Ciencia y Tecnología

La mano biónica creada por Mario Olivares se encuentra a pocos pasos de estar disponible para ser utilizada por pacientes amputados. El ingeniero UNAB detalla los desafíos y aspectos necesarios para lograr desarrollar una innovación como ésta.

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Para terminar sus estudios de Ingeniería en Automatización y Robótica en la Universidad Andrés Bello, Mario Olivares planteó su tesis de grado al profesor Luis Amigo, director de la carrera: un sistema capaz de registrar y procesar la actividad eléctrica producida por los músculos al generar movimientos, para luego aplicarla al control de un dispositivo robótico. A partir de esta idea y sus primeras pruebas, nace el proyecto de una prótesis biónica de una mano, herramienta pensada para quienes han perdido uno de estos miembros.

Para financiar este desarrollo fue necesario buscar inversionistas. Luego de intentos fallidos y múltiples reuniones, se asoció con la Clínica IV Centenario y MedClinic, lo cual le permitió generar el primer prototipo utilizando una impresora 3D y ácido poliláctico; un polímero biodegradable. El diseño final es una especie de guante con una pequeña caja que contiene el microcontrolador y los circuitos necesarios.

Conseguir la inversión fue un proceso complejo. “Se necesita confiar en lo que uno está haciendo, tener paciencia, insistir y no rendirse. Al emprender uno tiene que tener claro que se deben correr riesgos durante el proceso, y al finalizarlo también; puede funcionar como puede que no, ya que una buena idea no siempre es un buen negocio. Lo más complicado es convencer al inversionista de por qué debe creer e invertir en tu idea”, comenta el exalumno UNAB.

El próximo paso consiste en la creación de más prototipos para ser probados en pacientes, tras lo cual estaría disponible para su adquisición y uso. Junto con ello, afinar y diversificar los movimientos posibles.

Influencia de sus estudios y profesores

Para llegar a desarrollar esta significativa innovación, Mario Olivares comenta que sus estudios fueron muy importantes, “ya que aplico varias áreas de la carrera, como la programación de distintos lenguajes y la electrónica. Igualmente involucra el ramo de sistemas eléctricos de potencia, donde aprendí cómo trabajar con filtros para frecuencias, así como también utilizo métodos de control, entre otros”, explica.

Además de ello, destaca el apoyo de sus profesores, particularmente Luis Amigo, Francisco Ferrada y Roberto Larenas, quienes lo apoyaron y estuvieron siempre disponibles para resolver sus dudas. En este sentido, sugiere a los estudiantes aprovechar al máximos sus años de estudio y a sus docentes, ya que “ellos siempre están dispuestos a ayudar con las inquietudes e ideas de los alumnos. También, aconsejo que aprendan e investiguen más de lo que se ve en el aula, y si tienen una buena idea, que se arriesguen para traerla a la realidad.”

A futuro, Mario Olivares busca seguir desarrollando sistemas que puedan ser aplicados a la medicina, continuando también su trabajo en automatización para crecer como ingeniero.

 

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