junto a esto, el Plan plantea reducir en 90% las emisiones de amoniaco de planteles porcinos. Ambas medidas, podrían reducir la generación de contaminantes, de una de las regiones que más aporta con emisiones de amoniaco en Chile, después de la región de O’Higgins.