Concepción

Un equipo de la Facultad de Ingeniería estuvo en el colapsado edificio participando en la búsqueda de personas bajo los escombros. Por primera vez se enfrentaron a una situación de emergencia de esta magnitud y como parte de los equipos de rescate.

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Salvo por el terremoto de 2010, ni el profesor Raúl Sánchez, académico de la Facultad de Ingeniería de la UNAB Concepción-Talcahuano, ni su alumno Ricardo Medina, habían enfrentado una catástrofe como la ocurrida el sábado recién pasado en el Sanatorio Alemán. Pese a ello, sin tener más filiación que la académica con el grupo, terminaron convertidos en rescatistas y alineados, cada uno, como si fueran un integrante más de los Topos.

Los lazos con los socorristas se estrecharon con la Facultad de Ingeniería, luego que el académico decidiera aceptar, junto al equipo del Laboratorio de Innovación e Industrias, el desafío de configurar, poner en marcha y dejar en servicio el Life Locator, un aparato de rescate capaz de percibir los movimientos y la respiración de las personas atrapadas entre escombros.

Sin embargo, es importante consignar la alianza de largo aliento que ha vinculado por años  al grupo de búsqueda y rescate con la UNAB y que ha tenido entre sus principales hitos la realización de dos cursos de capacitación en emergencias y desastres, con participación de profesores chilenos y extranjeros, que tuvieron entre sus alumnos a Jorge Ulloa, bombero y actual Intendente del Bío Bío.

El life locator

La máquina, donada al líder de Los Topos durante el terremoto de México, no había logrado funcionar correctamente ni ser calibrada, aun cuando expertos de distintos países lo intentaron.  Sánchez, junto a su equipo y sus alumnos, sin embargo, lo consiguieron: justo una semana antes de la explosión.  Estaban en los preparativos para capacitar a quienes estarían a cargo de operarla, pero se adelantó el estruendo.

“Nos contactó Francisco (Francisco Lermanda, líder de los Topos) y nos preguntó si podíamos ir como Universidad a apoyarlo para operar el Life Locator. Dejamos todo y fuimos”, dice Sánchez. El académico comenta que se generó, en primer lugar, un protocolo con barridos cada 4 metros para detectar pulso o respiración bajo los escombros y que el trabajo fue altamente complejo.

“El peor escenario –agrega-para utilizar esta tecnología era una clínica, nunca se nos ocurrió que tenía imagenología en el subterráneo y por lo tanto rayos X y otros elementos que generaban campos electromagnéticos estáticos. A esto se suma que el derrumbe tenía desniveles muy grandes y, encima de todo, estábamos en una estructura con riesgo de colapso”, recuerda. Pero pese a que era un escenario difícil, terminaron trabajando al interior de la estructura hasta el fin de operaciones de búsqueda, sin parar, sin comer, hasta altas horas de la noche, pero con buenos resultados.

Así lo destaca también el propio Lermanda: “Tenemos como lema ‘nadie es mejor que todos nosotros juntos’. No es una frase para el bronce, porque la hacemos carne, todos sumamos, y en el caso de Raúl, pese a que no contaba con experiencia en desastres, se le dio la seguridad para trabajar y terminó con muy buenos resultados. De hecho, fue felicitado directamente por el Intendente, por el tremendo trabajo profesional y técnico”, describe el coordinador de Operaciones para Sudamérica de Rescate Internacional Topos.

Alumnos y nuevas posibilidades de colaboración

En el caso de los alumnos participantes, Ricardo Medina, de 4to año de ingeniería y presidente del centro de alumnos de Ingeniería Civil Industrial, tampoco lo pensó dos veces ante el llamado de ayuda para el rescate. “partimos sin saber lo que íbamos a encontrar, porque lo que se ve en las noticias no refleja ni el 10% del daño en el edificio”. Ricardo estuvo a cargo de la medición y asignación de los cuadrantes para la utilizar el equipo, y de la recolección de información sobre la estructura siniestrada. “Nunca he enfrentado una responsabilidad de la que dependan vidas humanas. Fue súper difícil, pero a la vez una experiencia muy enriquecedora para poder hacer match entre lo que me enseñan en la carrera y poder aplicarlo en el campo. Los ingenieros no solamente están hechos para la industria”.

Moisés Monsalve, de tercer año y practicante del Laboratorio de Innovación en industrias, participó en la habilitación del Life Locator. “Estuvimos todo el verano analizando la forma de repararla y comunicándonos constantemente con los fabricantes en EE. UU donde nos dijeron que era la primera máquina en el mundo que presentaba un error de este tipo. Finalmente pudimos entender la máquina y dejarla lista para trabajar inmediatamente”.

Danilo Hernández, director de las carreras de Ingeniería Civil Industrial e Ingeniería Industrial, destacó que el trabajo realizado está vinculado al Laboratorio de Innovación e Industrias. “Queremos desarrollar tecnologías para y por la vida, entendiendo que estamos en un país expuesto a constantes desastres naturales e industriales y a distintos tipos de emergencia que requieren una mirada multidisciplinar para estar preparados frente a hechos que no sólo afecta a las personas, sino que también a la logística y, al desarrollo social, económico y productivo de un País. Desde el punto de vista de nuestros estudiantes, tienen la posibilidad de socializar, haciéndose cargo, de manera consciente, de la actualidad y aplicar conceptos de ingeniería para la búsqueda de soluciones a problemáticas reales, pero, además, les permite incursionar en el desarrollo tecnología o potencial tecnología, que puede estar al servicio de las personas”.

Y es precisamente el desarrollo de nuevas soluciones para rescates complejos una nueva línea de colaboración que se abre entre la UNAB y Los Topos, para lo que la Facultad de Ingeniería se propone asesorar al grupo de salvataje y diseñar soluciones a las complicaciones que viven en cada operativo. Al respecto, Osvaldo Bastidas, integrante del equipo de los Topos, buzo profesional y encargado de emergencias acuáticas ejemplifica los alcances de esta ayuda. “En el caso de mi área, si pensamos en la robótica aplicada a lagos, ríos, incluso en avalanchas, que se comportan como grandes fluidos, en esos casos contar con la tecnología adecuada sería sin duda un aporte. No siempre podemos llegar a determinados lugares, pero si lo podría hacer un equipo con sondaje remoto o poder ingresar un aparato a lugares con altísimo riesgo por explosiones o por derrumbes”.

 

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