Ciencia y Tecnología

Durante una semana de intenso trabajo, cerca de 30 estudiantes UNAB se capacitaron en metodologías de enseñanza, aprendizaje y herramientas matemáticas. El objetivo de estos talleres fue fomentar la docencia y brindar apoyo a los jóvenes interesados en realizar ayudantías.

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La Escuela para Ayudantes, en su primera versión, es una iniciativa que responde al deseo y la necesidad de querer formar a un grupo de estudiantes de la UNAB, interesados en trabajar como ayudantes en las diversas asignaturas que imparte el Departamento de Matemáticas de la Facultad de Ciencias Exactas. “Cuando estudiaba en la universidad y pude realizar mi primera ayudantía, nadie me explicó cómo hacerlo ni qué debía o no decir”, comenta Felipe Marín, uno de los docentes tras estos talleres junto a Francois Moraga. Según explican, la idea se gesta a partir de las frecuentes consultas que reciben por parte de los mismos estudiantes.

La semana de trabajo se distribuyó en sesiones de tres horas diarias, abordando tres focos principales: metodología de enseñanza, metodología del aprendizaje y herramientas matemáticas. Así, los futuros ayudantes conocieron distintas corrientes pedagógicas, enfrentando a la vez diversos escenarios prácticos donde la didáctica en el aula adquiere un rol protagónico. De esta forma, los estudiantes pudieron compartir y construir estrategias para estar mejor preparados al momento de realizar su clase.

“Principalmente revisamos autores y ejemplos de lo que ocurre en la sala de clases; nos interesó mostrarles a los futuros ayudantes que los posibles escenarios en el aula tienen una razón y por tanto se pueden abordar de una u otra forma”, complementa Francois Moraga. El diseño de los talleres involucró juego e intercambio de roles en el aula, poniendo también en práctica el trabajo en grupo, colaborativo, las reflexiones individuales, exposiciones de clases breves, entre otros.

Al cierre de la semana, los postulantes debieron rendir una prueba de salida cuyos resultados permitirán a los docentes asignarlos a una asignatura u otra.

Objetivo cumplido

El éxito de esta experiencia se observa en la respuesta entusiasta y las reflexiones finales de sus participantes:

“Me entregaron herramientas importantes para poder enfrentar una clase tanto en lo teórico como lo práctico. Nos encontraron tips y recomendaciones en distintas situaciones que ocurren en el aula y, sobre todo, cómo tratar a un alumno” (Vladimir Cerda)

“El tiempo en esta escuela pasó muy rápido, las clases fueron muy dinámicas, cercanas y muy útiles; aprendí cosas que me van a servir más allá de hacer clases” (Ana Vallejos)

“Se nos enseñó de empatía, lo cual fue una grata experiencia en esta escuela de ayudantes: aprender cómo hacer una clase” (Carlos Guerra)

Los organizadores esperan repetir y ampliar estas dinámicas, invitando a otras Facultades y unidades académicas de la Universidad a sumarse a esta iniciativa. “Se trata de uno de nuestros más grandes logros como docentes y amantes de la docencia matemática; una experiencia única que tuvo una gran respuesta por parte de nuestros estudiantes, y que indudablemente marcará un hito en nuestra cultura universitaria. A modo personal, siento que hemos cumplido una tarea que se encontraba pendiente, y que como exalumno de esta Universidad me había prometido cumplir” señala Francois Moraga en la jornada final de la Escuela.

“La educación, al aprendizaje y la enseñanza son temas transversales que tributan a diversos sectores de nuestra sociedad, y que a nivel país han sido objeto de reflexión en el último tiempo. Pero una cosa es la reflexión y otra es el hacer; siempre he creído que hay mucho por hacer, compartir, mostrar, aprender. Es más, soy un afortunado de haber podido trabajar esta iniciativa pues he aprendido mucho de nuestros estudiantes”, concluye Felipe Marín. “¡Mucho éxito a los futuros ayudantes!”

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